24 julio, 2024

Hugo Blanco ¡Hasta el Socialismo siempre!

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Por Adolfo Santos (dirigente Izquierda Socialista/FIT Unidad UIT-CI)

A los 88 años, rodeado de sus familiares, este 25 de junio falleció en Suecia Ángel Hugo Blanco Galdós, más conocido como Hugo Blanco. Su salud se había deteriorado mucho en el último año. Hugo Blanco fue el dirigente campesino más destacado de Latinoamérica, desde los años 60 del siglo pasado. Tanto mantuvo sus banderas de lucha que seguía viviendo en el Cusco, Perú, y siendo miembro del sindicato campesino local hasta hace pocos meses, cuando fue trasladado a Suecia para una mejor atención médica. Con él, se va un ejemplo de luchador revolucionario anticapitalista cuya acción militante fue reconocida más allá de su Perú.

Inició su lucha desde muy joven. En 1957, siendo estudiante universitario en la ciudad de La Plata, Argentina, se incorporó a la corriente trotskista dirigida por Nahuel Moreno. Desde entonces no cesó su lucha, hasta sus últimos días, en los que seguía como dirigente de la federación campesina del Cusco. Fue justamente en esa región, donde había nacido que, por orientación de la corriente morenista, en 1959 se unió a los campesinos de los valles de La Convención y Lares y a las tomas de tierras contra los grandes propietarios. En esa lucha, Hugo Blanco se irá convirtiendo en un líder campesino indiscutible, impulsando no solo la toma de tierras, sino una organización sindical de masas.

Fue una de las luchas campesinas más importantes de nuestro continente que llegó a conquistar importantes avances para la reforma agraria. Justamente por eso, iba a enfrentar una brutal violencia por parte de los grandes propietarios de tierras. Hugo Blanco se convertiría, además de un gran dirigente trotskista de masas, en un perseguido político. Estaba en su auge la influencia de la Revolución Cubana y su táctica foquista, lo que no solo le permitía al gobierno peruano acusar de guerrillero a Hugo Blanco, sino que un sector del partido peruano, comenzó a defender esa teoría contra la insistencia de Nahuel Moreno de desarrollar el proceso, ligados a la lucha campesina y construyendo el partido revolucionario para unir esa lucha con las zonas urbanas. (Ver, Perú: dos estrategias, Nahuel Moreno*, Ed CEHuS. nahuelmoreno.org)

En ese contexto, en 1963, el gobierno peruano mandará a prisión a Hugo Blanco con falsas acusaciones por las que sería condenado a muerte. Sin embargo, una inmensa campaña mundial de la que participaron artistas, dirigentes sindicales y políticos e intelectuales de la época, consiguieron salvar su vida. De esa campaña, rescatamos el mensaje de Jean Paul Sartre, el 28 de noviembre de 1966 en un acto contra la guerra de Vietnam, en París: “En Perú, el ex estudiante y gran dirigente campesino Hugo Blanco está amenazado de ser fusilado […] Su crimen: haber sindicalizado campesinos por primera vez en la región rural mas miserable del país. […] emprendieron la recuperación de sus tierras de manos de los propietarios terratenientes que se las habían despojado […] Hugo Blanco no merece morir”. Esa campaña mundial obligó al gobierno peruano a conmutar la pena de muerte por 25 años de cárcel.

En 1970, por una amnistía del gobierno militar de Velazco Alvarado, fue liberado y deportado a México. En ese año fue editado su libro Tierra o Muerte, traducido a varios idiomas. Justamente en ese libro se refiere a Nahuel Moreno en los siguientes términos: “fue en el partido trotskista argentino, entre cuyos dirigentes sobresalía Nahuel Moreno, donde recibí mi educación marxista.” Y más adelante, al referirse a la desviación guerrillerista que casi destruyó al partido peruano (el Frente de Izquierda Revolucionario), Hugo Blanco destacó: “El mérito de haber reaccionado primero e iniciado una lucha seria contra esta desviación corresponde al camarada Nahuel Moreno, el principal teórico del trotskismo latinoamericano”.

En 1972 viajaría a Argentina, donde el gobierno militar de Lanusse lo detuvo y deportó a Chile, hasta el golpe de Pinochet, cuando se refugió en Suecia. En 1976 tras grandes protestas populares contra el gobierno militar de Morales Bermúdez, Blanco regresa al Perú y se convierte en candidato a la Asamblea Constituyente por el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (FOCEP) donde se une a un núcleo de viejos compañeros, entre ellos Enrique Fernández Chacón, siendo miembros entonces del PST. Hoy, Fernández Chacón, es dirigente del PT-UNios, sección de la UIT-CI en Perú. Esa relación de camaradería que perduró hasta sus últimos días, los llevó a editar juntos el periódico Lucha Indígena. En aquella elección, Hugo Blanco sería el constituyente con mayor votación y se convertiría en un referente de la izquierda peruana. La gran elección del FOCEP, eligió como diputados a la Asamblea Constituyente entre 1978 y 1980, junto a Hugo Blanco, al dirigente obrero Enrique Fernández Chacón y Ricardo Napurí (POMR) entre otros. En el periodo 1980-1985 Blanco fue diputado nacional y senador nacional en 1990-92.

Sin dudas Hugo Blanco fue una figura política mundial y en muchos sentidos se convirtió en una leyenda. No es casual que importantes autores, independientemente de su postura política, se hayan hecho eco de su lucha. El historiador inglés Eric Hobsbawm, por ejemplo, en su libro Rebeldes primitivos, le dedica un capítulo a sus luchas campesinas. También su vida ha sido registrada en documentales cinematográficos como: Hugo Blanco, rio profundo, de Malena Martínez, que llegó a ser censurado en su país. En 2003, el propio Blanco dedicaría otro libro a su experiencia indígena y campesina: Nosotros los indios.

Como muy bien dice el compañero Enrique Fernández Chacón al impulsar una campaña de ayuda para enfrentar la enfermedad que aquejaba a su amigo: “los avatares de la política, nos separaron, pero nunca impidieron nuestra unidad durante más de 50 años”. Desde los años 80 Blanco se alejó de nuestra corriente y con el tiempo se orientó a hacia el indigenismo y tuvo simpatías con el zapatismo y el horizontalismo. Pero siempre reivindicó la importancia de Nahuel Moreno en su formación. Distanciado de nuestra corriente, al fallecer Moreno, en enero de 1987, Hugo Blanco envió el siguiente mensaje: “Con gran sorpresa y dolor me he enterado hoy día del fallecimiento del camarada Nahuel. Reconozco en él a mi mayor maestro de marxismo y siempre lo he reconocido así, a pesar de que los avatares de la lucha revolucionaria hace años que separaron nuestros caminos. Latinoamérica ha perdido a un incansable e inteligente combatiente de la revolución. Cuando lleguemos al triunfo, uno de los nombres recordados por el futuro será indudablemente el de Nahuel Moreno”.

Y en oportunidad de presentarse el libro Perú: dos estrategias, en 2015, envió un largo saludo de donde destacamos: […] El fundador del Ejército Rojo, respetado por Nahuel y por mí, señalaba: «Hay que armar al pueblo con la necesidad de armarse». Aplicando esa enseñanza no nos desesperamos por la lucha armada. […] Yo soy revolucionario y mi objetivo final es la revolución anticapitalista, pero no era yo el que determinaba los objetivos de la autodefensa, que eran defender al campesinado que hacía la reforma agraria, por eso nuestro lema no era «¡Revolución o Muerte!», sino simplemente «¡Tierra o Muerte!» y cumplimos con él, logramos la tierra. […] No creo en líderes ni caudillos, creo en la acción colectiva, que es lo que defiende Nahuel en su libro”. El mismo reconocimiento está grabado en el film documental (de la UIT-CI de 2017) sobre Nahuel Moreno: una vida, infinitas luchas. nahuelmoreno.org

Hugo Blanco, fue un luchador anticapitalista y antiimperialista revolucionario de toda una vida. Ante esta pérdida irreparable, hacemos llegar un abrazo fraternal y solidario a su familia que lo cuidó hasta sus últimos días. Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad, en la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), te decimos: ¡Hugo Blanco, hasta el socialismo siempre!

*Nota: Este libro contiene el artículo del historiador Hernán Camarero: Hugo Blanco y el levantamiento campesino en la región del Cusco (1961-1963), que fue publicado en la Revista Periferias. Revista de Ciencias Sociales N 8.

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