18 abril, 2026

Aclaratoria sobre carta de Ignacio Perrotini

Buenos Aires, 9 de octubre de 2010

A los compañeros de Laclase.info

Acabo de leer en vuestro sitio una carta de Ignacio Perrotini Hernández donde éste afirma:

“… una vez más, contra la interpretación de Keynes que hacen Tapia y Astarita en su artículo -, no hay en la obra principal de Keynes (The General Theory) ninguna aseveración de que hay que utilizar el déficit fiscal como piedra angular de la solución de la crisis capitalista; Keynes ha sido injustamente presentado por la derecha como el economista de la irresponsabilidad fiscal, y T&A han caído ingenuamente en la trampa de creerlo también”.

Aquí hay una confusión, porque precisamente con José Tapia afirmamos que Keynes no estaba a favor de la “irresponsabilidad fiscal”.

Buenos Aires, 9 de octubre de 2010

A los compañeros de Laclase.info

Acabo de leer en vuestro sitio una carta de Ignacio Perrotini Hernández donde éste afirma:

“… una vez más, contra la interpretación de Keynes que hacen Tapia y Astarita en su artículo -, no hay en la obra principal de Keynes (The General Theory) ninguna aseveración de que hay que utilizar el déficit fiscal como piedra angular de la solución de la crisis capitalista; Keynes ha sido injustamente presentado por la derecha como el economista de la irresponsabilidad fiscal, y T&A han caído ingenuamente en la trampa de creerlo también”.

Aquí hay una confusión, porque precisamente con José Tapia afirmamos que Keynes no estaba a favor de la “irresponsabilidad fiscal”.

Decimos:

“Tampoco Keynes, autor que inspira a los Galbraith, mantenía que los gobiernos pudieran endeudarse indefinidamente y que la demanda se sostuviera por esta vía. Lo que planteaba Keynes era que en medio de una recesión no deben aplicarse ajustes presupuestarios –como hoy recomienda un sector del establishment económico– y que un aumento del déficit, con vistas a activar la demanda de inversión, puede ayudar a sacar a la economía de la recesión. En su esquema, el gasto estatal impulsaría la demanda, lo que aumentaría el ingreso, lo que a su vez permitiría aumentar el ahorro (entre otros factores, aumentando la recaudación fiscal), que financiaría el aumento del gasto. Se puede discutir acerca de la eficacia de estos remedios para salir de una depresión. Desde la teoría marxista se puede explicar por qué las crisis son inherentes al sistema capitalista y no pueden evitarse ni con políticas monetarias, ni con políticas fiscales. La «sintonía fina» macroeconómica, la política económica «sabia» que predican los keynesianos no parece haber servido para prevenir las recesiones en el último medio siglo. De todas maneras, volviendo a las ideas de James Galbraith, no se puede sostener con un mínimo de seriedad que desde la perspectiva de Keynes el déficit fiscal permanente no constituya problema alguno”.

Por otra parte sostengo la misma idea en mi libro Keynes, poskeynesianos y keynesianos neoclásicos:

“Sobre esta última cuestión [se refiere al déficit fiscal], sin embargo, se ha producido un malentendido que ha sido aprovechado, para fines polémicos, por la ortodoxia. Es que en principio es cierto que algunos economistas heterodoxos, keynesianos e incluso algunos “marxistas keynesianos”, han minusvalorado las dificultades que representa para una economía capitalista el déficit fiscal y han creído, equivocadamente, que cualquier nivel de déficit es posible; además pensaron que el déficit es una palanca todopoderosa para salir de una recesión o mantener el crecimiento.

Pero esta tesis no tiene apoyo en la tradición teórica, ni puede justificarse empíricamente. En la Teoría general no se afirma que deba haber un déficit permanente para que la economía mantenga su avance. Más aún, Keynes se pronunció en contra de la idea de mantener un déficit fiscal, ya que genera niveles crecientes de endeudamiento; o de inflación, si se monetiza. Lo que planteó Keynes fue simplemente que en determinadas circunstancias el déficit puede ayudar a salir de una recesión a la economía, a través del estímulo fiscal; y que en la medida en que crezca el ingreso a partir de esta inyección, se generarán los ingresos que financiarán el gasto inicial. Recordemos también que en la Teoría general advirtió sobre que la acción del multiplicador no sería mecánica, y señaló el efecto negativo que podría tener el aumento del gasto sobre las tasas de interés”.

Espero que con esto se pueda aclarar el malentendido.

Cordialmente, Rolando Astarita

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