La huelga en España está siendo un éxito

Jue 29/03/2012 - 10:30
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Por: 
Feliciano Tisera / Reuters

La octava huelga general en española paralizó el jueves la industria, en una mañana en la que no se registraron incidentes de consideración, con fuerte presencia policial en las calles y algo de actividad en los comercios minoristas.

"En Madrid es muy difícil cerrar los comercios, pero la huelga está siendo un éxito, con la caída la demanda eléctrica, (...) la industria, el transporte", dijo Marta Lois, representante de UGT que se manifestaba en el centro de Madrid.

Los sindicatos cifraban la participación general en la huelga, una vez descontados los servicios mínimos, en el 85 por ciento, mientras el Gobierno consideró que la asistencia al trabajo de la ciudadanía era de una "normalidad muy elevada".

El seguimiento de la huelga era masivo en la industria pesada y los fabricantes de automóviles.

En la fábrica industrial Bosch en Madrid, no se registraba ningún tipo de actividad, y la jornada de huelga se desarrollaba sin incidentes, con los piquetes informativos a la puerta.

"Aquí trabajan más de mil personas, y nadie ha venido a trabajar", dijo José Ángel Castellanos, representante de Comisiones Obreras (CCOO) en Bosch Madrid.

La propia patronal empresarial CEOE reconoció que la huelga estaba teniendo más impacto que la anterior de 2010, con una mayor incidencia en el sector industrial y, territorialmente en el norte del país.

"El dato más fiable es el consumo eléctrico. La demanda de consumo energético se reduce en un 20 por ciento, en la huelga de 2010 el consumo descendió un 14,3 por ciento", dijo la CEOE.

Si bien los analistas vaticinaban que el seguimiento de la huelga sería muy bajo entre las pequeñas y medianas empresas (pymes), en la capital también se veían algunas tiendas particulares cerradas.

"En solidaridad con los trabajadores asalariados, este comercio cerrará el 29 de marzo por huelga general. Disculpen las molestias", rezaba un cartel en una administración de loterías del madrileño distrito de Ciudad Lineal.

En el centro, algunos comercios bajaban sus persianas por temor a represalias de los manifestantes y piquetes, que recorrían las calles coreando consignas tales como "Yo a esta crisis no la pago", ante el estupor de algunos turistas orientales que grababan los acontecimientos con tabletas y móviles.

No sólo en los pequeños comercios se veía a empleados que acudían a su trabajo, sino también en grandes almacenes.

En el centro de Barcelona, la policía formaba un cordón de protección ante el centro comercial El Corte Inglés, donde no entraban prácticamente clientes y cuyos escaparates estaban empapelados con pegatinas que rezaban "Cerrado por huelga".

Una empleada de ese centro de unos 30 años y que no quiso dar su nombre, declaró que no ejercía su derecho a huelga porque se enfrentaba a un despido.

"Vengo a trabajar porque si no lo hago, me echan", dijo, ingresando al establecimiento por una puerta lateral, alejada de los manifestantes.

FUERTE PRESENCIAL POLICIAL EN LAS CALLES

En el centro de Madrid y Barcelona se registraban manifestaciones espontáneas con incidentes aislados.

En la ciudad condal, una treintena de jóvenes cortaban un acceso a la Plaza Catalunya protestando a favor de una educación pública gratuita y de calidad, y contra las privatizaciones.

En el centro de Madrid, grupos de manifestantes recorrían las calles cantando "Mariano, Mariano, no llegas a verano", y la Gran Vía sufrió cortes por manifestantes con banderas de CCOO que coreaban "Huelga, huelga".

Tanto en Barcelona como en Madrid, algunos bancos fueron el blanco del enfado de los manifestantes, que ven a las entidades financieras unos de los principales responsables de la crisis económica que asola a una España con un 23 por ciento de paro.

Frente a la sede del gobernante Partido Popular en Madrid, un cajero destrozado era una muestra de este descontento, mientras que en el barcelonés Paseo de Gracia se han cerrado cajeros con pegatinas y ha habido pequeñas concentraciones ante sedes de bancos.

La convocatoria a huelga tiene como centro la protesta contra una reforma laboral aprobada por el Gobierno que abarata el despido y permite una rebaja unilateral de salarios, pero también contra la política de ajuste pactada con Bruselas que ya tiene impacto en servicios sociales básicos.

"El asunto no sólo es la reforma laboral, estamos en contra de un sistema que está desestructurando y provocando la ruina social y económica del pueblo, esto no va a parar aquí. Las protestas sociales tienen que subir", dice Trini Cuesta, de 58 años, que trabaja en un hospital público de Barcelona.

Precisamente la víspera, el líder de CCOO, mayor sindicato español por afiliación, vaticinaba un aumento de las protestas con un Gobierno que va a hacer caso omiso a las reclamaciones de moderación en la reforma laboral.

El seguimiento de la huelga es una prueba de fuego para los sindicatos tradicionales, CCOO y Unión general de Trabajadores (UGT), cuyas cúpulas directivas son vistas por gran parte de la población como poco funcionales a la hora de defender los derechos de los trabajadores.

"La población no responde porque no tiene quien la guíe, los sindicatos han estado anestesiados", dijo María Cid, trabajadora de la hostelería en Madrid.

El seguimiento de la huelga general en comunidades autónomas del norte de España como el País Vasco y en Navarra está siendo masivo, según los sindicatos, que informaron de que la inmensa mayoría de los polígonos industriales permanecen cerrados, y con un paro "absoluto" en el sector de la Educación.

El Ministerio del Interior señaló que los episodios de violencia eran aislados, con 58 detenidos en todo el país, con 9 heridos leves, de los cuales 6 eran agentes de las fuerzas de seguridad.

Los puertos de Valencia y Sevilla permanecían cerrados, mientras que en el sector de medios, varias televisiones públicas regionales veían interrumpida su emisión.

Feliciano Tisera