Voto salvado ante la propuesta de enmienda constitucional
Ciudadana Presidenta, colegas Diputadas y Diputados, Pueblo de Venezuela.
Estamos hoy ante la presencia de una situación por demás histórica, donde se pone a prueba una vez más el talante democrático, la conciencia cívica del pueblo venezolano sometido hoy a las vicisitudes de la intranquilidad y el desosiego, donde tiene que poner todo su sentido común, todo su extraordinario espíritu libre y autónomo, no alienado, no sumiso, no instigado, no amenazado o chantajeado; ante esta nueva propuesta del Ejecutivo Nacional, impulsada a través de los Diputados del PSUV, como lo es la Enmienda Constitucional del Articulo 230, para darle paso a la posibilidad de un continuismo presidencial. Esta enmienda o propuesta de continuismo presidencial es sencillamente inconstitucional.
Ciudadana Presidenta, colegas Diputadas y Diputados, Pueblo de Venezuela.
Estamos hoy ante la presencia de una situación por demás histórica, donde se pone a prueba una vez más el talante democrático, la conciencia cívica del pueblo venezolano sometido hoy a las vicisitudes de la intranquilidad y el desosiego, donde tiene que poner todo su sentido común, todo su extraordinario espíritu libre y autónomo, no alienado, no sumiso, no instigado, no amenazado o chantajeado; ante esta nueva propuesta del Ejecutivo Nacional, impulsada a través de los Diputados del PSUV, como lo es la Enmienda Constitucional del Articulo 230, para darle paso a la posibilidad de un continuismo presidencial. Esta enmienda o propuesta de continuismo presidencial es sencillamente inconstitucional.
Muchos Diputados expresaron, y podrán expresar, la violación de algunos artículos de nuestra soberana Constitución Bolivariana, pero estamos seguros que los sabios jurisconsultos, los leguleyos al servicio de la locura, desmontarán cada artículo esgrimido en esta sala que pretenda demostrar la inconstitucionalidad de esta propuesta, porque sencillamente no es en el plano jurídico donde está el problema, sino que el mismo radica en el plano político, ético y moral.
La enmienda es una manera más de llevar a cabo una reforma tal como está señalado en el Titulo IX, “De la Reforma Constitucional”, y por ello me permito leer sin salirme del punto unas reflexiones a propósito de la misma. Comienzo con un fragmento de un extraordinario poema del poeta Naldo Leyva: “Lo terrible de una guerra prolongada, no es el hambre del cerco, ni el cansancio, ni la desesperanza, ni los muertos en el polvo en terrenos de nadie. Lo atroz, insoportable, lo que quita las ganas de vivir es conocer el color de los ojos, el gesto, la íntima camisa del que tal vez mañana se pase al enemigo”. Esta cita la traigo a colación porque analizando hoy aquí en este recinto a tantos camaradas, políticamente formados en la vieja escuela revolucionaria, probados combatientes de las dignas luchas guerrilleras, intelectuales de pensamiento de avanzada, militantes de la respetada izquierda en la que muchos creímos y actores de las combativas luchas sociales que tanto nos motivaron, oír hoy argumentos para justificar su posición y conducta, es hoy realmente atroz.
Recordamos que en la Reforma Constitucional que el pueblo no aprobó el pasado año, no sólo con un NO depositado como voto, sino con esa extraordinaria abstención, que sin duda alguna dejó una lectura importante para la historia y que muchos pretenden ignorarla y ocultarla; en esa Reforma no se vislumbró una propuesta real y alternativa que se contrapusiera al capitalismo, todo lo contrario se le garantizaba el marco jurídico y se blindaba su avance; las multinacionales tenían en esa Reforma la mesa servida para seguir apoderándose de todas nuestras riquezas petroleras, gas y biodiversidad a través de la institucionalidad de las empresas mixtas, la más grande entrega de nuestra soberanía que se haya hecho, sólo que hoy en nombre de la revolución y el socialismo.
Esa propuesta de Reforma Constitucional tenia ese propósito, pero que a su vez estaba endulzado con unas propuestas sociales que bien se pueden hacer en el marco constitucional sin necesidad de reformarlo, pero se planteó a fin de lograr otro objetivo como era: la concentración de poder en el Presidente de la República, la burocratización y control del Poder Popular, la legalización de la desregularización o flexibilización de la mano de obra, la militarización de la sociedad venezolana, la profundización de la esencia capitalista del Estado Venezolano, la eliminación del debido proceso, que equivalía a una declaración de guerra del Estado contra el pueblo, y la elegibilidad perpetua o continuismo presidencial, que hoy se trae nuevamente a este espacio de representación política del pueblo venezolano.
Hoy ante la búsqueda de un sistema político alternativo distinto al capitalismo privado y al capitalismo de Estado, tenemos hombres y pensadores cuyo legado hace posible este anhelo popular. Legados como el de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora, plasmadas estas ideas en el proyecto bolivariano del Árbol de las Tres Raíces, hoy olvidado y engavetado. Del legado de Bolívar recordemos su celebre discurso en el Congreso de Angostura, cuando de manera magnánima y con un profundo desprendimiento entregó su poder absoluto al honorable Congreso de la época y señaló de lo insano de la permanencia en el poder de un solo hombre.
Es lamentable entonces como los colegas Diputados del PSUV, defensores de la elegibilidad perpetua alegan que esto es para profundizar el socialismo y darle más poder al pueblo, como si el pueblo no tuviese su propio poder, esa fuerza que ha demostrado en todos los escenarios de la lucha social o el poder popular demostrado en la resistencia indígena, o la fuerza popular de las acciones del 19 de abril de 1810, como un hecho de fuerza constituyente, y los más recientes ejemplos del poder originario fueron la lucha contra imposiciones neoliberales del 27 y 28 de febrero del 1989. Como ustedes ven, el discurso de Angostura pone de manifiesto el pensamiento político del Libertador, fue el escenario ideal donde un hombre que nunca se sintió imprescindible dictó cátedra de su profundo apego por una democracia popular y planteó claramente el concepto esencial de una democracia, como lo es la alternabilidad y es poder popular.
Estimados y estimadas colegas, no son las masas populares, no es la muchedumbre tomando las calles de Venezuela, quienes están solicitando una enmienda constitucional, no es el poder originario del pueblo el que se esta expresando en esta solicitud, la solicitud viene del poder constituido, usurpando si se quiere el poder originario y constituyente; pero lo que si hemos visto es el amedrentamiento y la coacción a los trabajadores del Estado, cuando les han colocado frente a sus instituciones puntos rojos para obligarlos a firmar en contra de su voluntad y sus principios bajo el chantaje de perder lo que hoy es el sustento de ellos y sus hijos, donde se deja ver claramente la actitud inhumana de quienes adelantan estas prácticas que ya conocemos del pasado, o ¿no fueron acaso estas las prácticas de Gómez, Pérez Jimenez y los gobiernos del Pacto de Punto Fijo?
Ahora bien, y ya para concluir, pregunto ¿para qué le sirve esta enmienda al pueblo venezolano? Ese pueblo que a diez años de gobierno aun clama, por seguridad personal, por una seguridad integral y social, ¿para qué le sirve a nuestros trabajadores, que aun esperan a que nosotros comencemos a legislar y le devolvamos la retroactividad de sus prestaciones tal como lo establece la constitución?, o ¿para qué le sirve a nuestras mujeres amas de casa que aún esperan por el cumplimiento del artículo 88 que les reconoce el trabajo del hogar como activad económica? ¿O esta enmienda dará a nuestros trabajadores no dependiente la protección del Estado y la seguridad social, determinada en el articulo 87? ¿Para qué le sirve esta enmienda a nuestros campesinos, que aún esperan por la tierra prometida que permita nuestra soberanía alimentaría para producir lo que comemos y no tener que gastar 44 mil millones de dólares en alimentos que pudieran estar hoy cultivándose en nuestras tierras aun ociosas e improductivas?
¿O es que acaso esta enmienda le va devolver a nuestro país su soberanía energética, esa que perdimos cuando en este parlamento se aprobó el contrato marco de las empresas mixtas que le entregó el 40% de nuestros recursos de petróleo y gas a empresas transnacionales, muchas de ellas empresas norteamericanas? Si es así enmendemos entonces no el 230 sino el 303 para devolver la soberanía petrolera al país, es decir la totalidad accionaría de nuestra reservas. Eso camarada diputados sí sería una acción antiimperialista y contra los pitiyankis esos que ustedes tanto nombran.
Que sea el pueblo con su sabiduría quien decida.
DIPUTADO TOMÁS SÁNCHEZ.