En Invepal se gesta el modelo socialista de relación laboral

Mar 02/03/2010 - 17:12
Invepal
Por: 
Yolanda Ojeda Reyes (El Mundo)

Nota de Laclase.info: Publicamos este trabajo, a pesar de que su título y buena parte de su contenido tiene una intencionalidad política anti-socialista, pero permite esclarecer la farsa en que se ha constituido el llamado "socialismo del siglo XXI". En primer término queda en evidencia el fracaso de las cooperativas, que fue el primer caballito de batalla del gobierno. Luego el paso a Empresa de Producción Social, en la cual el Estado asume el control accionario de la empresa, mientras le hace creer a los trabajadores que ahora ellos son dueños de la fábrica, lo que justifica que estos ya no cuenten con sindicato ni con contrato colectivo. Además, correspondió al Ministerio del Trabajo de Cuba, establecer el tabulador para el pago de salario. ¡Qué barbaridad!, la burocracia stalinista de Cuba, país donde no hay libertad sindical, donde se cumplen las directrices del partido único, es quien asesora al militar que dirige a Invepal.

Gobierno vs sindicato // Empresas de Producción Social (1) análisis

"Empresa parada, empresa tomada", fue el primer eslogan que utilizó el Gobierno para tomar los espacios del sector privado. Luego del paro de 2002-2003 muchas empresas que ya venían con una situación financiera comprometida, como fue el caso de Venepal, no vieron luz al término de esa paralización. Los trabajadores clamaban por el cumplimiento de la convención colectiva que para ese entonces existía en la empresa. Los asalariados denunciaban la existencia de un sindicato patronal, un ambiente propicio para que llegara Chávez y mandara a expropiar, un proceso que aún no ha terminado, del cual se espera que se cancelen los pasivos laborales a unos 500 trabajadores que se mantienen activos en la nueva Invepal.

Se organizaron en cooperativa, y en cadena nacional, se anunció el inicio de la era de la cogestión. Los trabajadores, con dinero del Estado, comenzaron a ostentar el 49% de las acciones. Pasó el tiempo y el socio mayoritario hacía sentir su poder sin escuchar al otro socio. Entró una disputa y la cooperativa planteó que el Estado asumiera el control como patrón, pero que lo dejaran introducir un contrato colectivo. Eso no ocurrió.

El asesoramiento cubano determinó que en ese proceso de cogestión los trabajadores se sentían dueños de la empresa y eso no era bueno, por su trasfondo capitalista. El nuevo modelo de producción social se asomaba como una solución para el Gobierno, que como dueño del 100% deja que los trabajadores se organicen en comités y tomen cierto protagonismo. En ese esquema no tiene cabida un sindicato o un contrato colectivo. Es el nuevo modelo de la relación laboral. YOR

Gobierno vs sindicatos // Empresas de producción social (1)

En Invepal se gesta el modelo socialista de relación laboral

Un reglamento interno define las tareas de 13 comités que rigen la relación entre la empresa y los trabajadores. La gestión presupuestaria la aprueba el Ejecutivo Nacional

Venepal, Venepal! Grita el chofer de un carrito por puesto en el centro de Morón en el estado Carabobo. Nadie habla de Invepal, como se llama desde 2005 esta empresa cuando fue expropiada por el Estado que se reservó el 51% de las acciones y aportó recursos para que los trabajadores se quedaran con 49% del capital, bajo un esquema de cogestión.

Venepal es una urbanización, con casas que hicieron sus antiguos dueños, alrededor de las instalaciones en donde vivían algunos trabajadores. Es por eso que el nombre no está referido exclusivamente a la compañía y cuando se aclara el destino, el chofer dice: "Le aviso cuando llegue a Venepal, a la empresa, pues".Cuando se detiene el carrito por puesto no hay dudas. Un cartel da la bienvenida: Patria, Socialismo o Muerte: venceremos.

Un grupo de trabajadores con su uniforme con camisa roja, indican el camino hacia el despacho del presidente de la Industria Venezolana de Pulpa y Papel (Invepal) , coronel Francisco Espinoza Guyón."Vaya por allá camarada".

En esta empresa donde se inició la cogestión a través de una cooperativa (Cooperativa Venezolana de Industria de Pulpa y Papel. Covinpa) con el 49% de las acciones de los trabajadores, hoy el Estado, con un aumento de capital en 2009, se reservó el 82,7% de las acciones. Y la meta, según su presidente, es llevar ese componente a 100% este mismo año.

"Estamos buscando una fórmula para que todas esas acciones pasen a manos del Estado, porque a fin de cuentas todo el dinero lo tiene el Estado, que incluso le prestó a ellos (Covinpa) para conformar aquel primer paquete accionario".

Espinoza Guyón explicó a El Mundo, Economía y Negocios, que Invepal funciona como una empresa de producción social "y se busca una gestión directa de los trabajadores".

Muestra con orgullo la elaboración de un reglamento interno (octubre 2009) "que define el destino de la empresa" "Nosotros mismos lo hicimos a pesar de no tener los conocimientos teóricos del socialismo y la experiencia, lo construimos y allí se señala cómo se va a dirigir la empresa con 13 comités".

La idea es ir profundizando el socialismo. Considera que "es un proceso que hay que entender y asumirlo. Estoy bien comprometido con la transformación que se vive en el país. Creo que este es un modelo socialista que necesita el mundo."

El gran esfuerzo es trabajar sobre una ética en donde lo importante sea lo colectivo y no lo particular, que no prevalezca el individualismo".

-¿Cómo es eso de colectivizar la ganancia?

-Eso ha costado cambiarlo. En ese reglamento no hay nada reivindicativo. Se busca el crecimiento colectivo. La empresa somos todos. Nosotros no buscamos un sueldo, sino el crecimiento de la persona como un todo. Aquí se necesita que la gente se recree, que tenga bienestar como persona, eso vale más que tener dinero.

Como prueba de ello, dijo, 12 trabajadores han viajado con sus familias a varios sitios de Venezuela y en Carnaval lo hicieron cinco con sus esposas a Cuba. Ese beneficio lo paga la empresa y "cuando ésta se reactive viajarán muchos más".

-¿Quién decide quiénes son los elegidos para esos viajes?

-Los mismos trabajadores. Se decide por área. A mí no me gusta decidir porque si lo hago reproduzco el modelo capitalista. Hay decisiones que lógicamente tengo que tomar como presidente de la empresa, pero generalmente los comités llevan la primera voz.

-¿Este reglamento sustituye una convención colectiva?

-Esto no es reivindicativo, pero los trabajadores deciden los beneficios que se van a dar. Si uno tiene un hijo con alguna discapacidad, la empresa lo ayuda con los gastos de medicina, transporte. Le damos al que más lo necesita. Las empresas capitalistas dicen, vamos a darle a todos por igual el producto que producimos, aquí nosotros decidimos que los útiles escolares no se le dan a todo el mundo sino al que los necesite.

-¿Y el sindicato…?

-Esta es una empresa de gestión directa, quienes van a gestionar son los trabajadores. Todos tendrán un rol. Aquí no hay nada que se esconda.

-¿Cómo se decide el incremento salarial?

-En el presupuesto anual. Los trabajadores saben que el 15 de septiembre vamos aumentar 15% y sabían que el primero de enero iban a obtener 15% más y el aumento pasó a 700 bolívares para cada uno por igual. El salario mínimo es de 1.150 más ese beneficio.

-¿Cuál es la diferencia entre el que más gana y el que menos gana?

-3,2 salarios es la diferencia. Tenemos un tabulador para el cual recibimos asesoramiento del Ministerio del Trabajo de Cuba. Al principio todos ganaban igual, pero la recomendación fue hacer un tabulador. El primero que defiende a los trabajadores soy yo, que me pongo de su lado ante cualquier reclamo de recursos humanos.

-¿Y si los trabajadores quieren un contrato colectivo?

-Eso es su derecho, la Ley del Trabajo lo permite. No hay ningún problema. Ahorita, desde el punto de vista legal, no te puedo decir si tiene cabida o no porque eso lo deciden los trabajadores. Si sus derechos o reivindicaciones están afectados ellos tienen un instrumento para construir, para decidir en conjunto a quién se le dará el beneficio a través de los comités de salud, educación y lo vamos a decidir con consenso. Tenemos que hacer dinero para dar ese beneficio, pero también tenemos que mejorar la planta y, lo más importante, generar dinero para darle a la comunidad.

-¿La cooperativa Covinpa introdujo un contrato colectivo y no pasó del Ministerio del Trabajo de Carabobo?

-La planta de cuaderno introdujo un contrato colectivo, pero no tenía sentido, desde el punto de vista financiero, una empresa que está en pérdida no puede dar beneficios, estaba alejado de la realidad. Pero no soy yo, son los trabajadores los que deben decidir. Me pregunto, a quién van a pedir reivindicaciones, ¿a ellos mismos?.

De nuevo las acciones

Al ser consultado sobre el descontento de Covinpa, presidida por Ramón Lagardera, ex trabajador de la empresa, en torno al modo cómo se hizo la capitalización, el presidente de Invepal sostuvo que "ellos pueden ir a un juez y solicitar la nulidad de ese acto, ahora bien, nosotros cumplimos con todos los requisitos establecidos en el Código de Comercio, se hizo la convocatoria de la asamblea de accionistas, se cumplieron todos los procedimientos. Ellos siguen teniendo la deuda con el Estado, por la conformación de ese 49% (Bs.F. 6 millones).

Esas acciones están en prenda. Si ellos regresan esas acciones, la deuda cesa, caso contrario siguen con esa acreencia".

En torno a las prestaciones sociales de la vieja Venepal, Espinoza Guyón, informó que hay 500 trabajadores activos a los que se les debe ese dinero. Parte de los activos de esa empresa expropiada servirán para cancelar, aunque "el Estado es el que definitivamente va a pagar eso, por lo que se buscan fórmulas".

El primer round

En cuatro reportajes, se analizará, a partir de hoy, la relación que mantienen los sindicatos con el Gobierno. En esta primera entrega se analizará a Invepal, antigua papelera Venepal. Su situación financiera y la falta de identificación de los trabajadores con el patrono privado, facilitó el camino para su expropiación. El Gobierno entró por la puerta grande ofreciendo la cogestión.

Se pensó que el nuevo patrono "copiaría" el contrato colectivo anterior y no fue así. Los trabajadores, "entendieron" que el nuevo patrono quería ser 100% dueño. La experiencia anterior de negociaciones sindicales blandas supuso que era mejor negociar con el Estado.