Expresar nuestros sentimientos en la negociación colectiva

El segundo componente de la Comunicación No Violenta (CNV) consiste en identificar y expresar nuestros sentimientos.
Marshall Rosenberg en su libro Comunicación No Violenta dice acertadamente que el repertorio de adjetivos que aplicamos a las personas acostumbra ser más amplio que el vocabulario de que disponemos para describir con claridad nuestros estados de ánimo.

El segundo componente de la Comunicación No Violenta (CNV) consiste en identificar y expresar nuestros sentimientos.
Marshall Rosenberg en su libro Comunicación No Violenta dice acertadamente que el repertorio de adjetivos que aplicamos a las personas acostumbra ser más amplio que el vocabulario de que disponemos para describir con claridad nuestros estados de ánimo.

Desde nuestra niñez y adolescencia nos acostumbran a ocultar nuestros sentimientos. Nos colocamos una especie de máscara para que los demás no identifiquen nuestros sentimientos cuya libre expresión se considera una debilidad que nos hace vulnerables frente a las otras personas las cuales suponemos que sacaran ventaja de nuestro sentimentalismo.

La desnaturalización del ser humano en su plenitud inteligente y a un mismo tiempo emocional conduce a retraernos en el proceso de socialización. Son comunes expresiones que evidencian esta represión de las emociones tales como: los hombres no lloran o pareces una mujercita, en el caso de los varones; o pareces una marimacha, en el caso de las hembras. Se supone que el hombre debe tener un temperamento fuerte, sinónimo de dominio de las emociones y de las otras personas. Y la mujer: un temperamento suave, sinónimo de débiles, sumisas y serviciales al macho. En ambos casos, las emociones reprimidas estallan en una fase ofensiva, a veces tormentosa y volcánica, contra las demás personas a quienes hacemos responsables de todo cuanto nos ocurre.

De manera que debemos: primero, identificar nuestros sentimientos. Y segundo, encontrar las palabras precisas que expresen realmente lo que sentimos.

En la negociación colectiva es necesario que cada parte se sienta en libertad de identificar y expresar sus sentimientos para que la otra parte pueda comprenderlos y dar respuestas tanto a sus necesidades, aspiraciones e intereses, como a las de su interlocutor. La negociación debe fluir de manera sincera pero a un mismo tiempo respetuosa.

Si el salario es insuficiente y el trabajador se siente mal a consecuencia de que no puede proveer a la subsistencia de su grupo familiar debe expresarlo tal como lo siente: no ganamos lo suficiente y nos sentimos abatidos, abrumados, afligidos, agotados, angustiados, atemorizados, cansados, decepcionados, deprimidos, desalentados, desasosegados, desconsolados, descontentos, desencantados, desesperados, desesperanzados, desilusionados, estancados, enfadados, hastiados, impacientes, indefensos, malhumorados, molestos, nerviosos, preocupados, entre otras palabras que permiten expresar nuestros sentimientos de manera sincera, no ofensiva ni violenta, a fin de persuadir a la otra parte acerca de que algo debe hacerse en conjunto para cambiar estos sentimientos de pesarosos a optimistas.

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