Publicado el: jue, Oct 4th, 2018

El Black Power en México ‘68

 

Por El Socialista, Argentina

Los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México, inaugurados el 12 de octubre de 1968, se desarrollaron en medio de una gran convulsión política y social. Al aplastamiento de la protesta estudiantil en Tlatelolco se sumó la lucha de los afroamericanos en Estados Unidos contra la opresión racial y por sus derechos civiles, que el 4 de abril de ese año había sufrido un duro golpe con el asesinato de Martin Luther King.
En este marco se llegó a la final de los 200 metros llanos en atletismo. En la mañana del 16 de octubre dos atletas estadounidenses negros subieron al podio: Tommie Smith ganó la medalla de oro con récord mundial y John Carlos, la de bronce por su tercer puesto; entre ambos se coló el australiano Peter Norman. Los dos afroamericanos recibieron sus medallas enfundados en guantes negros, el símbolo del Black Power (Poder Negro, movimiento político más radicalizado en los Estados Unidos, que se diferenciaba de las tácticas de “no violencia” de Martin Luther King); además Smith llevaba un pañuelo negro en el cuello, símbolo del orgullo negro, y Carlos tenía su campera desabrochada en solidaridad con los obreros estadounidenses y un collar de cuentas por los negros asesinados. Cuando comenzó a sonar el himno nacional estadounidense, los dos bajaron la cabeza, cerraron los ojos y realizaron el saludo del Black Power levantando su puño en alto. Norman los acompañó solidariamente portando la insignia del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos.

Al retirarse del podio fueron abucheados por la multitud. El gesto ocupó las portadas de los medios de comunicación del mundo y se convirtió en una de las imágenes más impactantes del siglo pasado. El Comité Olímpico Internacional (COI) los expulsó del equipo olímpico estadounidense y de la villa olímpica. Al volver a su país fueron duramente criticados y hasta amenazados de muerte ellos y sus familias. Los tres continuaron como pudieron sus carreras deportivas sin volver a los primeros planos. Pero el valor de su gesto fue reconocido con el tiempo. En 2004, una película filmada por el sobrino de Norman, “Salute”, contó su historia. Dos años después, Smith y Carlos cargaron el féretro de su amigo durante su funeral en Melbourne.
Décadas atrás, durante el auge del nazismo, Avery Brundage, el presidente del COI, que decidió la expulsión de los atletas negros, no hizo ninguna objeción en contra del saludo nazi durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, cuando era la máxima autoridad del equipo olímpico yanqui. M.M.

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