Diego Arria, corrupto anticomunista

Diego Arria es el mejor exponente de la corrupción impune en Venezuela. Su más sonado descaro fue la compra con sobreprecio, siendo gobernador del Distrito Federal (1974), de los terrenos de Camurí Chico, propiedad de su novia Ticki Atencio, con quien casó tres meses después de la «negociación».

Diego Arria es el mejor exponente de la corrupción impune en Venezuela. Su más sonado descaro fue la compra con sobreprecio, siendo gobernador del Distrito Federal (1974), de los terrenos de Camurí Chico, propiedad de su novia Ticki Atencio, con quien casó tres meses después de la «negociación».

Hay que ignorar de plano su trayectoria o tener pésima memoria, para exaltarlo como alternativa frente al presidente Hugo Chávez, dentro de la gama de opciones que lleva la Mesa de Unidad Democrática (MUD) a las primarias del 12.02.2012.

Sus posturas de ultra derecha pro yanqui tampoco son nuevas, siempre presto a servir al imperialismo capitalista mundial. Su nefasto paso por el Consejo de Seguridad de la ONU, durante el segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, es la mejor muestra de lo que afirmo: de ahí sus conexiones con lo peor de la derecha mundial, la misma que ha desatado guerras y mantiene a media Europa y a Estados Unidos en la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial hasta el presente.

Hay que estar bien enajenado para insinuar a DA (1938), a sus 73 años de edad, como aspirante presidencial, pues moralmente está inhabilitado para ejercer cargos públicos y su pensamiento ultraderechista anticomunista trasnochado lo hace, tal vez, el mejor (peor) exponente del «macartismo-betancourista» que vengo denunciando.

Sólo los más disparatados insensatos enajenados, al fin y al cabo- pueden tenerlo como opción. Realmente, una vergüenza, a estas alturas de la vida.

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