16 abril, 2026

Incierta discusión contractual en 2010

Ciudad Guayana, viernes, 06 de agosto de 2010. (Foto Archivo). La crisis operativa de las empresas, la implementación del esquema socialista que llama a los trabajadores al “sacrificio” y la conformación de la Corporación del Aluminio, Hierro y Acero atentan contra las negociaciones contractuales pendientes en las estatales.

Ciudad Guayana, viernes, 06 de agosto de 2010. (Foto Archivo). La crisis operativa de las empresas, la implementación del esquema socialista que llama a los trabajadores al “sacrificio” y la conformación de la Corporación del Aluminio, Hierro y Acero atentan contra las negociaciones contractuales pendientes en las estatales.

Primero les dijeron que debían esperar la fusión del Ministerio de Planificación y Desarrollo y el Ministerio para Economía y Finanzas. Han pasado seis meses y los seis contratos del sector aluminio permanecen en Caracas, sin respuesta.

Los dirigentes de las organizaciones sindicales viajan de vez en cuando hasta las oficinas del nuevo Ministerio de Planificación y Finanzas. Entregan cartas, conversan con las secretarias y vuelven a entregar comunicaciones.

Empero, la respuesta es la misma: silencio.

La discusión de los 11 contratos colectivos vencidos es incierta, como también lo es la fecha de cristalización de la Corporación del Aluminio, Hierro y Acero.

Hay la creencia de que, hasta que no se conformen las corporaciones, no habrá discusión, o que se espera la unificación de las organizaciones sindicales de cada una de estas industrias.

Hasta la fecha abundan las especulaciones. La dirigencia sindical quiere dejar de elucubrar sobre el futuro de los beneficios de los trabajadores. Desean, por lo menos, un pronunciamiento oficial.

“Los contratos colectivos están secuestrados por el Ministerio de Planificación y Finanzas”, dice Juan Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos (Sunep CVG), quien lleva tres años esperando por los requisitos legales para declarar el conflicto, un derecho consagrado en la Constitución y en la Ley Orgánica del Trabajo.

A Emilio Campos, secretario general de Sutracarbonorca, simplemente le han dicho que debe esperar la aprobación del presidente Hugo Chávez.

Desde la creación de la Comisión Presidencial de Política Laboral para el Sector Público todos los proyectos de contratos deben pasar por las manos de los ocupados ministros y luego por otro filtro mayor: el del “comandante presidente”.

Pena y más pena

El pasado 15 de mayo, cuando un trabajador abrió paso en plena cadena presidencial y pidió aumento para los empleados de CVG Venalum, el primer mandatario respondió: “Compañero, allí tienen al ministro, eso es otro tipo de problema, yo no vine aquí a estar discutiendo aumento de sueldo en cadena nacional, ustedes tienen sus procedimientos, utilícenlos”.

Pese a la recomendación del Presidente, los dirigentes sindicales no han visto luz en la Inspectoría del Trabajo ni en los demás caminos señalados por la institucionalidad de la Constitución Bolivariana de la República.

Son tiempos en donde se les pide mayor sacrificio e invitan a los trabajadores a ver los números de la operatividad de las fábricas. Para Manuel Díaz, secretario general de Sutrapuval, exigir mayor comprensión de la realidad es una irresponsabilidad.

“Cuando Sanz (Rodolfo Sanz, ex titular del Mibam) anunció que apagaría las 360 celdas, también dijo que asumiría la responsabilidad”, recordó Díaz.

Hasta ahora CVG Venalum se recupera importando productos semielaborados para revenderlos al mercado local. El “presidente trabajador”, Rada Gamluch, ha dicho a los sindicatos que no son tiempos de discutir contratos.

El discurso de los trabajadores, ahora en funciones de presidentes, se mantiene acorde con el planteamiento que hizo el jefe de Estado el 15 de mayo, desde las parcelas de CVG Alcasa.

“A mí me daría pena estar reclamando dividendos de unas empresas que no dan dividendos, yo no lo haría, aun cuando están firmados en contratos colectivos. ¡Cómo van a estar pidiendo dividendos, donde no los hay, chico!”.

El “comandante” atribuyó a algunos sindicatos actitudes “adecas”. Y pronto lanzó -no como una obligación, aclaró- sino como una reflexión: “Si Sidor por ejemplo, este año no da ganancias, ustedes deberían ser los primeros en renunciar a estar cobrando dividendos. ¡Qué van a estar cobrando, chico, si lo que dan son pérdidas! Deberían hacerlo a motu proprio en una asamblea. ¿Son capaces de hacerlo? ¿Si o no? Porque eso es parte del compromiso que hay que asumir”.

Contrariedades

En Los Pijiguaos los trabajadores de la operadora de Bauxita aguardan un aumento por el contrato vencido y en gran medida sin cumplir. Edgar Valentine, secretario general de Sintrabauxilum, pone de relieve otra situación que se cuela difícil en el panorama: la dualidad de dirigentes sindicales y directores de empresa.

“Ahora tenemos dirigentes que son juez y parte, estos ahora no pueden discutir contrato, porque pasaron a ser parte de la empresa. Es que no puedes ser juez y parte, eso no se concibe en ninguna parte del mundo, lo más lógico es que entonces, abandonen el sindicato”.

Mientras lidian con atraso de 26 meses en prestaciones sociales y demás problemas asociados al contrato como el transporte y el servicio de comida.

“Aquí como cada quien hace lo que quiere, lo mismo dijeron que los dirigentes sindicales no podían tener cargos de dirección y ahora todos quieren ser gerentes. Allí están como directivos”, comenta Díaz.

En CVG Bauxilum, por ejemplo, el contrato colectivo de los trabajadores de nómina diaria tiene más de 90 días en la fase de estudio económico, 60 días más de lo que estipula la ley.

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