Publicado el: vie, Sep 28th, 2018

Conociendo al Observatorio de Ecología Política de Venezuela, entrevista a Francisco Javier Velasco (parte I)

Por Laclase.info

Caracas, 28 de septiembre de 2018.- El viernes de la semana pasada nos reunimos con Francisco Javier Velasco y Juan Manuel Planas, integrantes del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, producto de una invitación que les extendimos con el objetivo de realizar una entrevista que permitiera difundir el surgimiento, las actividades y los proyectos de la nueva instancia de investigación y acción nacida para el estudio y el activismo alrededor de los problemas y los conflictos ambientales.

Aquí le dejamos las preguntas efectuadas y las respuestas recibidas por el vocero del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, el profesor Francisco Javier Velasco; ecólogo social y docente del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, egresado como antropólogo y con estudios doctorales en la UCV.

1. ¿Qué es el Observatorio de Ecología Política de Venezuela?

El Observatorio de Ecología Política es una iniciativa que se ha impulsado como una plataforma sociopolítica de convergencia para que en torno a ella se aglutinen, activen e impulsen distintas expresiones del activismo social, académico y sociocomunitario en torno al tema ambiental; los problemas ambientales y conflictos socioambientales. En ese sentido, se ha conformado como una organización que tiene múltiples propósitos, entre ellos pues visibilizar esa temática que en el caso de Venezuela estamos rezagados con respecto a otros países de América latina, al existir menos incidencia o conexión con otras luchas sociales. Entonces, hacerlo visible, hacer acompañamiento, hacer investigación, propiciar alianzas, suministrar información, intercambiar información en torno a eso y desarrollar iniciativas conjuntas.

Esta es una iniciativa que surgió a comienzos de este año y tuvo una presentación pública en la Universidad Central de Venezuela. El Observatorio tiene una página web, y allí hay la posibilidad de acceder a distintos espacios que tienen información ambiental, difusión de eventos, biblioteca virtual, un mapa de conflictos socioambientales que constantemente estamos renovando y está en la sección que se llama georreferenciación. La biblioteca virtual tiene más de 50 libros digitales. A su vez, la página tiene lugar para comentarios y el intercambio, y hay una publicación constante de artículos de noticias sobre conflictos socioambientales, principalmente en Venezuela, pero también en otras partes del mundo. En ese sentido abarca temáticas muy extensas desde problemas concretos como el conflicto sobre el Arco Minero del Orinoco hasta discusiones sobre cuál es el sentido del ecologismo.

Aparte de esa publicación constante de artículos y noticias, tenemos un trabajo adelantado en términos editoriales. Nosotros estamos sacando una revista que ya vamos para el segundo número y se llama “Territorios Comunes”. Esa revista en general es sobre temas territoriales, socioambientales, lo que tiene que ver con discusiones sobre el desarrollo, el extractivismo, etc. El primer número estuvo dedicado a la ecología y el ecologismo en Venezuela, con distintos aportes que tenían que ver tanto con la cuestión histórica de esos movimientos, la situación actual, pero también expresando distintas posturas en un debate político y social, sobre lo que es o debe ser o fue el movimiento ecologista. En este segundo número, lo dedicamos al tema de alternativas al extractivismo, este número esta ya casi listo. Es una revista digital hasta ahora, pero en este segundo paso estamos ya tratando de sacar por lo menos algunos ejemplares. Por cierto, están invitados a participar en la revista.

2. ¿Por qué es tan difícil colocar en la agenda pública los problemas y conflictos ambientales en Venezuela?

Eso tiene que ver con lo que ha sido la configuración de la sociedad venezolana en los últimos cien años, en torno al modelo petrolero, rentista y extractivista, que lamentablemente además de todas las consecuencias de orden económico, político y social, ha tenido un impacto en términos culturales, ha permeado en términos incluso de valores a la generalidad de la sociedad venezolana. Aquí hay un imaginario extractivista, consumista que obviamente en este momento está en crisis por razones materiales, pero que ha estado muy presente en las aspiraciones de distintos sectores de la sociedad venezolana, incluso de sectores que desde otro punto de vista los podemos ver en relaciones de contraposición y controversia. Eso ha estado muy marcado y eso ha exigido en el hecho de que el tema ambiental, la preocupación por lo ecológico, o bien haya sido soslayada por completo o hayan pasado por debajo de la mesa como una consideración menor, subordinada. Te repito que eso es algo propio de la Venezuela petrolera. Tú me dirás si hay otras situaciones en América Latina más o menos similares, pero sin embargo yo te puedo decir que países como Ecuador y Bolivia por mencionar un caso, hay una trayectoria de lucha en torno a estos temas que es mucho más profunda y tiene un arraigo mayor en la población, particularmente en los sectores subordinados; sectores indígenas y campesinos.

Ahora, una cosa es la visión formal, y yo te hablo de ambientalismo y ecologismo, eso es una cosa que tiene una historia relativamente reciente en el mundo. Incluso, ya no hablando de Venezuela, nosotros solemos olvidar que muchas luchas sociales en Venezuela y América Latina han tenido históricamente un componente ecológico importante, solo que en ese momento no se le llamaba de esa manera. Por ejemplo, los zapatistas de Emiliano Zapata, los zapatistas de la época de la Revolución Mexicana: si tu analizas por ejemplo el Plan de Ayala y otras expresiones de lo que ellos estaban planteando en términos de reparto de tierras, había un componente fundamental que era ecológico y era la preservación de su patrimonio natural que tenía que ver también con sus propias condiciones materiales de existencia y eso cierta historiografía y sociología lo redujo un poco a una visión agrarista. Pero, así como te digo México, te puedo decir en Brasil, en otras partes de América Latina, en Colombia y en luchas que se han mantenido en muchos casos silenciadas.

Juan Manuel Planas: Para añadir a lo que dice Francisco y es que también ocurre que en América Latina y los procesos de territorialización están vinculados justamente al tema de la producción agraria. Entonces un país petrolero que vive de la renta petrolera, que lo utiliza para hacer ciudades petroleras, evidentemente el patrón energético es uno y el patrón de consumo va con eso. Lo que ocurre en América Latina donde la gente vive de la producción de la tierra, vive de la producción, quizás de la extracción de minerales de manera avanzada como procesos metalúrgicos, etc. En ese sentido, la territorialización es completamente distinta y más depredadora además, un poco más fetichista y se esconde todo el impacto ecológico.

Luego continuó Francisco Javier: Ahora, permíteme agregarte esto, a pesar de lo que he dicho y lo sostengo, en Venezuela hay un rezago con respecto a las luchas de otros países del área continental en ese plano. Sin embargo, en Venezuela logró despegar un movimiento ambientalista bastante heterogéneo, incluso con posturas políticas ubicadas en polos separados, que tomó un impulso interesante a partir de los años setenta y que entre finales de los años ochenta y principios de los noventa tuvo un papel importante. Por ejemplo, en la época de Jaime Lusinchi hubo una lucha muy importante contra los llamados “tambores de la muerte” que tenían contenidos tóxicos y eso se logró colocar en la discusión pública, hubo una presencia mediática y unas movilizaciones importantes. En el segundo gobierno de Rafael Caldera hubo, y ese es un antecedente del Arco Minero del Orinoco por cierto, hubo un proyecto del gobierno de desregularizar todo lo que tenía que ver con la normativa relativa a la reserva forestal de Imataca para explotar oro y diamantes y allí se hizo una lucha importante, que hizo mucho ruido, que logró movilizar cinco mil personas aquí en el centro de Caracas, y logró incluso que la antigua Corte Suprema de Justicia detuviera ese proyecto. Ese tipo de cosas ocurrieron. Pero cuando llega Hugo Chávez, quien en su campaña electoral se aprovechó de eso de alguna manera, fue un elemento más, que las fuerzas que estaban impulsando la candidatura utilizaron a su favor, tiene lugar la polarización. Esa polarización hace que organizaciones y movimientos que venían realizando acciones conjuntas, por ejemplo, cuando el conflicto de Imataca y cuando se extendió el tendido eléctrico hacia Brasil, se dividieran y entonces la polarización se comió el tema ambiental, pasó nuevamente a una situación de subordinación, de menos importancia porque lo más importante era la pugna político-partidista. En el caso del chavismo. muchos activistas del ambientalismo se convirtieron en burócratas y pasaron a ocupar cargos por mucho tiempo y eso provocó una desmovilización; en el caso de otros grupos que se plegaron más hacia la oposición conservadora, terminaron desechando y dejaron de un lado la historia del tema ambiental y se concentraron en la lucha contra el gobierno de Chávez y eso generó un bajón importante. Pero nosotros de verdad y aquí hablo en plural, creemos que en Venezuela se están dando condiciones para que pueda haber una reactivación con un propósito y un horizonte sociopolítico más claro del movimiento ecologista, producto de la lucha contra el proyecto del Arco Minero.

3. ¿Qué entienden ustedes por la Venezuela rentista y extractivista?

Primero, el extractivismo en una acepción general tiene que ver con el hecho de la explotación de grandes volúmenes de materias primas no solamente de origen mineral, también de origen vegetal y que están destinadas fundamentalmente a la exportación. Por lo tanto, el extractivismo es algo que tiene que ver con la división internacional del trabajo que se creó en el siglo XVI, es algo de larga data, una vez que América pasa a ser incorporada al Imperio español, y se crea el mercado capitalista mundial desde entonces existe el extractivismo. América Latina y Venezuela han sido extractivistas desde esa época.

Ahora, en el siglo XX, hubo un boom en la economía petrolera en Venezuela que cambia radicalmente la sociedad y la misma economía, y entramos en un modelo extractivista y rentista centrado en la extracción de hidrocarburos, aunque después se incorporó también por ejemplo la producción de hierro con alguna importancia durante varias décadas en el siglo XX. Y eso configura un tipo de economía de enclave que tiene sus impactos y consecuencias en el mundo cultural e ideológico, y en la configuración de un tipo de valores, creencias y aspiraciones. En el caso nuestro han estado muy marcadas por el hecho de la dependencia que también se expresa culturalmente, por el tema del consumismo, por esa manía de querer seguir mirándonos en el espejo de la metrópolis que, si en el pasado fueron Inglaterra y Francia, después fueron los EE.UU, y ahora parece que quieren que sea China. Eso ha creado un tipo de sociedad donde el valor del trabajo en cierto sentido se perdió, no estoy haciendo una apología tampoco al trabajo, en el sentido de que hay que sufrir y esforzarse a como dé lugar y no tomamos en cuenta el tema de la explotación y la apropiación de plusvalía, pero digamos ha creado un cierto facilismo que ha sido modelado por los grupos dominantes y que al mismo tiempo ha permeado a otros sectores de la sociedad en la medida en que ciertos valores hegemónicos se han impuesto independientemente de que hay explotación y dominación. Que el extractivismo petrolero garantizara un ingreso considerable en términos de renta que fundamentalmente ha sido históricamente apropiada por el Estado, y los grupos dominantes se han aprovechado de esa renta, pero a través del Estado. Una situación que no necesariamente se encuentra en otras partes y eso tiene consecuencias en una visión de un ejercicio paternalista y clientelar del poder que todavía lo seguimos viendo, incluso exacerbado.

4. ¿Cuál es el desarrollo de esa Venezuela rentista y extractivista en el período chavista? ¿Hubo transformaciones positivas o al contrario se profundizó?

Efectivamente, se intensificó porque si uno analiza desde el momento que Chávez llega al poder hasta la actualidad, todo el pretendido proceso de cambios y transformaciones ha estado sustentando precisamente en el aporte de la renta petrolera. En términos porcentuales, lo que se capta por concepto de renta petrolera con respecto al conjunto de los ingresos del país se hizo mayor, y esa idea de que era posible un socialismo petrolero, es típica de este proceso y trajo consecuencias nefastas y ha profundizado situaciones y circunstancias que ciertamente ya existían. Cuando hablamos de la crisis del modelo rentista extractivista petrolero, no podemos decir que la culpa de eso la tiene el gobierno de Maduro o no en términos absolutos o que la tiene el gobierno de Chávez porque esto es una cosa que viene desde atrás. Este modelo tiene ofreciendo señales de problemas, fracturas y crisis desde comienzos de los años ochenta.

Ahora en este periodo de casi veinte años no se hizo absolutamente nada significativo que planteara una alternativa de sociedad distinta, de modelo económico distinto, sino al contrario lo que ya existía se potenció. Claro, hay una variante y ahí es cuando se habla de algunos lo que autores han venido señalando en los últimos años, de un neoextractivismo que básicamente es el mismo extractivismo de siempre solo que ocurre en un momento en que gobiernos llamados entre comillas progresistas asumen la jefatura del Estado, en distintos países de la región en una primera identificación tenemos Bolivia, Ecuador y Venezuela y lo puedes extender un poquito más con Brasil y Argentina. Esos son gobiernos, a diferencia de lo que tradicionalmente se había hecho con ese ingreso obtenido por el extractivismo, dedican una parte importante de esa renta a programas sociales compensatorios: en el caso de Venezuela las Misiones Sociales, por ejemplo. Es decir, permitieron una cierta mejoría de las condiciones sociales pero que no eliminaron la pobreza, y no llevaron a cabo ningún cambio estructural, más bien reforzaron el modelo y con las consecuencias que eso supone que en estos momentos las estamos padeciendo, entre ellas las ambientales. El extractivismo tiene consecuencias ambientales desastrosas para los ecosistemas que tienen a su vez consecuencias para la vida de las personas y de la sociedad, pero también tiene consecuencias en términos de soberanía y en las perversiones que se generan en la dinámica política, la violación de derechos humanos, etc.

5. ¿Ante los problemas y conflictos ambientales hay continuidad de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro?

Hay continuidad solo que, en el caso del gobierno actual, como estamos en una fase de pudrición, se hace más evidente. Nunca antes, se había, y esto es importante decirlo, no lo hicieron los adecos ni los copeyanos en el pacto de Punto Fijo ni tampoco lo hizo Pérez Jiménez, no llegaron a proponer ni a ejecutar un proyecto extractivista de la envergadura de lo que es el Arco Minero del Orinoco. Hay que verle la cara a un proyecto que está entregando al saqueo transnacional, pero además en conducción con intereses de la alta burocracia y también de algunos sectores económicos nacionales, a un territorio que es más o menos del tamaño de Cuba, aproximadamente 112 mil km². Además, un territorio donde está el principal reservorio de agua dulce de Venezuela, está el río Orinoco y una cantidad de ríos y de cuerpos de agua; el otro es el Lago de Maracaibo que, como sabemos, ya es una cloaca petrolera, y que también fue consecuencia del extractivismo de cien años de explotación petrolera. Un territorio donde hay ciertamente el nuevo Dorado, el Dorado que no encontraron en la época de la colonia los Welser, ahora lo están ofreciendo a la subasta transnacional, a pesar de la existencia de una cosa muy importante desde el punto de vista estructural que son los pueblos y comunidades indígenas que están allí, que de alguna manera son una reserva, en un momento de crisis nacional pero también en un marco de una crisis civilizatoria que está abarcando globalmente al planeta, y eso es un reservorio de posibilidades de pensar en futuros alternativos distintos, eso está en riesgo.

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