Publicado el: mié, Sep 19th, 2018

León Trotsky: el revolucionario del socialismo con democracia. 78 aniversario de su asesinato (III Parte)

Por Laclase.info

El Fundador del Ejército Rojo

Con la creación del primer Estado Obrero de la historia de la humanidad, en octubre de 1917, los enemigos de la revolución se dispusieron a ahogarla.

Durante varios años, después de la revolución, los bolcheviques parecían no tener posibilidades de sobrevivir. Contrarrevolucionarios de todo tipo, conocidos como “los blancos”, comenzaron a desafiar la autoridad de los soviets. Entre estos se incluían personas que deseaban reestablecer el zarismo, así como moderados y reformistas de izquierda que ansiaban una forma de gobierno con la burguesía. El gobierno revolucionario se vio amenazado desde el norte, sur, este y oeste.

Los blancos fueron apoyados por los anteriores aliados de Rusia en la guerra imperialista. Los británicos, franceses y estadounidenses enviaron sus tropas a la URSS. En total 15 ejércitos de estados capitalistas intervinieron en la guerra contra la revolución socialista. Pero tuvieron que enfrentar al colosal Ejército Rojo, creado y organizado por Trotsky.
En ese entonces Trotsky, que estaba en el Comisariato de Asuntos Extranjeros, acepta por propuesta de Lenin la cartera de Guerra y Marina para defender a la revolución. Como Presidente del consejo d Revolucionario de Guerra y al mismo tiempo Comisario del Pueblo, se consagro a la formación del Ejército Rojo que había de sacar literalmente de la nada, pues el antiguo ejército zarista se había desintegrado.

El tren

En mayo de 1918, el Ejército Rojo contaba con 300.000 soldados, dos años después sus efectivos sobrepasaban los cinco millones. Mientras organizaba al ejército, la guerra civil se extendía por toda Rusia, regiones enteras como Ucrania, la cuenca del río Don, los Urales, el Turkestán, Siberia, etc. Fueron asoladas por guerras contrarrevolucionarias.

Durante casi dos años y medio, es decir hasta 1920, Trotsky como jefe supremo del Ejército Rojo tuvo que vivir en un tren de guerra, recorriendo todos los frentes de batalla.  El tren unía al frente con el interior del país. Desde allí organizaba al ejército y en gran medida las operaciones militares. Como el propio Trotsky decía: El cemento más poderoso que fraguó el nuevo ejército fueron las enseñanzas de la revolución de octubre. El tren era el encargado de llevar este cemento a todos los frentes (Mi Vida, Trotsky 1929)

El alto precio de la guerra

La guerra duró más de dos años. La falta de unidad en el campo de las potencias intervencionistas fue una de las causas del fracaso de éstas, pero sin duda la más importante fue la encarnizada lucha de millones de trabajadores que formaron el nuevo ejército revolucionario. Sus cuadros, sus soldados, eran lo mejor de la vanguardia obrera y peleadora que se desarrolló en la revolución e inmediatamente posterior a ella. Ellos lo dieron todo por defender al Estado Obrero y defender las conquistas económicas y sociales obtenidas.

La guerra se había ganado, pero las secuelas de la misma habían dejado en la ruina al país. Las condiciones favorables para el surgimiento de una burocracia estaban dadas, en medio de la escasez, del hambre y con un pueblo agotado por la lucha.

El Estado Obrero sobrevivió al asedio imperialista. Trotsky ayudó decisivamente a que así fuera al fundar al primer ejército obrero revolucionario de la historia. Pero, luego del triunfo militar, el revolucionario ruso habría de librar su batalla más importante, la batalla política que le costaría la vida: la lucha contra la burocratización del Estado Obrero Soviético a manos de Stalin.

Un Ejército de Obreros

El Ejército Rojo se constituía de trabajadores o hijos de trabajadores y campesinos pobres. En él no existían, en vida de Lenin y Trotsky, ningún tipo de privilegios para la oficialidad. De hecho, cualquier alto oficial no podía ganar más que el salario promedio de un obrero metalúrgico. Erix Wollenberg, comunista alemán que sirvió en el Ejército Rojo y ocupó altas responsabilidades en él relata que:

“… el sueldo de un comandante de cuerpo era de 150 rublos al mes, lo que correspondía en números redondos a lo que ganaba un metalúrgico bien pago. Eso era 25 rubios menos que el “Máximo del Partido”, es decir, el salario mensual más alto que se le permitía aceptar a un miembro del partido en aquellos tiempos. El comandante de división recibía 100 rubios por mes y un comandante de compañía 43 rubios…por entonces no había comedor especial para los oficiales… Los oficiales comunistas raras veces usaban las insignias de su grado fuera del servicio, y a menudo incluso no las usaban cuando estaban en funciones… Se abolieron los sirvientes de oficiales. Los oficiales por tanto tenían que limpiar sus propias botas…”

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