La gasolina, los salarios y la cortina de humo

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aumento de la gasolina

Por: Armando Guerra (PSL)

Una vez que Nicolás Maduro lanzó al ruedo la realización de un debate nacional sobre la necesidad de aumentar el precio de la gasolina, hemos visto una ofensiva publicitaria cuyo objetivo es imponer y meterle por los tuétanos a un sector de la población esta política y claro está, ante nuestros ojos este ha sido un ejemplo, claro y preciso, de lo que entiende el gobierno por “un debate democrático”. Solo su campaña, sin respuestas, ni adversarios. Y es así porque se trata de meterle en la cabeza a la gente que es necesario el aumento de la gasolina. 

Se trata de una pelea en el mejor sentido capitalista del término. Un gran bombardeo publicitario que no descansa en su empeño, pues su objetivo es vencer la resistencia del pueblo trabajador, convencerlo de que como la gasolina es barata hay que aumentarla, y que los recursos que se generen se destinará al provecho del pueblo. En los distintos espacios y medios radiales escuchamos la cruzada del gobierno aludiendo a lo barato que resulta el precio de un litro de gasolina respecto al de una tasita de café, una botellita de agua, y la entrega del vuelto al bombero como muestra de lo barato que resulta. 


Nicolás, Fedecamaras y la MUD están de acuerdo 

Los empresarios, está de acuerdo en este “noble propósito” que nos presenta Nicolás y todo el gobierno. Y hay que estar claros de que en esto, son todo el gobierno, los empresarios y la MUD, quienes están detrás y en acuerdo con la propuesta. Recordemos que el detonante que provocó el 27F 89, fue el anuncio del aumento de la gasolina y con ello el aumento del pasaje, entre otras medidas acordadas con el FMI. La respuesta del pueblo no se hizo esperar y quedó en la historia con el nombre de El Caracazo.

Pero insistamos: el aumento de la gasolina, lo quiere todo el alto gobierno, con Nicolás a la cabeza, Fececámaras y la MUD. Sin embargo, a ese mismo pueblo, ¿cuánto le cuesta conseguir un paquetico de café, un pote de leche en polvo, la medicina de los muchachos, los útiles escolares o el papel sanitario? Cuando los consigues sus precios son inalcanzables. Estos aspectos nunca son abordados en la campaña publicitaria sobre el precio de la gasolina. Mucho menos, se le ocurriría a Nicolás, a los empresarios o a la MUD, discutir de manera democrática el monto y el valor del salario, con el que mal vivimos los trabajadores.

Son esos salarios de hambre, con los que se van a cancelar el posible aumento de la gasolina, el aumento del pasaje y de los productos que subirán de precio una vez que el gobierno y sus secuaces impongan el aumento de la gasolina. Esta vez sin convenir con el FMI, pero sí con su venia. Este argumento, que por demás alzan algunos del GPP para afirmar que estas no son medidas neoliberales. Y el pueblo no se engaña: aunque las vistas de seda, monas se quedan.

El paquete está en marcha. Veamos que aumentaron el servicio eléctrico y anuncian aumentos en el gas industrial y doméstico. El pasaje urbano, extraurbano y el Metro fueron aumentados recientemente. El precio de los alimentos y medicinas cambian de un día a otro, cuando se consiguen. La crisis hospitalaria no está de espaldas a esta tragedia. Si somos claros, este gobierno, su GPP con Nicolás a la cabeza, y en este caso con el apoyo de empresarios y la MUD, han sumido al pueblo trabajador en una gran tragedia, con altos niveles de pobreza, descomposición social y hambre. Los espacios en los que se desarrolla esto, son nuestros barrios, escuelas, hospitales y universidades, precedidos por infinidad de vicios, desempleo y los bajos salarios. Estos problemas se hacen cada vez más críticos con el paso de los días y son escasas e insuficientes las políticas para detenerlo. ¿Cómo se mezclan estas situaciones en la vida de los trabajadores quienes habitamos los barrios, con el aumento de la gasolina? Es una batidora donde los desempleados, el hampa, los policías corruptos, el sindicalismo entregado al gobierno, y los narcos, actúan sembrando miedo y terror en contra del pueblo trabajador.

Sin ninguna duda estamos en contra del aumento del precio de la gasolina, y vemos con indignación el engaño al pueblo en este falso debate, con métodos de bombardeo publicitario, cuyo objeto es vencer las razones del Caracazo, y el rechazo al aumento de la gasolina. Vemos con indignación a aquellos que hasta ayer militaban en “ideas y pensamientos críticos”, aptos para descubrir la manipulación y la alienación en el discurso del FMI, y que hoy se hermanan y defienden el paquete de ajustes de Nicolás Maduro, que es un paquete de medidas anti popular.

Los salarios, no se discuten

La CRBV, hace mucho tiempo que pasó al inventario de las letras muertas y solo la exigencia, organización y movilización de los trabajadores puede hacer valer el reconocimiento de los derechos sociales en ella contemplados. No dudamos en que los jerarcas del gobierno, los empresarios y la MUD, gocen de muy buenos y altos salarios, así como de las ganancias que obtienen explotando a los trabajadores. Sus viajes, pintas, gustos y niveles de vida los delatan. Sus salarios pueden resistir los embates del paquete de ajustes, no así los trabajadores.

Vamos a hacer memoria del art 91 de la CRBV: Todo trabajador o (a) tiene derecho a un salario suficiente que permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Se garantizara el pago de igual salario por igual trabajo y se fijara la participación que debe corresponder a los trabajadores y (as) en el beneficio de la empresa. (…) el Estado garantizará un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica.

Sin embargo, nunca ni por asomo a Nicolás Maduro, a los empresarios o a la MUD, se les ha ocurrido hacer una campaña –menos a los sargentos de la burocracia sindical de la CSBT- en defensa del salario de los trabajadores. Ni siquiera una campañita para instruir a los trabajadores en que: “el Estado garantizará un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica”.

Siempre el salario está por debajo de la cesta alimentaria, qué decir de la canasta básica. Tenemos mucha claridad de que los trabajadores solo con la lucha y movilización podremos imponer el respeto por nuestras conquistas y derechos, como derrotar el aumento en el precio de la gasolina. Esa misma lucha es también por aumentos de salarios.

Cortina de humo

El gobierno está gastando un realero en sus cuñas por el aumento de la gasolina. De igual forma está desangrando el presupuesto del Estado en su falsa campaña antiimperialista. De manera paralela, el salario no alcanza,el desempleo campea, el campo sigue improductivo, la crisis hospitalaria se profundiza, las escuelas urbanas y rurales están sin mantenimiento, las carreteras y avenidas están llenas de huecos, las medicinas y alimentos escasean y el pueblo trabajador pacientemente se cala las colas, y el hampa los espera en los barrios para cobrar nuevas vidas, bajo la mirada indolente del gobierno.

Todo lo que estamos viviendo es una cortina de humo. Los problemas reales están sin resolver, y el año electoral avanza. La incapacidad de quienes están en el gobierno nos hacer recordar las incapacidades de Luis Herrera, de Jaime Lusinchi y la hipocresía de CAP. Se desmoronan las ilusiones de quienes apostaron a Maduro y crecen las arrecheras contra la MUD, por su entrega al imperialismo.

Para todos ellos la renta petrolera es un botín por el que vale la pena mentir, engañar, hacer campañas, calumniar al adversario y seguir mintiendo. El pueblo no puede seguir luchando solo. Debe unir sus fuerzas e impulsar sus propias alternativas, con autonomía e independencia ante el gobierno, la MUD y los empresarios. La movilización del pueblo es la única fuerza antimperialista, la única que puede detener el aumento de la gasolina y voltear la tortilla por aumento de salarios. Ni la MUD ni el gobierno son salida, ni piensan en ti. Es la hora de que la clase obrera piense por sí misma y construya sus alternativas.

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