Publicado el: mar, Dic 19th, 2017

La unidad de la oposición de izquierda y el chavismo opositor es una urgente necesidad

Por: Simón Rodríguez Porras (PSL)
Las elecciones municipales estuvieron marcadas por una altísima abstención y la reedición del fraude electoral que se ha institucionalizado con la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente.
Un aspecto secundario pero significativo ha sido la votación obtenida por candidatos disidentes del chavismo. En el municipio Libertador de Caracas, el ex ministro chavista Eduardo Samán, apoyado por el PCV y el PPT, obtuvo más del 6,4% de los votos. Sumando el 3,3% obtenido por el politólogo “chavista crítico” Nicmer Evans, a través de la tarjeta del partido evangélico Nuvipa, y el 0,3% del periodista Manuel Isidro Molina, apoyado por Marea Socialista, un 10% de los votos se dirigieron a opciones disidentes del chavismo. En términos reales esta votación representa más del 15% de los votos, al considerar la manipulación fraudulenta de los votos por parte del CNE.
En el municipio Simón Planas del estado Lara, un movimiento campesino disidente derrotó a la candidatura del Psuv, casi duplicándola en votos, pero el gobierno sumó de manera fraudulenta los votos de Ángel Prado al candidato oficial, Jean Ortiz, alegando que la Asamblea Nacional Constituyente no había admitido la candidatura de Prado.
Por el grado de persecución y chantaje oficial, todas las maniobras realizadas durante la campaña por parte del gobierno contra estas candidaturas, es significativo que se hayan sostenido hasta el final, más allá de la debilidad política de campañas que no denunciaron el ajuste y la represión del gobierno nacional, concentrándose en temas locales. Lo que indican estos resultados es que crece la posibilidad de que adquiera expresión órganica la ruptura de un sector de la base chavista con el gobierno cívico-militar. Encuestas realizadas a mediados de este año indicaban que incluso entre quienes se reclaman chavistas el gobierno de Maduro y Cabello tiene un repudio mayoritario (Ver Encuesta revela que hay más chavistas descontentos que chavistas maduristas https://www.aporrea.org/ideologia/n311420.html). Hasta ahora este sector de la población electoralmente se había decantado por la abstención y el voto castigo hacia la MUD, e indudablemente ha participado en muchas de las expresiones masivas del descontento popular, como los más de 700 saqueos del año 2016 o las protestas populares en zonas de Caracas como El Valle, La Vega y Palo Verde, el sur de Valencia o los barrios de Maracay y Barinas, durante la rebelión de abril a julio de 2017.
La oposición de izquierda y el chavismo opositor pueden impulsar la movilización
Agrupaciones que se reivindican del chavismo crítico, que se oponen a Maduro pero defienden lo que llaman “el legado de Chávez”, destacando aspectos como la Constitución de 1999, la más importante de las cuales es Marea Socialista, así como intelectuales y ex ministros chavistas como Héctor Navarro y Oly Millán, vienen interpelando a ese sector del chavismo.
Desde el PSL, una organización de la oposición de izquierda, hemos procurado la unidad de acción con el chavismo crítico u opositor, participando de la experiencia de la “Plataforma del Pueblo en Lucha y el Chavismo Crítico” entre el año 2016 y este año. Lamentablemente esta incipiente unidad se vio frustrada por las divergencias surgidas en el marco de las protestas populares de este año. Pero sigue siendo necesario avanzar en la unidad de acción de los sectores que se reclaman de izquierda y los trabajadores para enfrentar al gobierno.
El agravamiento extraordinario de los padecimientos del pueblo trabajador debido al ajuste inflacionario exige una respuesta audaz por parte de los revolucionarios. La decisión del gobierno de Maduro y Cabello de sostener los pagos de deuda externa sobre la base de un recorte drástico de las importaciones ha llevado a una verdadera catástrofe. La FAO ha constatado que la población con hambre creció en dos tercios durante 2016, y el incremento es a todas luces mayor este año que culmina. Más de un 80% de los asalariados no puede cubrir dos semanas de gastos de alimentación con sus ingresos. Luego de la derrota de las protestas de este año, empieza a resurgir la movilización obrera y popular, con numerosas asambleas, cascazos y huelgas de brazos caídos en la industria petrolera exigiendo el pago de un bono de fin de año; decenas de comunidades exigen el pago de los bonos prometidos por el gobierno durante la campaña electoral, nuevamente aparecen los saqueos de alimentos.
Lo que está planteado es una pelea cruda y directa contra el hambre que el gobierno impuso para pagar a los buitres financieros, contra la hiperinflación que descargó el gobierno sobre la población al generar una enorme masa de dinero no respaldada en actividad económica alguna. Una lucha decisiva contra la miseria y la mendicidad a la que el gobierno quiere reducir a la clase trabajadora y contra la consolidación de una dictadura que pretende disciplinar a los asalariados a la miseria y al saqueo del país.
Es urgente la unidad de la oposición de izquierda y el chavismo opositor para poder participar de manera autónoma en las luchas sociales contra el ajuste y la represión, visibilizando una alternativa política al gobierno y la oposición patronal agrupada en la MUD, que son repudiados masivamente. No podemos olvidar que Samán y Molina respaldaron la convocatoria a la ANC, que el PPT y el PCV mientras que postularon algunas candidaturas disidentes siguen apoyando al gobierno, que persisten grandes diferencias estratégicas entre el chavismo opositor y la oposición de izquierda. Pero ello no impide que participemos en asambleas y reuniones donde podamos debatir con todos estos sectores sobre cómo encarar la situación. No como una mera discusión electoral de cara a la posibilidad de que se realicen elecciones presidenciales el próximo año, sino sobre todo para plantear en el terreno de la movilización nuestra oposición al pago de la deuda externa, que es un desangre insólito de recursos mientras millones de personas padecen hambre y toda clase de penurias; contra el saqueo del Arco Minero y las empresas mixtas petroleras, por la nacionalización de la industria petrolera en un 100% y la defensa de los recursos naturales; en defensa del salario y la libertad sindical, en defensa del derecho a la protesta y de las libertades democráticas cercenadas en casos como el del preso político obrero Rodney Álvarez o la desaparición forzada de Alcedo Mora y los hermanos Vergel.
Es crucial movilizarse de manera autónoma contra el ajuste y promover un programa alternativo ante la crisis, para que la paguen quienes la generaron, los boliburgueses y grandes capitalistas, banqueros, multinacionales y altos burócratas del chavismo y la MUD, no la mayoría trabajadora que hoy padece los rigores de la peor debacle económica del último siglo en nuestro país. Cómo impulsar la lucha común en torno a esos objetivos debe ser la preocupación central en las asambleas y reuniones que se realicen en Caracas y otras ciudades.

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