Publicado el: Mie, Oct 18th, 2017

Ocho lugares para conocer la Revolución Rusa

Por: rutacultural.com 

San Petersburgo es la puerta a Occidente de Rusia y fue, a principios del siglo XX, el centro neurálgico de los acontecimientos que dieron origen a la Unión Soviética

15 de octubre de 2017. Hablar de la Revolución Rusa, de la que se cumplen ya cien años, es hablar de San Petersburgo. No es casual que tras la muerte de Lenin, líder absoluto de la revolución y del partido bolchevique, la ciudad pasara a llamarse Leningrado hasta 1991. Como tampoco lo fue que buena parte de los acontecimientos revolucionarios tuvieran lugar allí: desde que fue fundada por Pedro I el Grande en 1703 fue la capital del Imperio Ruso.


Vista de San Petersburgo con la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada Foto

Fue una ciudad ideada para ser la puerta al mundo occidental de Rusia, además de un enclave esencial para ganar presencia en el Báltico. A partir del verano de 1914 y hasta 1924, se rebautizó como Petrogrado, para evitar la forma alemana tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Una vez que la Unión Soviética cayó, la antigua capital recobró su nombre original.

En nuestros días es la segunda ciudad más poblada de Rusia con cinco millones de habitantes. Sigue siendo la puerta rusa a Occidente (y prácticamente al mundo) y ostenta, por tres años consecutivos, el título de mejor destino europeo según los World Travel Awards. El viaje a San Petersburgo es casi obligado y, en esta ocasión, vamos a repasar algunos de los lugares emblemáticos de la Revolución Rusa en el año de su centenario.

La fortaleza de San Pedro y San Pablo

En el mismo año de la fundación de San Petersburgo, Pedro I el Grande mandó construir una fortaleza en la pequeña isla de Zayachi, en el río Neva que cruza la ciudad. Con el tiempo la fortaleza acabó teniendo una catedral, sirvió de lugar de acuartelamiento de la guarnición así como de cárcel para presos políticos.

 


La fortaleza de San Pablo y San Pedro con el río Nevá helado Foto

Esta prisión, que se puede visitar, tuvo tan ilustres residentes como Dostoievski, Gorky, o Bakunin. Pero lo que marcó la vida de Lenin fue el arresto y posterior ejecución de su hermano mayor Alexander. Fue detenido en 1887 por el intento de atentado contra Alejandro III, y Lenin podría haber acabado allí junto a Trotsky tras la huelga de 1902, aunque pudo escapar a Finlandia.
La fábrica Putilov

Es imposible hablar de la Revolución Rusa y San Petersburgo sin mencionar la fábrica Putilov. Actualmente sigue en funcionamiento bajo el nombre de Kirov y está en la avenida de las Huelgas, lo que da una pista sobre su pasado.

Discurso de Lenin ante los trabajadores de Putilov – Isaak Brodsky Foto

Tanto en la revolución de 1905 como en la de 1917, las huelgas de sus trabajadores fueron un eje esencial para ambas. Era uno de los pilares del motor bélico ruso, pues se convirtieron en productores de maquinaria pesada de guerra, por ello sus huelgas y manifestaciones eran tan sensibles para el gobierno. En mayo de 1917, Lenin dio un discurso ante los trabajadores, inmortalizado por Isaak Brodsky.

El palacio Moika

En diciembre de 1916 un grupo de nobles organizó un plan para asesinar a Grigori Rasputín. Esta especie de monje, curandero y místico había escalado dentro de la corte del Zar. Tanto fue así que llegó a tener una enorme influencia en la monarquía, y parte de la nobleza pensaba que la crisis del sistema zarista se debía en buena medida a él.

 


El magnífico teatro dentro del palacio Moika de los Yusupov Foto

De modo que invitaron a Rasputín a una cena al palacio Moika de Yusupov, uno de los nobles conspiradores. Sobre la muerte del místico circulan todo tipo de historias, como que lo trataron de envenenar pero que al final lo tuvieron que despachar a tiros. Llegaron a contar incluso que resucitó y subió desde el sótano para matarlos a todos y tuvieron que volver a propinarle sendos golpes y disparos.


Recreación de la última cena de Rasputín Foto

Pero dejando a un lado los mitos que rodean al personaje, a los conspiradores les salió el tiro por la culata. La corte del Zar, lejos de mejorar su imagen, la empeoró, ya que mataron al único del pueblo llano que consiguió un lugar en palacio. La monarquía mostró más desunión que nunca y la opinión pública cada vez estaba más contrariada con sus gobernantes.


Safo y Faón, de Jacques-Louis David Foto

Tanto el palacio como el sótano se pueden visitar y merece mucho la pena. Además de contar con pinturas como Safo y Faón de Jacques-Louis David, tiene un hermoso y pequeño teatro. Por supuesto, en el sótano hay una representación de esa última cena de Rasputín, con unos muñecos de cera que recrean la escena.

La oferta de alojamiento en esta magnífica ciudad es muy variada. Os proponemos aquí el Majestic Boutique Hotel Deluxe, por las recomendaciones y buenas críticas de clientes que lo han visitado y por su inmejorable situación.

La estación de Finlandia

El 3 de abril de 1917, Lenin volvió a San Petersburgo tras 16 años de exilio. En mitad de la Primera Guerra Mundial, su viaje a través de un continente en llamas fue facilitado por el gobierno alemán. El partido bolchevique era contrario a continuar en la guerra, y en Alemania estaban convencidos de que Lenin era el hombre adecuado para dinamitar el Imperio Ruso y así sacarlo del conflicto. Gracias a esto se podrían centrar en el frente occidental y quizás ganar la guerra.


Monumento a Lenin ante la estación de Finlandia Foto

Lenin llegó a la estación de Finlandia de Petrogrado aclamado entre la multitud. En efecto, la vuelta de Lenin terminó de desestabilizar Rusia, que acabó por verse envuelta en una cruenta guerra civil. Lo que quizás no esperaba el Imperio Alemán es que de aquel país en cenizas naciera la poderosa Unión Soviética.

La mansión de Matilde Kschessinskaya

Tras apearse del tren en la estación de Finlandia, Lenin realizó un recorrido seguido por la multitud. Llegó hasta una mansión donde se había alojado la bailarina Matilde Kschessinskaya, conocida amante de varios integrantes de la familia imperial. Tras la caída del Zar, los bolcheviques se apropiaron de la residencia y allí fue a parar Lenin.


El balcón desde el que Lenin se dirigió a las masas tras volver del exilio Foto

Desde el balcón donde la bailarina se había alojado, Lenin dio su primer discurso, tremendamente extremista para muchos miembros de su partido. Aquella fue la primera de muchas arengas con las que, poco a poco, Lenin fue haciéndose con el control de parte de las masas y del partido.

El palacio de Invierno y el Aurora

Tras la abdicación del Zar en febrero de 1917, los bolcheviques fueron ganando apoyos durante los siguientes meses. El gobierno provisional, que en otoño estaba en manos de Kerensky, parecía no controlar del todo la situación. Rusia seguía en guerra y, aunque en tan poco tiempo no se podían solventar los problemas del Estado, la oposición, entre ellos los bolcheviques, exigía soluciones inmediatas.


Fachada trasera del museo Hermitage Foto

En medio de este clima, los bolcheviques consiguieron el apoyo de sectores del ejército para deponer al gobierno provisional. Los marineros amotinados del crucero Aurora entraron en San Petersburgo a través del río Neva, el único cañonazo del navío contra el palacio de Invierno fue el pistoletazo de salida para la Revolución de Octubre.
Aunque los bolcheviques no contaban con muchos efectivos leales en el ejército, una de las claves del triunfo revolucionario fue que el gobierno provisional contó con menos hombres. Desde el 25 de octubre, los combates se sucedieron en Petrogrado. De vital importancia fue la toma del palacio de Invierno, sede del gobierno provisional.


El crucero Aurora Foto

Tanto el crucero Aurora como el palacio de Invierno son completamente visitables. El navío es un museo flotante de la revolución e incluso los visitantes pueden apuntar con sus cañones a la antigua sede del gobierno provisional. Por su parte, el hermoso palacio es hoy el museo Hermitage, que además de ser una de las mejores pinacotecas del mundo, todavía contiene vestigios de la revolución.

Palacio de Táuride

El príncipe Potemkin mandó construir este impresionante palacio en San Petersburgo como su residencia de estilo paladino, que fue terminado en 1789. También era una manera de cortejar a su amante, la emperatriz Catalina II, quien adquirió el palacio tras la muerte de Potemkin.


El palacio de Táuride Foto

Después de la revolución de 1905, Nicolás II aceptó la creación de la primera Duma, que tuvo lugar un año después en la sala de reuniones del palacio. Tras la revolución de Febrero allí se conformó el Sóviet, que más tarde se hizo con el control del ejército. En 1918 los bolcheviques disolvieron fusil en mano la Asamblea Constituyente que había ganado el Partido Socialista Revolucionario, y que fueron las últimas elecciones libres hasta la caída de la Unión Soviética.

Hoy el palacio es la sede de la asamblea parlamentaria de la Comunidad de Estados Independientes, no obstante se organizan visitas guiadas para conocer los interiores. También ha acogido conciertos en algunos de sus salones, en unos eventos conocidos como “las noches de Potemkin”, al que le gustaba dar fastuosas fiestas.

Instituto Smolny

Este edificio, también de estilo paladino, fue creado para ser el Instituto Smolny para Nobles Doncellas. En 1917, durante la revolución de Octubre, fue escogido por Lenin como cuartel general de la insurrección. Isaak Brodsky también inmortalizó en uno de sus cuadros a Lenin redactando una proclama, una estampa icónica de la revolución.


Fachada del instituto Smolny con una estatua de Lenin Foto

Fue aquí donde se redactaron y aprobaron los decretos de paz con Alemania y de expropiación de la tierra. La jugada, en un principio, había salido bien a Alemania al dejar a Lenin volver a Rusia. Al mismo tiempo, había nacido un nuevo orden que llegaría disputarse el dominio mundial frente a Estados Unidos al término de la Segunda Guerra Mundial.

Archivo

Enlaces

El Libertario
Indymedia
La Guarura
Kaos en la Red
Cuarta Internacional (UIT-CI)
Nodo 50
Insurrectas y Punto
Observatorio Crítico (Cuba)