24 julio, 2024

Ostentación millonaria y bebé migrante asesinado: huellas del chavismo 30 años después

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Por Esperanza Hermida

El 4F de 2022, fecha icónica para la revolución chavista, coincidió con una grosera rumba en la Gran Sabana donde participaron amigos de Maduro, y con el crimen de un bebé migrante venezolano que junto a su madre intentaba llegar a Trinidad y Tobago. Y, como si del cuartel de la montaña en Caracas se repitiera aquel mensaje, difundido luego de la derrota en Miraflores, un eco desgarrador e interminable grita hoy en toda Venezuela que el 4F fracasó rotundamente.

Si bien las huellas del chavismo lo desnudan en su estafa ideológica, este año las imágenes y videos divulgados por un exquisito personaje de la farándula venezolana permiten visibilizar, y a manera de escándalo, la farsa socialista del gobierno nacional, dejando en evidencia, por ejemplo, la estrecha relación entre la burguesía más rancia y los negocios turísticos bolivarianos. Sin duda, la explotación de los destinos ubicados en la Gran Sabana e ideada por el modelo capitalista, utilizando costosos helicópteros para trasladar a acaudalados poderosos, violenta el patrimonio cultural y natural de los tepuyes guayaneses.

El bacanal ocurre durante una noche no tan linda como la del Miss Venezuela, justo el pasado 4F y celebrando el cumpleaños de Rafael Oliveros, presidente del Grupo La Marea, quien fuera juramentado por Maduro en 2016 como miembro del Consejo Nacional de Economía, en su carácter de coordinador del “Motor Turístico”. El convite tuvo lugar en el Tepuy Kusari, con la asistencia del zar de la belleza Osmel Sousa, una prima de Leopoldo López cuyo nombre es Titina Penzini, (residenciada en Nueva York) y Auramarina Hernández. Ésta última sería la ex representante de Dior y Louis Vuitton para Venezuela y estaría presuntamente encargada de vender la mansión Beracasa, ubicada en el Caracas Country Club, a Tibisay Lucena, expresidenta del poder electoral venezolano.1

La denuncia de esta derrochadora y contaminante celebración fue realizada por la organización SOS Orinoco, que indicó: «Hacer fiestas en la cumbre de un Tepuy, dentro de un Parque Nacional que es el único sitio de Patrimonio Mundial Natural que ha sido registrado para Venezuela, viola además la filosofía y concepto de las figuras que lo protegen». Por otra parte, según Primer Informe2, durante la gestión de Marlenys Contreras de Cabello, esposa de Diosdado Cabello, el agasajado Oliveros no sólo recibió la concesión para operar en el Parque Nacional Canaima, sino también en otro destino paradisíaco: Playa El Agua, en la isla de Margarita. De manera que el turismo bolivariano está reservado para los más ricos del mundo y en el caso de Guayana, anclado en un esquema depredador del medioambiente.

Como una coincidencia temporal terrible, al amanecer del 5 de febrero y en plena resaca de esa fiesta en la Gran Sabana, ocurrió el asesinato de Yaelviz Santoyo Sarabia, el bebé venezolano que viajaba en la balsa hacia a Trinidad y Tobago. Este fallecimiento se suma al de la niña venezolana Victoria Lugo (7 años), ahogada el 18 de enero de 2022 en el Río Grande, cuando su familia intentaba cruzar desde México a los Estados Unidos, y al de Keiler Vargas (2 años), muerto en el recorrido entre Perú y Bolivia, mientras sus padres intentaban llegar a Chile el pasado 29 de enero. Son 3 los niños muertos este año en medio de la movilización migratoria venezolana.

Al menos desde 2018 se han reportado muertes de migrantes venezolanos que huyen caminando, tanto en el Tapón del Darién durante la travesía hacia Panamá, como en los páramos andinos o el desierto de Atacama en Chile. Igualmente, son abundantes los relatos tenebrosos de las violaciones a las mujeres, jóvenes y niñas venezolanas en las rutas controladas por las mafias de la trata, que se aprovechan de la necesidad de la gente más desesperada por salir de Venezuela. De acuerdo con las cifras de la Plataforma Interagencial para refugiados y Migrantes de Venezuela, liderada por ACNUR y la OIM, de las 6.041.690 personas migrantes procedentes de Venezuela, 4.992.215 están en América Latina y El Caribe3

Indudablemente, como es público y notorio, el asesinato del bebé venezolano que iba en la balsa hacia Trinidad y Tobago durante la noche del 4 al 5 de febrero de 2022, fue perpetrado por la guardia costera trinitaria. Este crimen, que recibió el más absoluto rechazo de organismos internacionales y especialmente de ACNUR, OIM y UNICEF, no ha sido repudiado con la contundencia que se merece por parte de sectores sociales y populares venezolanos dentro del territorio, pues a la fecha de escribir estas líneas, aún no se han expresado de manera pública. Como si se tratase de normalizar la muerte en estas circunstancias, banalizarla o reducirla a cifras estadísticas, el silencio ante hechos de esta naturaleza no es la respuesta admisible: ¡Se huye de Venezuela por razones políticas y por hambre!

Ahora bien, más allá del carácter represivo y sanguinario de las fuerzas de seguridad de Trinidad y Tobago, y su clara conducta xenófoba, resulta indiscutible la responsabilidad del gobierno venezolano en el fenómeno migratorio que empuja a la gente más pobre a irse del país, corriendo el riesgo de ser víctimas de la represión policial en países vecinos, mafias, peligros y situaciones denigrantes de la condición humana. Parece evidente, pero hay que plantearlo con claridad: el salario en Venezuela es de 2,15$ al mes y está por debajo del mínimo indispensable para garantizar la supervivencia. (Véase la tabla comparativa con Latinoamérica que acompaña este artículo). Si la población venezolana estuviese viviendo en condiciones dignas dentro del territorio nacional, no existiría la crisis humanitaria producida en la región por esta estampida de millones de personas, agravada en el último quinquenio por los cambios en el cono monetario a partir de la violencia institucional de las autoridades venezolanas. Tampoco habría en otros continentes un tratamiento especial a la migración venezolana, ni el aluvión de solicitudes de asilo que caracteriza a la movilización humana procedente de Venezuela.

Se trata en consecuencia de una crisis profunda, dolorosa y terrible, que ha convertido al país en un exportador de gente, cuando hasta hace poco tiempo era receptor de emigrantes. Ello sin que exista una guerra convencional, una invasión declarada o una catástrofe natural de amplias magnitudes. El origen de esta situación está fundamentalmente en las políticas públicas del modelo gubernamental que llegó al poder por vía electoral en 1998 y especialmente, las de carácter económico desarrolladas desde 20084 en adelante, con la implantación del llamado Bolívar Fuerte como signo monetario, pues como se conoce, el movimiento liderado por Chávez desmanteló eficazmente la institucionalidad pública existente y creó nuevos códigos comunicacionales en la estructura del estado mediante la constitución bolivariana.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/ Anexo:Salario_m%C3%ADnimo_en_Venezuela, según consulta realizada el 12/10/2022, a las 13:43 horas de la península ibérica.

Paralela y sucesivamente, el chavismo desmontó el tejido social y económico existente sin crear opciones socialistas, sino que puso en práctica mecanismos antidemocráticos y de claro corte dictatorial, como la intervención administrativa y el control del movimiento sindical. Además, la asfixia presupuestaria de la salud, la educación y demás servicios públicos (electricidad, agua, transporte, entre otros), la confiscación y el sojuzgamiento de medios de comunicación -incluso aquellos que provisionalmente estuvieron gestionados por líderes populares que apoyaron en sus primeros años al gobierno. Chávez sustituyó al personal médico capacitado y a la gerencia de las principales industrias venezolanas, entre ellas la petrolera y de las empresas básicas de Guayana, bajo el argumento de que eran cuadros de la derecha y “golpistas”, con lo cual inició el camino de la fuga de cerebros del país, mientras que, en su lugar, instaló una serie de funcionarios burócratas, en su mayoría desconocedores del funcionamiento y administración de los negocios que financiaban el presupuesto nacional. Todo ello bajo el falso control obrero en empresas públicas y privadas, prácticamente en todos los sectores productivos del país. La quiebra y el rotundo fracaso económico de estos experimentos, aunados a la corrupción desatada y asignación de la actividad administrativa a militares de alto rango, fieles al gobierno, desató un indetenible deterioro socioeconómico que rubrica con una horrorosa miseria la vida de la clase trabajadora venezolana. Nada más lejos del socialismo.

A un salario que no permite comprar el 25% de la canasta alimentaria, se suma la sistemática bonificación de la remuneración al trabajo, con la consiguiente pérdida de su capacidad adquisitiva. Como una de las consecuencias de este fenómeno resalta el retroceso absoluto en la calidad y cuantía de las pensiones y jubilaciones para las personas adultas mayores, aumentando exponencialmente la pobreza. De otra parte, brindar acceso a la comida para la gente de menos recursos, ha sido utilizado por el gobierno como un mecanismo de racionamiento brutal del consumo de alimentos, que ha derivado en connotados casos de corrupción a través de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP). Como guinda a lo anterior, está la falta de capacidad gubernamental para controlar la inflación.

Éstas, entre muchas otras políticas públicas, prácticas y estilos de gestión gubernamentales, conductas de funcionarios y funcionarias y un aparato de estado burocrático que se disfraza con imágenes del Ché Guevara como de un supuesto carácter socialista, están acompañadas de una enorme represión al movimiento social, con miles de personas detenidas, y cientos de ellas asesinadas por los cuerpos de seguridad del estado. Todo ello convirtió en sal y agua, dolor y sufrimiento, cualquier ápice de reivindicación popular alcanzada en la historia contemporánea de Venezuela, al punto de contar con la hiperinflación y crisis humanitaria mayor de toda la región en 2022. A la sombra del gobierno de Chávez y con la venia de Maduro como su continuación, crecieron de forma descomunal la corrupción, el narcotráfico y múltiples formas delincuenciales, que han reducido a la población al miedo, la violencia y a la inseguridad.

Paradójicamente, el uso de la iconografía y simbología histórica de la izquierda, con mensajes antiimperialistas y de libertad, permitió al modelo chavista y de Maduro crear las más variadas formas de apartheid, llevando a cabo la más atroz exclusión. En el terreno político sólo es comparable con las dictaduras del siglo XX venezolano, mientras que en lo socioeconómico se trata de la peor crisis de las últimas 3 décadas, produciendo el inédito fenómeno de la huida de millones de personas que escapan del hambre, la miseria y la persecución.

La imagen de aquella fiesta en la Gran Sabana contrasta con la del niño balsero asesinado en el mar Caribe. La violación a los espacios sagrados de los tepuyes y el saqueo del arco minero del Orinoco, están acompañados por la pena y la desesperanza del pueblo que sale por cualquier parte y el pueblo que vive afuera de Venezuela. Estas son las fotografías de la crisis 30 años después del 4F, sin una sola evidencia de socialismo y al más genuino estilo de Buñuel en su Discreto encanto de la burguesía.

2 Idem

3 https://www.r4v.info/es/refugiadosymigrante, datos actualizados al 08/02/2022, según consulta realizada el 10/02/2022, a las 16:42 horas de la península ibérica.

4 https://es.wikipedia.org/wiki/ Anexo:Salario_m%C3%ADnimo_en_Venezuela, según consulta realizada el 12/10/2022, a las 13:30 horas de la península ibérica.

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