Publicado el: mar, Abr 24th, 2018

¡El contrato petrolero es una estafa!

José Bodas y Ccura son el clasismo en FUTPV

Por: C-cura Petróleo

Luego de mentirle a los trabajadores y retrasar la firma de la convención colectiva petrolera durante 6 meses, el gobierno y la burocracia sindical del PSUV firmaron un contrato con aumento salarial de 180%, que en realidad equivalen aproximadamente a unos míseros 13 mil bolívares diarios de aumento. La TEA no fue aumentada, solo se ajustó a la unidad tributaria. Se elimina el derecho a la vivienda, pues el crédito para adquisición es de 100 millones de bolívares y para remodelación 80 millones. Son algunos ejemplos que demuestran la magnitud de la traición.

Lo que nos pagan luego del aumento no alcanza ni para cubrir gastos de alimentación, el gobierno impone una superexplotacion de la mano de obra al servicio de las transnacionales de las empresas mixtas y PDVSA. Mientras que la canasta básica supera los 70 millones de bolívares, la mayoría de los operadores, mantenedores, obreros y técnicos no llegan a tres millones al mes de salario básico. Nuevamente el sector combativo de la Futpv, representado por los compañeros de C-cura José Bodas y “Fran” Luna, fue excluido de la discusión contractual, realizada entre compadres del partido oficialista, como han hecho en los últimos seis contratos. Al negociar entre cómplices, de espaldas a las bases, la burocracia sindical ha traicionado a la clase trabajadora una y otra vez, facilitando la imposición de condiciones de trabajo de semiesclavitud. Nuestra situación es insostenible y se refleja en las renuncias masivas de trabajadores en la industria.

Este ataque a los trabajadores es parte de la política de destrucción y entrega de nuestra industria petrolera, que ha llevado la caída de la producción a 1,5 millones de barriles diarios. El desastre operativo es tal que afecta incluso el funcionamiento de los comedores, con interrupciones recurrentes y una pésima calidad. Para recuperar la producción petrolera y la actividad refinadora es urgente realizar inversiones importantes en mantenimiento, adecuación tecnológica, exploración, explotación y aumentar los salarios. En vez de perseguir a los trabajadores para acallar las críticas, es necesario escucharlos y considerar sus propuestas.

Hay cuantiosos recursos para recuperar la industria si se detiene el desangre del pago de la fraudulenta deuda externa, se nacionaliza la industria petrolera sin transnacionales ni empresas mixtas y se toman medidas contra la corrupción. Todos los gerentes y burócratas sindicales del PSUV que participaron del festín de la corrupción durante estos años son responsables de la destrucción de la industria y de los salarios de hambre que padecemos. Como la renta ahora no alcanza para los negocios de todos ellos, por eso es que hay una pelea interna en la burocracia y el decreto 44 forma parte de esa disputa.

Exigimos comedores que funcionen regularmente y brinden una alimentación balanceada en todas las áreas, incluyendo los taladros que actualmente carecen del servicio; que se entregue a tiempo el PdvalObrero, la dotación de insumos y equipos de seguridad, que se pague la “tablita”; que se calculen correctamente las horas extra, el bono nocturno, el tiempo de viaje, bono mixto, vacaciones a salario integral y bono vacacional a salario normal. Exigimos el pago de la retroactividad de las prestaciones sociales de la nómina mayor, la dotación de las farmacias en las clínicas de PDVSA y que se garantice el derecho a la salud a los trabajadores y sus familias.

Exigimos un salario equivalente a la canasta básica, como dice el artículo 91 de la Constitución. Con la lucha unificada se puede conquistar. Las movilizaciones a lo largo y ancho de la industria, en la Refinería Puerto La Cruz, PDV Marina, Petrocedeño, Petromonagas y las de los jubilados exigiendo pensiones dignas y el pago de intereses del fondo de pensiones, han generado nerviosismo en el gobierno, en la gerencia y en la burocracia sindical roja-rojita. La respuesta ha sido criminalizar las luchas con una política de amedrentamiento que repudiamos. Pero ha quedado demostrado que con la lucha se le puede doblar el brazo al gobierno y a la tecnocracia.

La gerencia de PDV Marina intentó despedir a 180 compañeros, elaborando una lista arbitraria, culpándolos de problemas cuyo origen está en realidad en la desinversión en la flota de remolcadores. La lucha logró su reincorporación a su lugar de trabajo. Queda demostrado que la salida está en la movilización, para hacer valer nuestros derechos, incluyendo el derecho a elecciones democráticas en los sindicatos de base y la FUTPV, para barrer a la burocracia y contar con organizaciones sindicales al servicio de los trabajadores. El reto es organizar asambleas para adoptar democráticamente un plan de lucha con movilizaciones y cascazos en todas las áreas, en las empresas mixtas, las refinerías, la Costa Oriental del Lago, la Faja Petrolífera del Orinoco, PDVSA Gas, PDV Marina, con los jubilados, en una contundente demostración de unidad.

 

¡No a la legalización del hambre, salario igual a la canasta básica ya!

@J_Bodas         @CCURA_Vzla        

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