Egipto: Más de 100.000 personas exigen en plaza Tahir que se vayan los militares

EL CAIRO (Foto: Reuters ).- En la convocatoria más multitudinaria en Egipto desde la caída del ex presidente Hosni Mubarak, en febrero pasado, más de 100.000 manifestantes se reunieron ayer en la plaza Tahrir para exigir, una vez más, la salida inmediata de los militares del poder y rechazar el anuncio de su nuevo primer ministro, Kamal el-Ganzouri.

EL CAIRO (Foto: Reuters ).- En la convocatoria más multitudinaria en Egipto desde la caída del ex presidente Hosni Mubarak, en febrero pasado, más de 100.000 manifestantes se reunieron ayer en la plaza Tahrir para exigir, una vez más, la salida inmediata de los militares del poder y rechazar el anuncio de su nuevo primer ministro, Kamal el-Ganzouri.

Cuando faltan apenas dos días para el inicio de las elecciones parlamentarias, considerados los primeros comicios libres en el país en décadas, Estados Unidos, por su parte, intensificó la presión sobre el gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), para que transfiera el poder a una autoridad civil «cuanto antes».

Ante la aparente renuencia de los militares a entregar el poder y perder sus privilegios, y cansados de su incapacidad para estabilizar al país, salvar la economía e instaurar un régimen democrático, decenas de miles de personas se juntaron en la emblemática Tahrir, en donde corearon consignas, como: «¡El pueblo quiere libertad!» y «¡Que caiga el mariscal», en referencia a Mohammed Hussein Tantawi, jefe del consejo militar.

A diferencia de lo ocurrido en los días pasados, durante los cuales se registraron violentos choques entre manifestantes y policías, que dejaron 41 muertos y más de 3000 heridos , la protesta de ayer se vivió en un ambiente tranquilo y festivo, con la presencia de familias enteras.

Con el fin de calmar la tensión política y social que atraviesa el país, la junta militar designó ayer a El-Ganzouri nuevo primer ministro del gobierno de transición, en reemplazo de Essam Sharaf, que el domingo pasado presentó su dimisión junto con todo su gabinete, tras los violentos enfrentamientos del fin de semana.

En su primera comparecencia pública televisada, el nuevo premier afirmó que el consejo militar le confirió mayores facultades que a su predecesor y señaló que «si creyera que el mariscal Tantawi quisiera quedarse, no habría aceptado» el cargo. «Mi poder es mucho mayor que el de mis predecesores. Asumiré plena autoridad para servir a mi país», dijo El-Ganzouri, que informó que ningún gabinete será anunciado antes de las elecciones legislativas, que se realizarán en tres fases, a partir de pasado mañana.

Estas elecciones fueron precisamente modificadas ayer por la junta militar, que amplió de uno a dos los días de votación, para facilitar la participación ciudadana, aunque mantuvo su inicio para el próximo lunes, tal como estaba previsto.

La designación de El-Ganzouri, de 78 años, que fue primer ministro de Mubarak entre 1996 y 1999, no conformó a la multitud, y tras su nombramiento cientos de manifestantes bloquearon la entrada de la sede del Consejo de Ministros, ubicado cerca de la plaza, para impedir el ingreso de El-Ganzouri al lugar.

Al grito de «¡Trajeron a un ladrón y designaron a otro!», la multitud de Tahrir abucheó a El-Ganzouri casi tanto como al mariscal Tantawi.

En cambio, el candidato presidencial y premio Nobel de la Paz, Mohammed el-Baradei, ex jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, fue recibido ayer en la plaza con vítores y aplausos por los manifestantes, que le colocaron una bandera egipcia entre sus hombros.
Demanda de Washington

El gobierno estadounidense del presidente Barack Obama, por su parte, exhortó ayer a los generales a entregar sin más dilaciones las riendas del país al próximo gobierno civil interino. «El traslado completo del poder a un gobierno civil tiene que tener lugar de una manera justa e incluyente, para responder cuanto antes a las aspiraciones legítimas del pueblo egipcio», dijo el vocero de la Casa Blanca Jay Carney, en una declaración escrita.

«Estados Unidos cree firmemente que un nuevo gobierno egipcio tiene que tener poder con autoridad real de forma inmediata», insistió Carney.

Si no surge ningún otro contratiempo, los egipcios tendrán que elegir a partir de pasado mañana a sus futuros parlamentarios entre un complicado mosaico de partidos políticos, que engloba a un sinfín de nuevas formaciones surgidas tras la revolución. Si bien las postulaciones ascienden a más de cincuenta partidos y coaliciones, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), de los Hermanos Musulmanes, que pasó casi 60 años proscrito, aspira a hacerse de entre un 40 o 50% de los escaños, lo que le abriría la llave para formar un futuro gobierno.

Con el fin de no comprometer ese favoritismo, en los últimos días los Hermanos Musulmanes han jugado con maestría la carta de la ambigüedad, al criticar la permanencia de los militares en el poder, pero excluyéndose de las manifestaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *