«Estas elecciones son importantes pero no por las razones que argumenta James Petras», afirma prof. Miguel Angel Hernández

Miguel Angel Hernández es historiador y docente-investigador de la escuela de Sociología de la UCV, y actualmente se desempeña como jefe del departamento de Estudios Latinoamericanos.

Miguel Angel Hernández es historiador y docente-investigador de la escuela de Sociología de la UCV, y actualmente se desempeña como jefe del departamento de Estudios Latinoamericanos. La actividad intelectual del profesor Hernández está abiertamente comprometida con la lucha por el socialismo, de allí su activa militancia política como dirigente nacional de la Unidad Socialista de Izquierda, y su participación en la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma, en el seno del movimiento sindical organizado en nuestro país. Asimismo, Hernández es parte del equipo editorial de nuestra página web.

Con el trasfondo de las elecciones regionales de hoy 23 de noviembre, conversamos con el prof. Hernández sobre su lectura de estos comicios, y la dinámica y perspectivas del proceso revolucionario en Venezuela.

¿Qué opinión te merecen, en términos generales, las elecciones regionales del 23 de noviembre?

Comenzaría respondiendo esta pregunta diciendo que en días pasados leí un artículo de James Petras sobre estos comicios, aparecido en esta misma página, y posteriormente también ví en Aporrea una entrevista que le hicieran al periodista argentino Luis Bilbao. Ambas tienen un punto fundamental de coincidencia: ambos intelectuales chavistas creen que un triunfo aplastante de los candidatos del gobierno significará la posibilidad de profundizar el proceso revolucionario al socialismo. Esto es lo que los lleva a afirmar, en el caso de Bilbao que estaría en juego la profundización de la revolución, y para Petras estas serían las elecciones más decisivas de la historia reciente del proceso revolucionario en Venezuela.

Nosotros diferimos radicalmente de estas afirmaciones, por una sencilla razón: este gobierno no está avanzando al socialismo, por más que el discurso presidencial insista en ello, y por más gorras o camisas rojas que se pongan sus funcionarios.

Sí creemos, al igual que ambos intelectuales, que estas son unas elecciones muy importantes, pero no por las mismas razones que ellos. Estas elecciones regionales son cruciales para el gobierno y su proyecto de colaboración de clases, sobre todo si consideramos que existe una crisis en la cúpula gubernamental, así como en el PSUV. Desde nuestro punto de vista, esta crisis en el gobierno de Chávez no puede asociarse al destino del pueblo, ni mucho menos al del proceso revolucionario abierto en 1989. Hoy el proceso revolucionario sigue más vivo que nunca. La disposición a movilizarse y luchar sigue vigente entre los trabajadores y el pueblo, y es el dique de contención contra el avance de la burguesía, el imperialismo y sus partidos. De allí que a nuestro modo de ver, lo que está planteado es que las masas y sus organizaciones populares, campesinas, estudiantiles y sindicales, continúen luchando en función de sus reivindicaciones, como parte indisoluble de la profundización del proceso revolucionario hacia el verdadero socialismo. Y esto va a seguir sucediendo, independientemente de los resultados electorales, porque una derrota electoral del gobierno, no será si no eso: una nueva derrota de Chávez y su gobierno, pero no del pueblo y los trabajadores, ni de la posibilidad de profundizar el proceso revolucionario hacia el verdadero socialismo.

Entonces estaríamos en un dilema crucial en este momento, de cara al futuro del proceso revolucionario…

Sí, sin duda. Ya la efervescencia y la pasión por Chávez comenzó a agotarse, y esto es muy fácil constatarlo en el día a día del venezolano. Es cierto que el Presidente todavía retiene un importante caudal de apoyo popular, pero aquella atracción casi mágica, que lo colocaba casi por encima del bien y del mal, se viene deteriorando en la medida en que el gobierno, atrapado en su política de colaboración con sectores de la burguesía, no da respuesta a los más urgentes problemas del pueblo, mientras ataca sistemáticamente los derechos más elementales de los trabajadores. El idilio se terminó, y Chávez bajó del pedestal en el que el pueblo lo había colocado. Pero por otro lado, los partidos de la burguesía se han recuperado relativamente. Han tenido un repunte que, sin lugar a dudas, se reflejará en los resultados de las elecciones regionales. Igual ha sucedido con la propia burguesía, como clase. Sus ganancias y beneficios son exorbitantes, mientras que la desigualdad social en el país ha aumentado en los últimos años. No es cierto que ahora los pobres están mejor, las propias estadísticas oficiales rebaten esto. Según el BCV, la parte de las Cuentas Nacionales que correspondía a sueldos y salarios en el 2002 alcanzaba al 33%, mientras que las ganancias, alquileres y rentas llegaban a un 38%. Esta relación cambió en el 2005, bajando los salarios y sueldos a sólo un 25%, mientras que las ganancias ascendieron a un 49%. Mientras que para el 2007, los sectores más ricos de la población se llevaban el 47,7% del PIB, y al 20% más pobre sólo le tocaba el 5,1% del PIB. Es decir, durante este gobierno la brecha entre ricos y pobres se ha profundizado, a pesar de que este gobierno ha contado con los ingresos más altos disfrutados por cualquier gobierno en la historia económica del país, y muy a pesar de la propaganda oficial que ha banalizado la palabra socialismo.

Sin embargo es interesante ver que en las propias encuestas de empresas ligadas a la oposición, no se refleja que el pueblo chavista descontento, desencantado o que comienza a dudar del gobierno, esté orientando su preferencia política hacia los partidos de la burguesía. Los 3 millones de abstencionistas en el referéndum del 2 de diciembre del 2007, prefirieron no ir a votar, que hacerlo por el NO, que en gran medida podía identificarse con cierto apoyo a la derecha y sus partidos. Esto, sin duda, plantea la necesidad urgente de dar una respuesta política y organizativa a millones de personas que comienzan a buscar una alternativa frente al chavismo y sus partidos, cada vez más divididos y en crisis, y frente a la derecha golpista y proimperialista. Comienza a plantearse con claridad la necesidad de desarrollar una tercera opción, una verdadera opción revolucionaria de los trabajadores y el pueblo. Una alternativa equidistante del retorno al puntofijismo y de la continuidad de la política de colaboración de clases del gobierno, enmascarada en el discurso del socialismo del siglo XXI, y que ponga de presente la necesidad de profundizar el proceso revolucionario hacia el verdadero socialismo, sin patronos tradicionales o boliburgueses, ni empresas mixtas, ni burócratas, ni corruptos.

Y retomando el hecho concreto de las elecciones ¿qué piensas que sucederá en cuanto a los resultados?

En primer término, considero que estas elecciones estarán cruzadas por la abstención, pero por otra parte, es necesario tomar en cuenta el contexto general en el que se desarrollan para comprender los resultados.

Estos comicios se producen en un contexto político, nacional e internacional, completamente distinto al que caracterizó a las elecciones regionales pasadas, realizadas el 31 de octubre del 2004. En aquellas elecciones regionales, el país se encontraba en medio de una fuerte polarización social y política. Sólo dos años antes se había producido el golpe de abril del 2002, el cual fue seguido por el paro patronal y el sabotaje a PDVSA); las güarimbas a mediados del 2004 y el referéndum revocatorio de agosto del mismo año. En tal sentido, los resultados de esas elecciones, claramente favorables al partido de gobierno y sus candidatos a gobernadores y alcaldes, era consecuencia lógica de la polarización social y de las importantes derrotas que la burguesía había sufrido entre los años 2002 y 2004. En aquel momento, los resultados significaban un nuevo triunfo del pueblo y los trabajadores contra los partidos de la burguesía y el imperialismo, más allá del descontento que ya comenzaba a gestarse en el seno del pueblo hacia los funcionarios gubernamentales. La situación hoy es completamente distinta. En estas el contexto está caracterizado por un desgaste evidente del gobierno, incluso de la figura del presidente Chávez; hay una crisis en el seno del chavismo, que lo muestra dividido en varias regiones y muchas localidades, donde el PPT, el PCV y otros sectores, hasta hace poco integrantes de la Alianza Patriótica, presentan candidaturas propias, que no cuentan con el respaldo de Chávez ni del PSUV. Incluso, dirigentes emblemáticos del gobierno como el general Baduel y un partido como Podemos, ya no están en el bando del chavismo, y se pasaron con armas y bagajes a la oposición burguesa.

Todo esto nos hace pensar que el gobierno sufrirá una nueva derrota política, que podría evidenciarse en la pérdida de varias gobernaciones y de un número aún mayor de alcaldías.

Pero el hecho más significativo socialmente, es que estas elecciones se producen en un momento en el que las luchas obreras y populares se intensifican, se extienden a todo el país y a todos los sectores sociales, y además amenazan con radicalizarse cada vez más. Desde nuestro punto de vista, independientemente de los resultados electorales, este proceso tiende a agudizarse en la medida que el gobierno avanza en sus puentes con la burguesía, cede a las presiones de los patronos y el empresariado, especialmente en el terreno de la liberación progresiva y a cuenta gotas del control de precios, lo cual envalentona a los patronos que se sienten con carta blanca para continuar los atropellos contra los trabajadores, lo que está generando una gran tensión social. En nuestra opinión, el país va a hacia una crisis política y social de grandes proporciones. La confluencia de las luchas obreras por salario, en defensa de las contrataciones colectivas, por una parte, y de las comunidades, contra los apagones, por vivienda y por más y mejores servicios públicos, por otra, en algún momento hará eclosión, planteando con claridad la necesidad de avanzar realmente al socialismo, expropiando a la burguesía y a las transnacionales, como única forma de resolver los innumerables problemas que aún padecen los sectores más pobres de la población.

¿Y que alternativa visualizas en ese contexto que estas describiendo?

Pero para lograr esto, es necesario que el pueblo y los trabajadores comiencen a construir una alternativa política, un partido revolucionario que acoja a los más dinámicos luchadores y activistas populares, estudiantiles y sindicales, un partido dispuesto a movilizar en dirección de la toma del poder para profundizar el proceso revolucionario hacia el verdadero socialismo y al poder de los trabajadores y el pueblo. Es necesario y urgente construir una opción revolucionaria de los trabajadores y el pueblo que se levante como alternativa ante el desgaste del chavismo y su partido, y evite un repunte de los partidos de la oposición burguesa, y se convierta progresivamente en la herramienta de todo el pueblo y los trabajadores para profundizar el proceso revolucionario hacia un socialismo sin patronos ni empresas mixtas. El principal antídoto contra un eventual resurgimiento de los partidos de la burguesía es que el proceso revolucionario sigue vivo, y es a lo que apostamos en la tarea de impulsar la construcción de un partido de los trabajadores y el pueblo, que se erija en dirección de la revolución. En ese marco, una buena elección de nuestros camaradas Luis Hernández, candidato a alcalde en Villa de Cura (Aragua) y Richard Gallardo, candidato a diputado regional en ese estado, así como de Iván Freites, dirigente sindical petrolero en Falcón, serían hechos de gran importancia cualitativa en esa tarea que consideramos prioritaria en este momento.

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