Wikileaks: Marcel Granier le pidió cacao al gobierno yanqui

Caracas, 11 de septiembre.- El presidente de la empresa propietaria de la televisora privada Rctv, Marcel Granier, solicitó al gobierno gringo que intercediera ante la medida gubernamental de sacar el canal de los servicios de televisión por cable, según revelan cables diplomáticos publicados por Wikileaks.

Caracas, 11 de septiembre.- El presidente de la empresa propietaria de la televisora privada Rctv, Marcel Granier, solicitó al gobierno gringo que intercediera ante la medida gubernamental de sacar el canal de los servicios de televisión por cable, según revelan cables diplomáticos publicados por Wikileaks.

En el segundo semestre de 2009 hubo una modificación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, que obligaba a todas aquellas plantas consideradas como Productores Nacionales Audiovisuales a transmitir las cadenas oficiales. Rctv caía dentro de esta clasificación pero se negaba a inscribirse como Productor Nacional, y este fue el argumento del gobierno para sacarlo de los servicios de cable. Aunque el canal en un primer momento se negó a cumplir con la ley, posteriormente ofreció realizar los ajustes a su programación e inscribirse como Productor Nacional, pero el gobierno no permitió que regresara a los servicios de cable. La orientación equivocada de la directiva facilitó al gobierno su plan de sacar de circulación al canal. Esto se debió principalmente a la orientación extremista de Granier, un derechista furibundo, quien suele referirse al régimen burgués venezolano como «la dictadura comunista».

A comienzos de 2010, Granier solicitó al gobierno gringo, a través de su embajada, que presionara a las empresas Inter, Directv y Net Uno para que reincorporaran a Rctv a su oferta de canales.

Granier alegó que RCTV Internacional había sido fundada en Estados Unidos en 1982. También aseguró que “las cableras están siendo cómplices de violaciones a los derechos humanos”. En realidad, las cableras actuaron conforme a intereses económicos, pues la mayoría temía ser objeto de multas por parte del gobierno. Además, Directv y Venevisión vieron la salida de un canal competidor como una gran oportunidad de negocios para sacar una mayor tajada del mercado venezolano.

La respuesta del gobierno gringo, meses más tarde, fue no intervenir en el asunto.

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