Publicado el: lun, Oct 15th, 2018

Conociendo al colectivo feminista Las Comadres Púrpuras, entrevista a una comadre púrpura (parte II).

Por Laclase.info

Caracas, 15 de octubre de 2018.- El miércoles de la semana pasada nos reunimos con una integrante del colectivo feminista Las Comadres Púrpuras, que atendió una invitación que le efectuamos con la finalidad de realizar una entrevista que facilite la divulgación de la conformación, las actividades y demandas de esta nueva instancia de articulación de militantes del feminismo en Venezuela. Aquí le dejamos la segunda parte de la entrevista.

5. ¿Qué balance realizan de la situación de la mujer en el período de la Venezuela chavista?

Bueno me voy a remontar al inicio del chavismo, sobre todo al proceso constituyente de 1999, que fue un acontecimiento importante en la historia de Venezuela, porque hubo una discusión de todos los sectores del país y la inclusión de visiones plurales en la redacción de una nueva Constitución Nacional; donde uno de los derechos fundamentales es la participación protagónica del pueblo. En ese momento diferentes colectivos de mujeres venezolanas participan independientemente de su tolda política y eso fue muy importante porque fue un punto de unidad de las agrupaciones feministas, porque no me atrevería a decir que en Venezuela exista un movimiento feminista. Esas diferentes experiencias de mujeres venezolanas pudieron contribuir a la redacción de una carta magna a la luz de los derechos de las mujeres, y fue una tremenda oportunidad de encuentro porque el objetivo era el mismo: la lucha por los derechos de la mujer.

A lo largo del proceso del chavismo, se dio también una situación interesante y fue que las mujeres como fuerza social no se habían organizada en un movimiento, y entonces Hugo Chávez termina realizando la convocatoria a las marchas de las mujeres. Y, años después, podemos preguntarnos cómo es que un líder, hombre, hace un llamado a la marcha de las mujeres, cómo es que las mujeres no se autoconvocan. En ese momento las más jóvenes no vimos eso, pero eso es un punto importante que debemos debatir en la experiencia de las agrupaciones de mujeres. Y, luego a lo largo del período chavista, con la aparición de nuevos ministerios y con toda la apertura del derecho al trabajo de las personas jóvenes, creemos desde Las Comadres Púrpuras que hubo la cooptación de un gran músculo de mujeres jóvenes, que terminó creando un feminismo institucionalizado, se institucionalizó el feminismo. Entonces, en vez de dar una lucha organizada por la reivindicación de los derechos de las mujeres, lo que hubo fue la organización de mujeres jóvenes en diferentes puestos de trabajo y que servíamos solo a las convocatorias de las movilizaciones del presidente Hugo Chávez. Creemos que esas mujeres jóvenes captadas por el gobierno nacional son individualidades reunidas en una marcha aplaudiendo discursos específicos, pero en realidad no hay un aglutinamiento de las mujeres para luchar por los derechos de las mujeres.

Sin embargo, con la creación del Ministerio de Asuntos de la Mujer para ese momento, cuya primera ministra fue María León, y luego con la creación del Instituto de la Mujer, se empezaron a desarrollar políticas importantes como la atención de mujeres con cáncer de seno que era una situación de salud bastante olvidada en nuestro país, la atención a mujeres con discapacidad, se crearon los tribunales de violencia contra la mujer que es un hecho histórico porque no en todos los países hay tribunales encargados de esa materia, y la Ley Orgánica obre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que es un instrumento con adelantos porque tipifica ahora 21 formas de violencia contra las mujeres y no todos los países tienen esa cantidad de formas de violencia tipificadas. Hubo unos adelantos en materia de protección a la mujer, pero a lo largo del actual proceso político hubo una merma en cuanto esa política de atención. Además, hubo una efervescencia en el ámbito jurídico y en materia política pero después no hay seguimiento de eso y se pierde en el camino. Además, quiero destacar que hubo una destrucción del Banco de la Mujer, que fue una política encabezada por la profesora Nora Castañeda, una economista importante en nuestro país. Allí se desarrollaron políticas de acompañamiento socioproductivo de la mujer, y eso ya está en ruinas, ni siquiera lo nombran.

Desde ese feminismo institucionalizado y burocrático no hubo una política de reflexión o en vías de deconstruir el patriarcado existente en las relaciones cotidianas entre hombres y mujeres, y entre el Estado y las mujeres. Creo que nuestro chavismo tuvo importantes momentos y desafíos pero también muchas debilidades, entre ellas organizar marchas que obedecían a un interés mediático, y no desarrollar una reflexión profunda acerca de la situación de las mujeres. En muchas marchas del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, no veíamos espacios de reflexión acerca de los derechos laborales de las mujeres venezolanas, en realidad había grito de consignas y música. No hubo nunca espacios de reflexión para analizar si había que celebrar el día de la mujer trabajadora, cuando todavía había derechos laborales que reivindicar, y ahora persistimos en la misma situación. Creo que desde el feminismo institucionalizado lo que hubo fue un afianzamiento del patriarcado, y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres y de las mujeres que están en instancias de poder sobre las otras mujeres. El patriarcado está más enquistado que nunca, y los colectivos de mujeres institucionalizados solo han asumido las directrices del gobierno y del partido político. Porque en nuestro país hay una fusión importante del gobierno y el partido político, y muchas de las mujeres que están en el Psuv no han reflexionado ese lazo.

6. ¿Cuál es la realidad actual y las demandas del movimiento feminista en Venezuela?

Yo no sabría decir en qué época específica, pero sabemos que hay un resquebrajamiento del chavismo como movimiento y personas antes simpatizantes del chavismo ya no lo son. Entonces, hay tres realidades en cuanto a los colectivos de mujeres: uno que continúa indexado a los intereses gubernamentales y que obedecen a esos intereses plenamente, sin derecho a réplica, que son capaces de seguir postergando la agenda feminista en derechos sexuales y reproductivos y entre esos derechos la decisión sobre nuestros cuerpos, la interrupción voluntaria de los embarazos no deseados no planificados, el aborto. Esas mujeres ni siquiera reivindican el trabajo de compañeras como Nora Castañeda en el Banco de la Mujer, y tampoco están organizando a las mujeres más jóvenes en función de la lucha que debemos dar. Hay otro grupo de mujeres que son simpatizantes de la derecha, de la MUD y el Frente Amplio. Y hay otro grupo de mujeres, con experiencias bastante autónomas que están militando ese espacio de denuncia constante y de reflexión acerca de la situación de las mujeres venezolanas. Una de esas agrupaciones autónomas y alternativas somos Las Comadres Púrpuras.

En lo referente a las demandas de las feministas venezolanas, ya tenemos varios años planteando que se abra el debate sobre la despenalización del aborto. Sabemos que no pueden despenalizarlo inmediatamente pero tampoco el gobierno nacional está abriendo la posibilidad institucional del debate. Ahora, ciertamente, las bases tenemos una responsabilidad de abrir la discusión en la sociedad, y lo estamos haciendo poco a poco. No es fácil en la actual coyuntura económica y de transporte, que nos impide incluso articularnos entre varios estados, pero la tecnología nos ha permitido articularnos desde las redes sociales. Sabemos que las bases tenemos responsabilidad pero también las políticas del Estado deben cumplirse. Estamos en un proceso político de veinte años de muchos anuncios pero poca concreción de esas políticas. Por eso insistimos que en la medida que se despenalice el aborto, las mujeres seremos ciudadanas de primera como los hombres, porque mientras otros decidan sobre nuestros cuerpos y nuestra maternidad, somos personas tuteladas. Otra demanda es el acceso a métodos anticonceptivos variados, donde los hombres se incorporen a su utilización para que ellos se responsabilicen de su sexualidad y no solo recaiga en el cuerpo de las mujeres. Y que haya variedad porque no todas las mujeres funcionamos con los mismos métodos anticonceptivos, somos iguales en la lucha pero no somos iguales en lo biológico.

Además, exigimos una sensibilización sobre los derechos de las mujeres en todas las instituciones del Estado, y especialmente en los tribunales y en la Fiscalía, que se encuentran de espalda a la atención de las mujeres que padecen violencia, ni siquiera están tomando las denuncias, no hacen su trabajo y eso es lo que le pedimos. El gobierno nacional debe desarrollar ya, rápido, un plan de sensibilización para esas instituciones que atienden a las mujeres violentadas, porque realmente lo que hacen es revictimizar y reculpabilizar a las mujeres víctimas de violencia.

Hace dos años se creó el plan de derechos sexuales y reproductivos, bueno que se ponga en ejecución ese plan, garantizando un mejor acceso a la salud de las mujeres. En la actualidad, tenemos una precariedad absoluta en el sistema de salud y peor aún en las dependencias encargadas de la salud específica de las mujeres, como ginecología y obstetricia. O podríamos tener una exigencia más extremista y pedir que todos aquellos que no cumplen su trabajo que coloquen su cargo a la orden.

7. ¿Es el Estado el garante de una vida libre de violencia contra la mujer o es un actor que aplica violencia contra la mujer?

Es una contradicción y eso habla de la precariedad en la que se encuentra la sociedad venezolana y en específico las mujeres en el país. Ciertamente, el Estado debe garantizar los derechos de las mujeres y tiene que generar políticas para proteger a las mujeres. Pero como esas políticas no están en funcionamiento y no hay seguimiento ni revisión para adecuarlas a las necesidades actuales, entonces el Estado no hace su trabajo y no garantiza nuestro derecho a la vida; a la maternidad, para aquellas que quieren ser madres, no todas las mujeres lo desean; y las que ya son madres, sus hijos no tienen garantizado el derecho a la educación, a la salud y a la alimentación. Eso es una violación a los derechos humanos que ocurre en este país. Por eso, el Estado funge como un violentador de los derechos de las mujeres, y las mujeres que están dentro del gobierno nacional no están luchando o exigiendo que las políticas de protección se apliquen, entonces ellas son cómplices de la violencia patriarcal aplicada a las mujeres por el Estado. Silvia Federici y Rita Segato sostienen que el Estado es el principal controlador de los cuerpos de hombres y mujeres. Eso también lo dice Michel Foucault: el disciplinamiento de los cuerpos por los aparatos represores. Creemos que el cuerpo de las mujeres es el lugar donde realmente se siente la violencia, no solamente en la psique, aunque la violencia psicológica es muy destructiva.

Pero, además, hay otros tipos de violencia como la obstétrica, ocurrida en un centro de salud público y privado, donde el Estado es ejecutor o cómplice al no supervisar. La violencia obstétrica es la realizada por el personal de salud a las mujeres que están en proceso de embarazo, puerperio, aborto y consulta ginecológica. Y eso va aumentando en el país. Si el Estado no garantiza el derecho a la alimentación que es lo más básico, eso es una violación a los derechos humanos de las mujeres.

Es claro, que cada vez menos el Estado garantiza los derechos de las venezolanas y los venezolanos; cada vez más hay un debilitamiento, una desmovilización del poder popular. Las experiencias que existen en cuanto a autonomía, entre ellas la Comuna El Maizal, fíjate toda la situación en la que están, de haber ellos elegido un líder para que fuera alcalde, semanas después así de la nada le quemaron parte de sus hectáreas sembradas; hay una desmovilización importante del poder popular, por ende de las mujeres también.

Las mujeres que si bien es cierto que con el gobierno de Hugo Chávez se incorporaron nuevamente, no es que antes no lo tenían porque había mujeres guerrilleras urbanas, pero ciertamente el auge del chavismo permitió que más mujeres se incorporaran a todo lo que tenía que ver con consejos comunales. Yo creo que eso ya no es tan así, y no lo es porque el gobierno actual nos está desmovilizando a partir de los bonos y la caja del Clap. Eso es lo que está determinando nuestra vida, y la precariedad en la que estamos a nivel de transporte nos impide articularnos mejor. Yo veo todo el proceso de militarización del Estado, no solo en las instituciones del mismo sino a nivel civil. En las calles estamos viendo más militares que nunca, y no solo militares sino fuerzas represivas que nunca habíamos visto, miembros del Sebin, del Faes con capuchas. Eso jamás como sociedad lo habíamos visto. Lo más horrible que habíamos visto eran los “pantaneros” de la Policía Metropolitana, y sin embargo no andaban encapuchados. Entonces ahora tenemos unos sujetos desmovilizadores que generan miedo, que generan terror, aquellos policías con las máscaras horribles. Yo creo que el gobierno nacional, con la política que está actualmente ejerciendo, que es de dádivas es para generar mayor dependencia. Si bien es cierto, Madres del Barrio, primero, fue una política para intentar generar desarrollo en las mujeres menos favorecidas, las más pobres, ayudarlas en su emancipación, ya sabemos en lo que degeneró, en una mayor dependencia de las dádivas del Estado. No quiero desconocer algunas experiencias de Madres del Barrio que generaron pequeñas empresas socio productivas, pero que no tuvieron sostén a lo largo del tiempo, entonces la política no fue efectiva, se consolidó la dádiva. Cada vez más están presentes esas dádivas para desmovilizar, para generar más dependencia, y en definitiva perder autonomía te desmoviliza. Entre dádiva y dádiva, tienen una política entreguista como la del Arco Minero del Orinoco.

8. ¿Qué corrientes de pensamiento o autoras feministas orientan sus acciones como colectivo?

Bueno nos manejamos con varias autoras y corrientes feministas. Es verdad que existen varios feminismos, cuya principal lógica es erradicar, derribar y deconstruir el patriarcado y el machismo, como objetivo ulterior. Pero existen varios frentes para derrocar ese patriarcado entonces está el feminismo indígena, el feminismo negro, el transfeminismo que se relaciona con las luchas de las personas sexo-diversas, el feminismo académico y el feminismo popular. Nosotras intentamos darle voz a todos esos feminismos pero nuestro lugar de enunciación es la ciudad, la urbe, y además tenemos formación universitaria. Por eso son varias a las compañeras que estudiamos: Amelia Varcárcel es importante para entender el patriarcado, Marcela Lagarde, Silvia Federici, Rita Segato que ahorita es como nuestra guía. Martha Lamas, Francesca Gargallo, Andrea D’Atri de Pan y Rosa de Argentina, que tiene una historia detallada del feminismo. Pero en el país también tenemos feministas con aportes importantes como Gioconda Espina, Nora Castañeda, Alba Carosio, Argelia Laya y todas las compañeras del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

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