Publicado el: vie, Oct 12th, 2018

Conociendo al colectivo feminista Las Comadres Púrpuras, entrevista a una comadre púrpura (I parte)

Por Laclase.info

Caracas, 12 de octubre de 2018.– El miércoles de la semana pasada nos reunimos con una integrante del colectivo feminista Las Comadres Púrpuras, que atendió una invitación que le efectuamos con la finalidad de realizar una entrevista que facilite la divulgación de la conformación, las actividades y demandas de esta nueva instancia de articulación de militantes del feminismo en Venezuela. Aquí le dejamos la primera parte.

1. ¿Qué son Las Comadres Púrpuras?

Bueno más qué, quiénes somos Las Comadres Púrpuras. Somos un grupo de compañeras y amigas que trabajamos y estudiamos juntas, y ya hace dos años consolidamos este colectivo que es un espacio de activismo por el feminismo y de encuentro de diferentes perspectivas y de un discurso posible ante una polarización extrema que existe en el país; donde hay dos discursos hegemónicos uno a favor del chavismo, el oficialismo, y otro de una oposición de derecha a la cual no nos suscribimos tampoco.

Entonces, Las Comadres Púrpuras son un espacio para ese discurso alternativo que no se suscribe a esos polos hegemónicos, es un espacio de lucha y reflexión constante acerca de las demandas de las mujeres por un país donde se respete la equidad de género y donde los derechos de las mujeres estén realmente reivindicados, sobre todo los de las mujeres más pobres que son las que tienen menos acceso a las políticas del Estado; políticas que están ausentes y no las vemos.

Y, además, es un grupo autónomo y eso es importante decirlo. Somos un colectivo feminista autónomo, porque no somos dependientes ni de las instituciones del Estado ni de ningún partido político.

2. ¿Qué es el patriarcado y el feminismo?

Bueno el patriarcado es un sistema ideológico, político y económico. Un sistema de dominación. Así como existen y han existido otros sistemas de dominación como el esclavismo, el racismo y la xenofobia. Es un sistema ideológico que se reproduce en lo cotidiano desde las relaciones de poder, donde hay una preeminencia del hombre y lo masculino sobre la mujer y lo femenino. Históricamente hemos conocido a la mujer como una ciudadana de segunda, un sexo débil, propiedad del marido y del Estado, o sea como un no-ser. Hasta peor que un menor de edad, porque las mujeres aunque cumplamos la mayoría de edad quedamos bajo la tutela del marido o del Estado.

La lógica que podemos ver con mayor notoriedad al patriarcado es el machismo, esa ideología que impone a la posición masculina y a los derechos y a las necesidades del hombre por encima de la mujer. Y no es que queremos desde el feminismo ahora haya algo contrario, que las mujeres se sobrepongan a los hombres. No, lo que estamos exigiendo es igualdad de condiciones, desde la diferencia y diversidad, los hombres y las mujeres no somos iguales, somos iguales en cuanto humanos, pero aún así hay algunas diferencias en la construcción social de los géneros. El problema no es la diferencia sino que la diferencia fue construida para minimizar a la mujer. La mujer siempre está excluida, apartada, no tiene voz, siempre hay otro que debe hablar por ella.  Nosotros tenemos una incorporación de la mujer a la educación universitaria en el siglo pasado, y ya los hombres estaban en las universidades mucho antes, no todos los hombres, sabemos que se trata de aquellos con posiciones económicas dominantes. Si somos supuestamente iguales como ciudadanas, ¿por qué debemos luchar por un derecho que ya era garantizado para los hombres?, y así sucesivamente, con el derecho al voto, por ejemplo. Nosotras no votábamos porque no éramos consideradas personas pensantes y por ende no teníamos la capacidad de discernimiento para elegir. Entonces, los sistemas de dominación como el patriarcado y el capitalismo se van tecnificando, a través de sus discursos y prácticas. Ahora tenemos a mujeres en espacios de poder pero se comportan como patriarcas, y a ellas las llamamos feminarcas o femócratas.

El machismo se hace una ideología, una práctica. Y con el machismo otras lógicas por ejemplo el androcentrismo, que es una lógica que reproduce al hombre como la medida de todas las cosas. Entonces, tenemos ciencias como la antropología, que significa la ciencia que estudia al hombre, y allí se mete a toda la humanidad, cuando las mujeres tenemos una construcción social diferente, por ende una visión del mundo diferente. Y eso lo queremos rescatar: que nuestra voz sea tan escuchada como la de los hombres, y nuestros derechos sean reivindicados y protegidos como los de los hombres. En fin, el patriarcado es un sistema que está en nuestras ideas y también en la cotidianidad, en la práctica, y tiene que ver con la superioridad del hombre y la esfera de lo masculino sobre la esfera de lo femenino.

¿Qué es lo masculino? Cuando decimos que hay carreras de hombres y de mujeres, ya eso no se nota tanto pero igual lo seguimos viendo. O decimos que la crianza es solo de las mujeres, y allí hay una lógica sexista porque parece que los hombres no pueden criar a sus propios hijos. Por eso la crianza y la limpieza del hogar es minimizada, y vaya que es un rol bastante importante. Si no mantienes la casa limpia y si no hay comida, no sostienes todo lo demás. El obrero va a trabajar porque detrás hay una mujer que le cocina. Son discusiones del siglo pasado y todavía es una realidad nuestra. Sí creemos que hay ciertos avances y algunos hombres están deconstruyendo esa lógica sexista, y entienden que el trabajo en la casa y en la crianza también le compete. Y que esas carreras universitarias asignadas a las mujeres también hay hombres que las pueden cumplir; como ser maestro de preescolar, por ejemplo. Hay hombres que le gustaría ser maestros de preescolar pero nuestra sociedad machista y sexista no lo permite.

Me gustaría puntualizar una idea errada, muchas personas hablan que nuestro país es matriarcal, porque quien domina en la casa es la mujer, porque somos las mujeres quienes “llevamos los pantalones”, y así se nos coloca el rango de varón, los pantalones son de varones. No existe matriarcado, eso sería un sistema político, cultural y económico donde la mujer estaría por encima del hombre. Y sucede lo contrario. Nosotros somos una sociedad matricentrista o matrilineal, que no es lo mismo que matriarcado, porque ciertamente el hogar y la escuela están centrados en la madre, en la figura de la mujer. Entiéndase que no solamente la madre es la que cría en las familias venezolanas, sino una tía, abuela, comadre, siempre es una mujer, por eso es matricentistrista. Y es matrilineal porque el patriarcado aísla a los hombres de la responsabilidad de la crianza y de la corresponsabilidad de la atención en el hogar, y eso hace que el maternazgo se reproduzca de generación en generación. Es matrilineal porque sigue una guía de maternazgo. Pero eso no quiere decir que nosotras seamos ciudadanas de primera igual que los varones, significa que hay un machismo que hace que el hombre desaparezca de su principal responsabilidad que es la crianza de una vida en la que él participó.

Y el feminismo es una teoría desarrollada en las ciencias sociales y un movimiento de liberación y emancipación de las mujeres, que somos aquellas que principalmente nos oprime, maltrata y excluye el patriarcado y el machismo. Pero, además, gracias al feminismo se pudo evidenciar que el patriarcado como sistema de dominación también violenta a los hombres, porque no pueden expresar su afecto o amor, porque expresar eso es el gesto de un homosexual. A los hombres se les enseña a expresar la rabia. Por eso escuchamos que llorar es de niña y los hombres no lloran. Claro, ser niña es malo y llorar es malo. Entonces, le evitan al hombre expresar sus emociones y eso tiene implicaciones hasta biológicas, porque cuando lo que se expresa es la bravura y la ira se es más propenso a sufrir enfermedades cardiovasculares. El feminismo permitió visibilizar la dominación sufrida por los hombres que no obedecen el mandato patriarcal, que es ser macho y por ende ser violento y el héroe que protege a las mujeres. Más perniciosa es la situación de los hombres que transgreden el mandato patriarcal, la heteronormatividad y la heterosexualidad obligatoria. Porque para la ideología patriarcal ser homosexual es malo, no eres ni hombre ni mujer.


 
3. ¿Qué piensan sobre la sororidad?

La sororidad es una apuesta política dentro del feminismo, que tiene que ver con esa contraparte a la hermandad, hablado más desde los varones, fraternidad de frater, hermano, tiene que ver más con los hombres. Entonces la sororidad tiene que ver más con una apuesta política y evidentemente un enunciado distinto desde el lenguaje, porque eso también hizo el feminismo. En el español, el lenguaje de género fue importante establecerlo, porque lo que no se nombra no existe. Si tú no hablas de las trabajadoras, no están enunciadas las mujeres ahí, no existen. La sororidad viene del prefijo sor, hermana, y que el feminismo lo toma como una apuesta distinta, como una práctica que nada más se circunscriba a esa hermandad entre mujeres y que además nosotras la apuesta es política a nivel de lenguaje. Desde el feminismo hay una lucha importante, y es una lucha porque cuesta, y para comprender a la compañera no tengo que ser su amiga ni su mejor amiga, simplemente es una mujer, si está siendo violentada, si está siendo maltratada yo tengo que apoyarla como mujer, no importa donde viva o si es de clase social alta o baja, si es negra, si es lesbiana, en definitiva, es una mujer, que está igualmente excluida como yo, como mujer, pero si es pobre está doblemente excluida, si es negra triplemente excluida y si es lesbiana cuatro veces excluida. Es una lucha porque no todas las mujeres entienden eso, y la sororidad apuesta a eso, por eso es que tratamos de hacerlo aun cuando nos equivoquemos en el camino, al menos lo intentamos, estamos en ese proceso de reflexionarnos.

Además, existe una confusión sobre algunos términos a partir del feminismo, uno de ellos es la superioridad de la mujer sobre el hombre, que lo están llamando hembrismo. El sexismo es la doble moral o el doble lenguaje para referirse a lo mismo. ¿Qué es el sexismo?, cuando decimos que la mujer es cocinera y la mujer es chef, o el hombre es estilista y la mujer es peluquera, o el zorro es un hombre astuto, pero la zorra es una puta. Es la misma palabra que tiene diferente significado según eres mujer o eres hombre, pero en detrimento de la primera. También sexismo es decir que hay diferentes carreras para hombres o mujeres, decir que yo no paso una escoba porque eso es de mujer. Sexismo es una división, dos polaridades de una misma realidad; la limpieza tiene que ser de todos los humanos, no solo de la mujer.

En realidad, yo creo que esa es una lucha también dentro de los colectivos feministas de hacer ver que nuestra lucha no es contra los varones, evidentemente nos posicionamos contra los hombres agresores; los que violan, los que matan y los que reproducen las relaciones de desigualdad, pero en realidad nuestra lucha es para combatir un sistema ideológico que genera esas prácticas. Para nosotras es importante que los hombres se incorporen al movimiento feminista, porque en la medida que se incorporen y ustedes reflexionen sobre ese sistema de dominación, verán que también están dominados; no igualmente como nosotras, pero sí están dominados, están oprimidos por ese sistema. Ustedes son víctimas del mandato de masculinidad hegemónica. Desde pequeños les dicen, macho que se respeta hace esto, macho que se respeta tiene que tener varias, ese “pipisito” es de las mujeres. No les enseñan a protegerse. Hay varones que se inician sexualmente en los prostíbulos, eso hace que la relación sexual reprima el placer; también hay quienes se estrenan sexualmente con animales. ¿Imagínate qué tipo de afectividad puede tener un hombre que su primera relación sexual fue con una yegua, con una burra? El objetivo ahí no es la afectividad. Pero esa es una lucha dentro de los colectivos feministas: visibilizar que el patriarcado nos domina a todos e incorporar a los varones a ese proceso de lucha.

4. ¿Cuáles son los rasgos y las causas del patriarcado en la sociedad venezolana?

Bueno es multifactorial el machismo en Venezuela, pero quisiera destacar ejemplos prácticos. Independientemente de su estatus socioeconómico, en muchas familias venezolanas tenemos la figura del hombre que se encuentra ausente y llega tarde a la casa, por diferentes situaciones: tiene mucho trabajo o está tomando con los amigos.  Y quién se encuentra sosteniendo esa casa es la mujer, y allí cabe ese refrán que “detrás de todo hombre hay una mujer”. Detrás de ese hombre que se desaparece, que no va a su casa, que no atiende a sus hijos, hay una mujer, y allí hay machismo.

Otro rasgo es la situación de violencia que viven las mujeres actualmente, donde no solamente hay mujeres golpeadas que son las que generan más alarma. Además muchas mujeres sufren la violencia verbal y psicológica. Hay hombres que acosan a las mujeres, que creen que ellas le pertenecen. Eso se ve en el matrimonio, incluso autores como Rousseau, en su libro el Emilio, dice que la esposa es propiedad del esposo. Y eso se encuentra inoculado en muchas sociedades del mundo, entre ellas la venezolana. Se cree que la novia, pareja sexual, esposa, es propiedad del hombre. Allí hay machismo. Hay mujeres que son aisladas, por ejemplo. No las dejan ir a clase, a trabajar y a visitar a su familia. Eso no es exclusivo de Venezuela, creemos que ocurre en toda América Latina, en la Abya Yala, como conocían al continente antes del ingreso de los colonizadores a estas tierras. Ya allí había un patriarcado indígena, no todo era amor y paz, aunque había más participación comunal de las mujeres. Pero cuando llegan los colonizadores ocurre un violento ingreso del patriarcado europeo. Y con el tiempo se reconfigura hasta llegar a lo que tenemos hoy, y seguiremos teniendo en caso de no luchar como mujeres contra el patriarcado.

Diversos factores pueden estar incidiendo en la reproducción del patriarcado en nuestro país. Ningún gobierno todavía ha tomado en cuenta la necesidad de la superación de la lógica machista. Si desde el gobierno nacional, entiéndase los diferentes ministerios, no hay una identificación de la lógica machista, estamos huérfanas, porque es necesario que el Estado reconozca esa lógica machista, y se puede transverzalizar su deconstrucción en todas las instituciones estatales. Por ejemplo, si no tenemos una política de género en el Ministerio de Educación, nuestros chamos siguen en escuelas y liceos machistas.

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