A treinta años de la caída del muro de Berlín, los muros continúan

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Por Carlos Rodríguez (Militante del Partido Socialismo y Libertad)

El pasado nueve de noviembre se cumplieron 30 años de la caída del Muro de Berlín. Luego de casi tres décadas de dividir en dos a la capital alemana (1961-1989), el muro de la vergüenza cayó. Esta dantesca infraestructura de la época estalinista, fue derrumbada por los martillos de los trabajadores y jóvenes alemanes; de ambos lados del muro. Un largo tiempo ha pasado desde la heroica lucha del pueblo alemán y, sin embargo, otros muros han surgido. Muros más largos y oprobiosos que el de Berlín, pero que poco o nada se hablan de ellos.

En el sur de Europa se levantan muros y se fomenta la extrema derecha, convirtiendo la llegada de varios miles de refugiados en un espectáculo dantesco; se alimenta la falsa imagen de una avalancha anárquica ante la que hay que protegerse. Poco se habla de las cercas y alambradas que rodean a las ciudades de Ceuta y Melilla en las colonias españolas al norte de África. Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que eterniza la ocupación israelí de tierras palestinas. Y el Muro de Marruecos, que desde hace 25 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental, simplemente no existe para la comunidad internacional. Este muro constituye una fortaleza de búnkeres y campos de minas defendido por más de 100.000 soldados. Su finalidad es consolidar la ocupación del territorio y evitar el regreso de la desplazada población originaria saharauis.

 

Vallas entre Ceuta y Melilla

Nada se conoce de estos muros porque son encubiertos por los gobiernos capitalistas. Muros que esconden detrás de sí catástrofes humanitarias producto de las guerras como las de Siria e Irak. Dramas sociales como los millones de seres humanos centroamericanos que se precipitan hacia la frontera de los EE. UU, y chocan de frente con un muro construido por este, que recuerda que no todos somos iguales ante las leyes imperialistas.
Los muros se levantan mucho más rápido que el muro de Berlín y, sus costos, cubrirían con creces, las necesidades básicas de los miles de refugiados por todo el mundo.

Como lo hizo el pueblo alemán con el Muro de Berlín, serán los pueblos en lucha los que terminarán derrumbando los nuevos muros del capitalismo. Más allá de la caída del muro, se conmemora la lucha del pueblo alemán por la unidad nacional. Se conmemora, para los millones de seres humanos divididos por los muros, el ejemplo a seguir.

Cisjordania 

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