Publicado el: mar, Sep 11th, 2018

León Trotsky: el revolucionario del socialismo con democracia (II Parte)

78 aniversario de su asesinato

Por Laclase.info

La Revolución de Octubre

“La Revolución de Octubre ha echado las bases de una nueva cultura concebida para el servicio de todos, y justamente por ello adquiere de inmediato una importancia internacional. Aún sí, como resultado de circunstancias desfavorables, el régimen soviético fuese transitoriamente derrocado, la insurrección de octubre continuaría ejerciendo una influencia indeleble sobre toda la evolución ulterior de la humanidad” (Historia de la Revolución Rusa, León Trotsky 1932).

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial (guerra de rapiña imperialista), las penurias del pueblo ruso se agrandaron, uniéndose a la ya caótica situación de atraso del país y a la explotación monárquica de los zares.

Rusia era inmenso país que en 1917 contaba con 150 millones de habitantes, de los cuales las tres cuarta partes eran campesinos pobres. El mismo Trotsky escribía: “El rasgo fundamental y más constante de la historia de Rusia es el carácter rezagado de su desarrollo”.

En febrero de 1917, con Trotsky fuera de Rusia, estalla la revolución contra el Zar. Los obreros de la ciudad de Petrogrado (actual San Petersburgo), a través de huelgas y movilizaciones, y con la anexión de los soldados, cansados de la guerra y de ser usados para reprimir al pueblo, derribaron la dinastía de los Romanov; que habían gobernado por casi 200 años el enorme imperio de más de 22 millones de kilómetros cuadrados.

Los obreros y soldados, con la experiencia de la revolución de 1905, se organizaron en Soviets (concejos de obreros, soldados y campesinos pobres, que debatían y decidían todo democráticamente), y a pesar de que éstos estaban controlados en un inicio por los partidos reformistas, que apoyaban al nuevo gobierno provisional burgués surgido tras la caída del Zar, para Trotsky: “los soviets no pueden nacer sino donde el movimiento de masas entra en una etapa abiertamente revolucionaria” (Programa de Transición 1930).

En mayo llego Trotsky a Petrogrado (un mes antes lo había hecho Lenin) y proclamó lo que venía diciendo desde 1905: “el carácter socialista de la revolución rusa” y por ende la necesidad de echar abajo al gobierno provisional.

Dos meses más tarde es encarcelado por el gobierno de la burguesía de Kerensky. Mientras tanto comenzaban las ocupaciones de tierras y el intento golpista del general Kornilov es aplastado por la movilización de los trabajadores y los soldados que acatan el llamado de los bolcheviques, lo que también aprovechan para presionar la libertad de Trotsky y otros importantes dirigentes.

En septiembre los bolcheviques ganan la conducción del Soviet de Petrogrado en el que nuevamente León Trotsky es elegido presidente. Para el 25 de octubre se convoca al segundo Congreso Nacional de los Soviets, en el que los bolcheviques, bajo la dirección de Lenin y Trotsky llevan el planteamiento de traspasar todo el poder a los soviets por la vía de una insurrección armada.

Las masas habían perdido toda la confianza en el gobierno capitalista provisional; la guerra no terminaba, sino por el contrario, Kerensky ordenó una nueva ofensiva en los frentes de batalla, cuyo resultado fue desastroso. El hambre y la miseria se hacían insoportables; se acercaba la hora decisiva de la revolución.

En Smolny, una ex academia de señoritas de la nobleza, los bolcheviques establecieron su cuartel general, donde acordaron el día 23 preparar la insurrección.

En la madrugada del 25 de octubre las tropas y los soviets armados de Petrogrado tomaron el poder en forma relampagueante. Al grito de guerra de ¡Todo el poder a los Soviets!, los obreros y soldados de las guarniciones controlaron en unas cuantas horas la ciudad y sus instituciones. Había sido hasta ese momento la revolución menos sangrienta de la historia. El presidente Kerensky había huido apresuradamente en un vehículo de la embajada americana.

En los días siguientes el nombre de Trotsky, conjuntamente con el de Lenin, recorrerían las primeras páginas de los diarios en todo el mundo, como lo símbolos del nuevo poder obrero y popular.

La Revolución permanente en Rusia

A lo largo de todo el comienzo del siglo XX, los principales grupos de izquierda en la Rusia zarista, debatían acerca de cuál debía ser el camino a seguir en la revolución, después de derrocar a la monarquía.

A excepción de Trotsky, toda la izquierda mantenía la convicción de que siendo Rusia un país atrasado, no era posible llegar al socialismo, sin antes atravesar toda una etapa de desarrollo capitalista, donde la burguesía jugaría un papel progresivo, resolviendo alguno de los problemas fundamentales de la sociedad, como el de la tenencia de la tierra.

A esta revolución por etapas, Trotsky antepone la teoría de la revolución permanente:

El objetivo estratégico no consiste en reformar el capitalismo, sino en derribarlo. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrado, no queda otra cosa que morir. Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado y en particular de los coloniales y semicoloniales, la resolución integra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional, tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando este el poder como caudillo de nación oprimida” (La Revolución Permanente 1929).

Lenin apoyaría esta concepción en abril de 1917, cuando elabora sus famosas Tesis de Abril, en las que plantea que el partido bolchevique debe luchar por la dictadura del proletariado, por un gobierno de los obreros.

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