Todos luchan y se resisten a las medidas antiobreras que la crisis económica mundial dicta

La crisis del capitalismo está entrando en una nueva fase: una nueva recesión que tiene todos los visos de ser más profunda que la que se desarrolló a partir de la crisis hipotecaria en los EEUU y la quiebra del Lehman Brothers.

La crisis del capitalismo está entrando en una nueva fase: una nueva recesión que tiene todos los visos de ser más profunda que la que se desarrolló a partir de la crisis hipotecaria en los EEUU y la quiebra del Lehman Brothers.

Ya no se trata de la crisis bancaria que fue “solventada” con la inversión de Billones de dólares por los diversos gobiernos capitalistas, sino de la crisis de los propios estados que de una manera u otra tienen que tapar los “hoyos negros” abiertos en aquel momento, consiguiendo esos mismos billones, sacados del bolsillo de los trabajadores. La expresión manifiesta de los diferentes gobiernos burgueses es hacer pagar la Deuda Soberana a sus respectivos pueblos y a los de los países coloniales y semicoloniales del mundo. Su gran dificultad es que los trabajadores están presionando para que sus organizaciones sindicales y políticas levanten las banderas de lucha, cosa que muy a su disgusto se está dando en países de la Unión Europea con Grecia a la cabeza y de América, teniendo como vanguardia en este a Chile. En el norte de África, en ausencia de organizaciones de masas que asuman la dirección de la lucha, la respuesta de las masas ha sido variada, pero con una característica y es el de poderosas movilizaciones contra el alto costo de la vida, vinculadas a la lucha por libertades democráticas abriéndose un período revolucionario en todo la zona. Libia ocupa el lugar de vanguardia en esta zona del planeta, habiendo las masas alcanzado el derrocamiento del dictador Gadafi, armas en mano, lo que habrá de darle un nuevo impulso a las luchas en el norte de África. En el medio oriente es el pueblo sirio el que está a la vanguardia de las luchas, destacando como en el propio Israel, el pueblo judío está mostrando la crisis social del régimen sionista. Los trabajadores y pueblos del mundo responden a la ofensiva del capital sobre sus niveles de vida.

En nuestro país, la crisis económica no se ha hecho sentir con fuerza debido al aumento de la materia prima energética, el petróleo, pero este panorama puede cambiar en la medida que la recesión mundial se haga presente con fuerza, incluyendo a países como India y china, que en el pasado reciente sostuvieron una demanda de materias primas que favoreció los precios petroleros. Ante esta amenaza, el gobierno nacional en vez de profundizar una política hacia la izquierda nacionalizando los monopolios, la banca y el comercio exterior, bajo control obrero y social, fortalece sus lazos con diversos países imperialistas o simplemente capitalistas tomando medidas más efectistas que efectivas, como la repatriación del oro de nuestras reservas internacionales y anuncia la nacionalización de la minas de oro, pero donde ya se denuncia desde las propias filas del PSUV, que la misma solo va a favorecer a empresas extranjeras y la corruptela de sectores de la Burocracia roja rojita.

Al negarse el gobierno a aplicar medidas realmente revolucionarias, le es imposible evitar que la inflación se trague el tímido aumento del salario mínimo anunciado a ser cancelado en dos partes, y que ya se cumplió, teniendo en las propias empresas estatizadas, aún en aquellas donde se anuncia a los cuatro vientos por todos los medios de comunicación que se ha aumentado la producción y la productividad en 200 o 300 por ciento como la empresa ENLANDES, las impulsoras de una carrera inflacionaria que está perdiendo con toda claridad el salario de los trabajadores manuales e intelectuales del campo y la ciudad. Ene este marco al gobierno le es imposible resolver el problema de la tercerización que afecta a centenares de miles de trabajadores en todo el país.

Al querer circunscribir la llamada revolución Bolivariana en los marcos del capitalismo, las leyes que le gobiernan, más allá de la voluntad de los miembros de gobierno, están demostrando las limitaciones de dicha revolución, que le impiden siquiera mantener los programas sociales de carácter reformista que se han venido implementando.

Ante este panorama, las luchas del movimiento obrero, campesino y popular siguen acrecentándose, teniendo al movimiento obrero como la vanguardia de las mismas. Los ejes de la lucha van desde las demandas reivindicativas contractuales a las democráticas en defensa de la sindicación y la contratación colectiva, junto a la denuncia de las políticas del gobierno dictadas desde el Ministerio del Trabajo que como ha dicho la UNETE favorecen plenamente a los empresarios. En los últimos meses, el movimiento obrero conquistó la libertad parcial del dirigente sindical de FERROMNERA Rubén González, tras impetuosa protesta en todas las empresas de Guayana; también conquistó la libertad del Cacique Yukpa, Sabino Romero, quien de manera inconstitucional había sido pasado a tribunales penales y junto al movimiento popular y democrático revolucionario libra una dura batalla por la libertad de Julián Conrado militante revolucionario de la FARC , detenido y secuestrado por los cuerpos de seguridad del estado Burgués, a quien el gobierno semifascista de Colombia lo solicita para encarcelarlo y quien desmiente asesinarlo en las tenebrosas cárceles del fronterizo país, victoria que no se alcanzó en la lucha por los derechos democráticos en el caso del periodista nacido en Colombia, pero nacionalizado en otros lares, Joaquím Pérez Becerra, entregado a este mismo gobierno narco paramilitar de Santos, con el fin de tratar de congraciarse con el imperio estadounidense.

Dentro de este mismo lapso, se han desarrollado importantes luchas que han alcanzado victorias como la de los trabajadores de IOSA en Lara, PESCALBA en Anzoátegui, Pro Arepa y Pro Nutrico en Portuguesa, pero también otras que no han alcanzado su objetivo como en la Toyota en Anzoátegui. Dianca y Cavim en el estado Carabobo, han salido a la lucha, con resultados en espera…

Los educadores fueron a la discusión de su contratación colectiva, sin alcanzar sus objetivos ante la entrega realizada por las direcciones gremiales tanto las representantes de la vieja CTV, como de la Bolivariana SINAFUN. Los educadores incluso perdieron algunas viejas conquistas. Los médicos, después de una huelga de varias semanas, se vieron empujados a suspenderla sin haber alcanzado la firma de su contratación colectiva, sino una simple promesa de que se hará.

Los trabajadores de Dianca, con una plancha integrada por sectores independientes y de izquierda, (CCURA) alcanzaron un importante triunfo electoral sindical sobre la burocracia bolivariana. Así mismo en Guayana, donde la burocracia bolivariana del movimiento M21 (FSBT) recibió una contundente derrota en ALCASA, aunque la victoria se la llevó una plancha integrada por dirigentes de AD y Causa R ¿una derechización del movimiento obrero en esta importante empresa? No lo creemos, pero es una campanada de alerta a las fuerzas democráticas y revolucionarias. En estas elecciones los sectores bolivarianos que representan el “control obrero” también fueron derrotados por su política conciliadora de clase con el gobierno. Se está a la espera de nuevos procesos electorales en las empresas de Guayana como FERROMINERA y SIDOR, y donde se da por descontado una nueva derrota para la principal corriente sindical del gobierno, la FSBT.

La clase obrera y el pueblo del campo y de la ciudad sigue mostrando una gran capacidad de lucha y sacrificio, sigue mostrando el querer avanzar sobre las fuerzas del capital, pero tiene una carencia fundamental, la inexistencia por un lado de la unidad sindical necesaria para dar los combates reivindicativas a que haya lugar y una dirección Política marxista revolucionaria que permita orientar las luchas reivindicativas y políticas para enfrentar y derrotar las políticas burguesas y desarrollar las socialistas. La falta de unidad sindical lleva a la clase obrera a dar combates con un gran esfuerzo y sacrificio, que aún alcanzado victorias, (IOSA) produce un gran desgaste de fuerzas. En otros casos la falta de unidad, lleva a resultados indecisos. La falta de una dirección revolucionaria como en cementos, eléctricos, educadores, médicos y petróleo impide vincular a toda la clase trabajadora en una sola lucha, llevando su paralización y hasta a derrotas. En PORDECAR Y Cerámicas Caribe ha impedido aparte de unificar dos conflictos de un solo municipio y empresas de una misma rama industrial, potenciar y desarrollar de manera consecuente las dos luchas y otras de la zona, entre otras razones por las ilusiones en el papel que pude jugar el gobierno a favor de los trabajadores y no de los patronos como es el que viene jugando en estos casos concretos. De no superarse esta gran debilidad de a carencia de una dirección marxista revolucionaria en un tiempo perentorio, los resultados de los enfrentamientos de los trabajadores con los patronos y las fuerzas conciliadoras pueden empezar a generar importantes derrotas que afecten al conjunto de las luchas obreras campesinas y populares.

La victoria en Pro Arepa y Pro Nutrico, es un ejemplo de que si se puede construir la unidad de la clase obrera y sectores populares para derrotar las políticas burguesas en las empresas estatizadas. La lucha desarrollada por estos compañeros debe servirnos de guía en el presente y el futuro inmediato.

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