17 julio, 2024

Los trabajadores con el morral a cuestas en medio de la crisis en Venezuela

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CCURA 1ero de mayo

Por: Scarlett Di Yesi*

Constantemente vemos como la historia se repite en el tiempo y mientras no logremos cambiar la mentalidad del viejo esquema, será imposible avanzar y tendremos una Venezuela cada día más empobrecida y atrasada.

Lamentablemente sobre los hombros de los trabajadores es donde recaen todas las malas políticas de los gobiernos, siendo la mayoría de la población parte de la masa laboral y productiva.

En estos últimos 15 años, ingresaron a Venezuela suficientes divisas que brindaban a los venezolanos, posibilidades de estabilidad socio-económica, que les permitiera mejorar su calidad de vida, en cuanto a reivindicaciones, recreación, salud, educación, seguridad entre otros aspectos, que aspira cualquier ciudadano, pero tristemente, vemos como el tener dinero fácil, la atroz corrupción que pulula en las altas esferas gubernamentales, han frustrado la esperanza del venezolano en la idea de mejorar su nivel y calidad de vida, creando una inmensa preocupación por el futuro de sus hijos.

No hay peor ciego que quien no quiere ver o no le interesa ver la crisis que vive Venezuela, la cual, se ha venido agudizando estrepitosamente. Observamos con gran preocupación la creciente pérdida de valores y principios, que está llevando al país a la total debacle, por la inevitable descomposición social.

Los trabajadores con su morral a cuesta sin poder chistar, donde quedo el principio de la “democracia. Si bien es cierto que rechazamos contundentemente cualquier injerencia extranjera, no es menos cierto, que el gobierno debe respetar cualquier decisión de los trabajadores, quienes están siendo obligados y amenazados a firmar listas en rechazo a una supuesta injerencia norteamericana a través de sus personeros cuidadores de cargos, esto también es una agresión y violación al trabajador.

Es evidente que la revolución que se inicio hace 15 años, dio un viraje que no era el esperado, pues, se suponía que las instituciones serian mejores en relación a la ética, valores, principios y justicia para todos los venezolanos, lo que conllevaría al logro de un verdadero socialismo. Erradicaríamos los grandes vicios de la Cuarta República: !cero corrupción! !cero burocracia! Pero lamentablemente la realidad es otra, hoy la Quinta República supero esos tan criticados vicios de la Cuarta y olvidaron todos estos preceptos (valores y principios) que son los únicos en la sociedad que coadyuvan a la progresividad.

Estamos en presencia de una crisis donde la intolerancia, la corrupción, las malas políticas implementadas por el gobierno y las pésimas estrategias de la oposición, han generado una guerra a muerte por el poder, entre dos polos que no representan los intereses de las mayorias populares. En realidad, lo que se está es utilizando y manipulando al pueblo, para mantenerse en sus curules. El gobierno se jacta de ser socialista cuando en realidad solo le dan al pueblo migajas, mientras los personeros gobierneros engordan sus arcas sin importarles que la masa laboral cada día se vea más empobrecida con salarios pírricos, que además día a día se los comen la inflación incontrolada, perdiendo los trabajadores esas opciones y posibilidades de vivir dignamente.

Tanto el gobierno como la oposición evidentemente solo han causado perjuicio a los trabajadores, ambos se inclinan a defender a los empresarios, dejando al trabajador en un estado de indefensión total.

La lucha debería ser contra los corruptos, la inseguridad, la crisis hospitalaria y no contra las organizaciones sindicales quienes se ven asediadas por la incompetencia intencional de los entes encargados de los asuntos laborales, Ministerio del Trabajo e inspectorías del Trabajo. Las exigencias y demandas de los trabajadores están por encima de los intereses políticos.

La crisis hospitalaria da terror, para muestra un botón, vayan al Pérez Carreño, un hospital al cual se le ha inyectado cualquier cantidad de recursos y solo vean como se muere la gente de mengua en la emergencia y a ese centro, es donde van esos trabajadores que no les cubre un buen seguro colectivo de HCM., para ingresar a una clínica. Ni hablar del Hospital Clínico Universitario emblemático en el país, sin insumo y con incontables conflictos laborables, estos entre muchos hospitales a nivel nacional que se encuentran en estas condiciones, aunado a la falta de medicamentos mínimos necesarios que tienen a los venezolanos de cabeza.

Esto es parte de la crisis, y son los trabajadores quienes están llevando su morral acuesta, porque la crisis no la pagan los políticos ni los patronos, que por encima se les ve, como ellos si han mejorado sus niveles de vida y han engrosado sus bolsillos.
Los trabajadores están sometidos a pagar impuestos, pese a sus desnutridos salarios, y sin saber dónde van a parar esos reales, igualmente están obligados hacer largas colas para poder obtener algunos productos de la cesta básica. Los personeros del gobierno no se calan ni dejan de ir a la Asamblea para poder comprar uno que otro producto de la cesta básica.

¿Por qué, en vez de gastar tanto dinero en esas concentraciones políticas, y eventos permanentes de movilización causando zozobra, porque no regularizan la situación de los tercerizados y/o contratados que ya tienen 6 y más años de servicios.

Tanto el gobierno como la oposición, han menospreciado a la clase obrera, aunque se hagan llamar obreristas en el fondo demuestran lo contrario, son hipócritas, al decir que aman a este país y el gobierno imperante que se hace llamar socialista, no se diferencia de la oposición en su modelo capitalista. Solo hay que observarlos.

Esa es una de las razones por las cuales, en el año 2006, sabotearon el intento de crear una central autónoma, pluralista y democrática, porque no les interesaba poner en riesgo sus intereses políticos y mezquinos.

Cuando los gobierneros se dieron cuenta que la clase obrera, se deslindaría de las viejas conductas, vicios y las perversas políticas de la CTV, se encargó de crear su propia central con seudos dirigentes que solo están fortalecidos por el poder otorgado por el mismo gobierno, mas no, por las base de los trabajadores, y quienes los acompañan son obligados a la asistencia a actos políticos, de lo contrario pueden ser botados de sus puestos de trabajos.

A la fecha, la tercerización se ha incrementado de manera tal, que las instituciones públicas, están atiborradas de trabajadores subpagados, con salarios paupérrimos y sin beneficios, pero no hay otra opción, las fuentes de trabajo están duras como las piedras, el gobierno una vez más incumplió con la promesa de eliminar la tercerización, solo le interesa tener tercerizados a granel para sus movilizaciones.

La lucha es por la democracia sindical, por hacer valer los derechos establecidos en las leyes laborales nacionales e internacionales, por cultivar una conciencia de clase, por una central autónoma, plural y democrática y no una central viciada como la CTV y la nacida en el seno del Psuv, donde predominan los intereses particulares y burocráticos, y no las necesidades e intereses de las trabajadores.

La revolución de la clase obrera debe ser permanente, para el logro de, beneficios, objetivos y metas de los trabajadores, la organización sindical y la movilización de los trabajadores son sus instrumentos de lucha y es un derecho indiscutible e inalienable.

HACIA LA REFUNDACION SINDICAL

*Educadora. Dirigente sindical, militante de C-cura y el PSL

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