Publicado el: lun, Ago 20th, 2018

Crónica de la agresión de chavistas en Ecuador contra un trabajador venezolano

Por NJ González

Al igual que millones de trabajadores venezolanos que han debido salir del país debido al ajuste inflacionario que ha aplicado el gobierno, a comienzos de este año me vi forzado a emigrar en busca de un trabajo que al menos me permitiera reproducir mis condiciones materiales de vida, cosa imposible en Venezuela con salarios de menos de 5 dólares mensuales.

Salí de Venezuela a fines del año pasado. Debido a las condiciones precarias en que con frecuencia viajamos los trabajadores venezolanos, que a duras penas podemos ahorrar algunos dólares vendiendo nuestras escasas pertenencias antes de viajar, por irrisorios precios en bolívares, una moneda devaluada hasta la insignificancia, en marzo de este año tuve que solicitar ayuda para residenciarme temporalmente en Quito mientras trabajaba para ahorrar y proseguir mi viaje hacia el sur. Más allá de mi condición de luchador de izquierda, opositor al gobierno venezolano, tengo amigos en Venezuela que se ofrecieron a interceder ante la Juventud Comunista Ecuatoriana para conseguirme alojamiento temporal. En una situación diferente no habría aceptado este tipo de ayuda por las importantes diferencias políticas que tengo con esa corriente que apoya al gobierno venezolano mientras destruye las condiciones de vida de los trabajadores venezolanos, pero estaba en una situación económica lamentable y necesitaba urgentemente un techo. Pensé que quedarían rastros de solidaridad individual, así no se traduzcan en posiciones políticas más generales, hacia los trabajadores migrantes venezolanos como yo, pero pagaría caro mi ingenuidad.

El Partido Comunista Ecuatoriano accedió a darme alojamiento en una residencia juvenil, sacaron copia de mi pasaporte por supuestas “medidas de seguridad”. Durante mis dos meses trabajando en Quito entré en contacto con movimientos de base de la izquierda no-correísta, con los cuales entablé buenas relaciones. Al enterarse de esto quienes me alojaban me informaron que debía desalojar inmediatamente la residencia. Emprendí la búsqueda de alojamiento, pero al tercer día fui atacado por un militante del PCE llamado Fabrizio, terminé con la nariz rota y en la calle. Mi agresor admitió el motivo de su ataque: “yo solo sigo órdenes y te vas de aquí por estar con movimientos que no son de nuestros agrado por no ser chavistas”, incluso amenazándome con un arma blanca.

Este es el “internacionalismo proletario” que profesan de boca estos movimientos chavistas que, ante la crisis venezolana, se dedican a hacer caso omiso a la situación de los trabajadores exiliados venezolanos y su situación económica deplorable, mientras se reúnen en las suntuosas oficinas de la embajada venezolana en Quito para defender una macroestafa que es la “revolución bolivariana”, que ha obligado a muchos trabajadores en edades productivas a salir de su país para hacer actividades de economía informal, es penosa y descarada la hipocresía de esas organizaciones estalinistas y chavistas. A quien le pueda interesar aquí dejo mi testimonio sobre mi experiencia con el Partido Comunista Ecuatoriano dirigido por Paul Almeida. Contrasta la agresión sufrida con las múltiples muestras de solidaridad que recibí de hombres y mujeres ecuatorianos de a pie, que entienden la terrible situación que atravesamos en Venezuela y de muchas maneras apoyan a los trabajadores venezolanos exiliados. Ellos sí representan la verdadera solidaridad entre los pueblos.

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Enlaces

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