El futuro de la Universidad en Venezuela
Como universitario formado en las aulas de la Universidad del Zulia desde el movimiento estudiantil luchamos por la reforma curricular para que la universidad fuese un motor del desarrollo y la independencia nacional, luchamos contra el cupo y los exámenes de admisión para que la universidad no fuera un espacio elitesco, inaccesible a los sectores populares. Luchamos contra toda forma de injerencia del gobierno en los espacios físicos y en la administración de los recursos financieros asignados por el Estado a las Universidades. Pedíamos la libre elección de las autoridades universitarias con la participación de todos los estudiantes. Nos levantamos contra el autoritarismo y la corrupción en los centros de estudios superiores.
Como universitario formado en las aulas de la Universidad del Zulia desde el movimiento estudiantil luchamos por la reforma curricular para que la universidad fuese un motor del desarrollo y la independencia nacional, luchamos contra el cupo y los exámenes de admisión para que la universidad no fuera un espacio elitesco, inaccesible a los sectores populares. Luchamos contra toda forma de injerencia del gobierno en los espacios físicos y en la administración de los recursos financieros asignados por el Estado a las Universidades. Pedíamos la libre elección de las autoridades universitarias con la participación de todos los estudiantes. Nos levantamos contra el autoritarismo y la corrupción en los centros de estudios superiores.
Estoy hablando de los años 1964 a 1970 en que cumplí funciones como dirigente de los estudiantes de Derecho y de la FCU de LUZ.
Salvando las distancias de tiempo y metas, la Universidad en Venezuela hoy se debate alrededor de la ruptura de los viejos paradigmas.
El señalamiento oficial de que las Universidades deben insertarse dentro de los Planes de Desarrollo Nacional y no ser un Estado dentro del Estado, autárquico mas que autónomo, me parece justo. Pero, esa inserción no puede ser impuesta ni por la fuerza de la violencia ni por el cerco y ahogo presupuestario. La Universidad debe preservar su autonomía académica y la libertad de pensamiento. Sus profesores deben tener garantizado un salario justo, a mi juicio entre 6 a 10 salarios mínimos mensuales según su clasificación, con estabilidad laboral y bajo régimen de seguridad social. En igual forma, sus obreros y empleados.
Los estudiantes deben ser el centro de las atenciones del sistema universitario. Ayudarles a ingresar a su ciclo profesional con un semestre inicial para nivelar conocimientos, orientar su vocación y formarlos en metodologías de investigación. Por supuesto, debe garantizarles su alimentación, transporte, residencia y acceso a las nuevas tecnologías propias de la llamada sociedad del conocimiento.
El gobierno debe ser coherente. Si exige que la Universidad autónoma suprima las pruebas de admisión interna, la UNEFA debe también suprimirlas. Si exige la democratización de la elección de las autoridades universitarias con la participación universal de profesores, estudiantes, empleados y obreros, debería empezar por las Universidades llamadas no autónomas, incluidas la UNEFA y la UBV. Y resulta odioso que se discrimine a los estudiantes con becas y beneficios sociales de primera para unos y de segunda para otros.
Me parece que la Ministra de Educación Universitaria debe acercarse a los huelguistas en ayuno, dialogar, levantar esa forma de lucha extrema y buscar soluciones equilibradas y justas. Conciliar no es signo de debilidad, sino de fortaleza espiritual.
* Abogado Laboralista al servicio de los trabajadores
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Mensajes: 0416-732 9924 y 0414-341 3641