Publicado el: Jue, Abr 26th, 2018

Por un primero de Mayo combativo, internacionalista y de lucha. Por la refundación democrática del movimiento sindical

 

Por Oposición de Izquierda en Lucha (OIL)

Ante el próximo 1° de Mayo, nos corresponde recordar esa fecha, no como día de fiesta como lo hacen los patronos y sus lacayos sindicaleros, sino con mucho respeto, con un saludo fraternal y solidario a todos los trabajadores del mundo y especialmente los hermanos de nuestra depauperada y perseguida clase trabajadora venezolana.
Al conmemorarse el Día Internacional de la Clase Trabajadora, mantenemos vivo el ejemplo de lucha de miles de obreros que han dado todo por la emancipación de los explotados, particularmente el ejemplo de los mártires del 4 de mayo de 1886, ejecutados por las fuerzas represivas en la ciudad de Chicago, y de los dirigentes obreros que fueron posteriormente juzgados y condenados a muerte: Spies, Parson, Fischer y Jorge Engels; y a cadena perpetua: Fielden, Schwab, Ling y Neeb. Ellos con su sacrificio, legaron a los trabajadores de EEUU y de todo el mundo, el derecho universal a la jornada diaria de ocho horas de trabajo.
La huelga, la movilización y la lucha democrática por los derechos laborales, pese a la brutalidad represora de los gobiernos patronales, logró esta conquista que transciende en la historia y en la memoria de la clase trabajadora mundial. Por eso recordamos siempre a los gloriosos mártires de Chicago.
Desde la llegada del chavismo al gobierno, la política de enfrentar y acabar con los sindicatos autónomos fue una de sus prioridades. Para pagar la fraudulenta deuda externa, entregar la industria petrolera, realizar corruptos negociados con las empresas del Estado y destruir las conquistas históricas de los trabajadores, se hacía necesario avanzar en una política de eliminación de la independencia de los sindicatos y sus tradiciones de lucha, las mismas reivindicadas por los mártires de Chicago en 1886. En este sentido, es mucho lo que el gobierno logró, no sólo creando sindicatos controlados por agentes directos del gobierno, sin elecciones libres y democráticas. También, avanzando como nunca antes en la destrucción del trabajo formal, mediante la tercerización, las fórmulas de trabajo semiesclavo y la imposición de salarios de hambre, convirtiendo un bono alimenticio, sin incidencia en las prestaciones y utilidades, en la base fundamental de un salario que no permite siquiera la reproducción de la fuerza de trabajo.
Los burócratas del Psuv que controlan los sindicatos son hoy agentes directo del gobierno autoritario de Maduro. Por eso ahora, cuando miles de obreros, trabajadores del Metro, médicos y maestros, entre muchos otros, empiezan a luchar para resistir el plan de hambre y ruina del país, deben enfrentar el obstáculo de los sindicalistas corruptos, que amenazan a los trabajadores en lucha con despidos y en el peor de los casos, con la cárcel; como ocurrió recientemente con el trabajador de Corpoelec Elio Vicente Palacios, o como en el caso del obrero de Ferrominera del Orinoco Rodney Álvarez, siete años rehén del gobierno sin derecho a juicio y víctima de un montaje judicial.
En otro sentido, vemos como de la propuesta de la MUD, hoy en día el Frente Amplio, no se desprende ni una sola propuesta de lucha; ningún plan de lucha por recuperar el deteriorado nivel de vida de las masas trabajadora. Ellos no representan los intereses de la clase obrera y el pueblo en general, como quedó demostrado en el triste papel jugado en la revuelta popular del año 2017, donde la negociación con el gobierno y la desmovilización del pueblo en su lucha justa, estuvo al orden del día. Sus compromisos con los patronos privados, durante años beneficiarios de los subsidios gubernamentales a través de divisas baratas para importaciones, les impiden salir a denunciar la superexplotación que sufrimos los trabajadores en el sector privado, al igual que en el público, o los despidos masivos en las empresas de Carabobo y otros menguados parques industriales.
Los hechos demuestran día a día, minuto a minuto, la urgente necesidad de la construcción de una nueva dirección obrera y popular que represente auténticamente la voz de los trabajadores y el pueblo. En todas las fábricas, en las instalaciones de Pdvsa, en los ministerios de Salud, electricidad, Cantv, surgen cada vez más nuevos activistas y dirigentes que quieren luchar por nuevos sindicatos democráticos y por la salida de este gobierno antipopular y represivo. ¡Ese es el germen de una nueva dirección!
Por ello consideramos de enorme importancia unir los esfuerzos de los que luchan a través de un frente para la acción política. En ese sentido estamos construyendo la Oposición de Izquierda en Lucha (OIL) a la que llamamos a sumarse a todos los activistas que están convencidos de la necesidad de una salida obrera y popular a la crisis.
No puede ser que los defensores de los derechos de los trabajadores y de la democracia sindical, los que quieren enfrentar a este gobierno nefasto estemos dispersos y separados. Hay que construir cuanto antes una estrecha relación que, respetando nuestras diferencias o posturas políticas, nos haga más fuertes para combatir con éxito al gobierno y los patronos privados, y ponga las bases para que forjemos un polo obrero, luchador e independiente ante los burócratas del Psuv, los empresarios y la MUD.
Dentro de las propuestas que levantamos los que nos reconocemos como activistas de OIL, está un plan de emergencia que plantee la defensa de los derechos democráticos, económicos, sociales y políticos de la población. Solo podremos derrotar al gobierno en las calles, mediante la movilización unitaria de los trabajadores y los sectores populares, con la solidaridad de los trabajadores y los pueblos de Latinoamérica y el mundo, a quienes debemos seguir explicando que no hay en curso ninguna guerra económica ni ningún “golpe de derecha”, sino las peores medidas de ajuste de nuestra historia y el establecimiento de un régimen cívico-militar enemigo de los trabajadores, encabezado por un falso “presidente-obrero”.
Exigimos la libertad plena de todos los detenidos y sometidos a juicio por realizar huelgas, movilizaciones o denuncias en defensa de los trabajadores. Libertad ya para Rodney Álvarez, preso político obrero. Justicia para los trabajadores asesinados por el sicariato y la represión, castigo para los asesinos de Richard Gallardo, Luis Hernández, Carlos Requena, Jerry Díaz, Argenis Vázquez y todos los dirigentes obreros y trabajadores que han caído víctimas de la violencia de las mafias sindicales, los patronos y el gobierno. Por la refundación del movimiento sindical sobre bases autónomas, de independencia de clase y de lucha. Salario igual a la canasta básica, como dicta el artículo 91 de la Constitución, no más trabajo semiesclavo por 5 dólares al mes. Respeto al derecho a huelga, basta de militarización y judicialización de los conflictos laborales. Basta de ajuste reaccionario, plata para salud, educación, vivienda y salarios, no para la deuda externa. Nacionalización de la industria petrolera sin transnacionales ni empresas mixtas y reforma agraria. Confiscación de las propiedades de los corruptos y sobrefacturadores de importaciones, repatriación de capitales ya. Construyamos la OIL como un polo de independencia de clase, de lucha obrera y popular.

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