Publicado el: lun, Ene 14th, 2019

Simone de Beauvoir, la filósofa precursora de la lucha feminista

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Por Lara Gómez Ruiz (La Vangurdia)

Esta semana se han cumplido 111 años del nacimiento de quien también fue una gran defensora de la libertad individual

13 de enero de 2019. Hablar de feminismo en el siglo XX es hablar de Simone de Beauvoir. Su vida y obra está estrechamente ligada a la de este movimiento, que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y derechos que tradicionalmente habían estado reservados para los hombres. Esta semana se han cumplido 111 años de su nacimiento, por ello, desde La Vanguardia se ha querido recordar su figura.

Empecemos por el principio, mucho antes de su andadura feminista. Simone Ernestine Lucie Marie Bertrand de Beauvoir nació el 9 de enero de 1908 en París, en el seno de una familia burguesa con una moral cristiana muy estricta. Unos valores con los que la propia Simone se rebelaría en su adolescencia, declarándose atea, algo que su madre nunca le acabó de perdonar. La joven veía la religión como una forma más de subyugar al ser humano, por lo que se negó a seguir la masa.

Siempre amó la literatura, pues fue la herencia que le dejó su padre, un abogado que dejó atrás su sueño de ser actor de teatro. Años más tarde, empezaría filosofía en la Sorbona, estudios de los que se graduó en 1929, con una tesis bajo el brazo sobre Leibniz Simone. Ese mismo año conocería al que sería el amor de su vida, Jean Paul Sartre.

La relación entre ambos se escapaba de todos los cánones establecidos. Un amor basado en el respeto y en la libertad, en el que nunca se planteó la opción del matrimonio, y que duró hasta la muerte del filósofo en 1980. Para comprender mejor la vida de ambos, es interesante acudir a la primera novela que escribió Beauvoir, en 1943, La invitada. Entre sus páginas se refleja claramente la existencia de una relación a tres y se vislumbra ideas como la responsabilidad personal y la libertad del individuo. Temas a los que recurre en sus siguientes obres La sangre de los otros y Los Mandarines, por la que recibió el Premio Goncourt.

Cabe decir que Simone se ganó la vida durante un tiempo como profesora hasta que en 1943, mismo año que salía a la luz su primera obra, fue obligada a abandonar la escuela tras la denuncia de una madre que se quejó de las ideas que había transmitido a su hija. Dejó entonces de lado el magisterio y se centró en la escritura hasta el resto de sus días. También es importante mencionar su papel en Tiempos Modernos, una revista que fundó junto a Jean Paul en 1945 que no tardó en convertirse en un importante referente cultural y político en Francia.

Volvamos a su andadura feminista, que tomó relieve en 1949 con la publicación de El segundo sexo. Una obra que fue considerada indecente e, incluso, pornográfica, por algunos sectores religiosos. Pese a sus inicios controvertidos, siguió vigente, hasta el punto de que hoy en día se sigue considerando un referente. Trataba temas como la emancipación de la mujer, el problema del papel en el hogar y de su faceta como madre como factores opresivos y de freno a su independencia. Pese a ver la maternidad como una manera de frenar la libertad de las mujeres, Simone llegó a adoptar a una niña, Sylvie Le Bon de Beauvoir.

Y no olvidar tampoco la Liga de los Derechos de la Mujer, que fundó junto a otras feministas con el fin de que algún día sus ideas pudieran convertirse en hechos. Se convirtió en una activista feroz en favor de los derechos humanos hasta el fin de sus días, el 14 de abril de 1986. Sus restos descansan junto a Jean Paul en el cementerio parisino de Montparnasse.

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