Tupac Katari. Uno de los más grandes

El 15 de noviembre se cumplen 230 años del bárbaro asesinato de Julián Apaza Nina, Tupac Katari.

El 15 de noviembre se cumplen 230 años del bárbaro asesinato de Julián Apaza Nina, Tupac Katari. Su figura, su ejemplo de rebelión y la de los que lo acompañaron, en primer lugar su mujer la valiente Bartolina Sisa, perdurarán para siempre en la memoria de los oprimidos, de los explotados, de los humillados.

El Alto Perú, la actual Bolivia, y Haití son hoy los dos países más empobrecidos de América. Pero en el siglo dieciocho fueron las colonias más ricas de América. Bolivia por sus minas de plata del Potosí, Haití por su enorme producción de azúcar, alimento “estrella” de esa etapa del capitalismo. En ambos casos, detrás de esa producción de riqueza, estaba la brutal explotación de millones de personas, indios mitayos en Bolivia, negros esclavos en Haití. No es casualidad entonces que en 1780 en Bolivia y en 1791 en Haití se prendiera la llama de la rebelión de los trabajadores esclavizados, indios y negros contra el voraz y genocida capitalismo naciente. Fueron derrotados. Pudieron haber triunfado y hubiera sido otra la historia de América. Pero su rebelión perduró y perdurará históricamente como un alto ejemplo de dignidad humana, al igual que la rebelión de los esclavos romanos protagonizada por Espartaco hace 2.000 años.

Los negros haitianos triunfaron pero por pocos años, porque fueron bloqueados y condenados a pagar por los “daños” a sus amos una deuda interminable. Fueron invadidos incontables veces, ocupados durante décadas y hoy es un país ocupado por sus propios hermanos latinoamericanos, pero por cuenta del imperialismo yanqui.

Bolivia logró su independencia, 34 años después de la rebelión de katari, pero para erigir una república racista dominada por una pequeña oligarquía blanca.

Ambos países fueron condenados por el capitalismo imperial a pagar muy cara su osadía de rebelarse contra el capitalismo naciente. Ambos países fueron saqueados, bloqueados, atacados, descuartizados como Tupac Katari, aconteció también con la propia Bolivia, privada de más de la mitad de su territorio original y despojada de su litoral marítimo. Los trabajadores y el pueblo boliviano jamás dejaron de luchar, de protagonizar levantamientos heroicos como los de 1952 y el 2003 marcando rumbos para la rebelión mundial anticapitalista.

Hoy mismo renace la lucha en Bolivia, contra la traición del gobierno del MAS, por la Agenda de Octubre, por expropiar y expulsar a las transnacionales, modernas formas de explotación colonial.

La revolución internacional obrera y de todos los oprimidos, que se vuelve a gestar en los indignados en las propias entrañas imperialistas de Europa, que se expresa en múltiples levantamientos en Africa y Asia, que muestra un rostro joven en centenares de miles estudiantes chilenos y colombianos, tiene una deuda histórica con los pueblos oprimidos de Bolivia y Haití, precursores de la libertad.

Como dice la Internacional Socialista, “el día que el triunfo alcancemos”, cuando caigan rotas definitivamente las cadenas del capital en el mundo, los pueblos oprimidos de Bolivia y Haití serán merecidamente compensados y homenajeados como iniciadores de la lucha por la liberación. Tupac Katari y sus hermanos y hermanas de lucha de 1780 serán reconocidos entre los más grandes héroes de toda la humanidad trabajadores y explotada.

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