Libia, la OTAN y el debate en la izquierda
Los rebeldes, con armas precarias, fueron los que enfrentaron desde el comienzo al dictador Kadafi.
La toma de Trípoli y la derrota de la dictadura de Kadafi ha reavivado el debate que existe en la izquierda, desde el comienzo de la guerra civil, en Argentina y en el mundo.
Los rebeldes, con armas precarias, fueron los que enfrentaron desde el comienzo al dictador Kadafi.
La toma de Trípoli y la derrota de la dictadura de Kadafi ha reavivado el debate que existe en la izquierda, desde el comienzo de la guerra civil, en Argentina y en el mundo.
Ese debate está también en el FIT. Los compañeros del PTS han sacado una nota en La Verdad Obrera Nº 441 (25/8/11) donde critican a Izquierda Socialista porque definió como “una victoria del pueblo libio” la toma de Trípoli y la inminente caída de Kadafi.
El PTS parte de dos definiciones equivocadas, que también levantan las corrientes chavistas, muchos Partidos Comunistas y otros sectores que se reclaman de izquierda o antiimperialistas: 1) “las fuerzas rebeldes” son la “tropa terrestre de la OTAN” y 2) la caída de Kadafi “es un triunfo de la política de las potencias imperialistas”.
Estos rebeldes, desde el comienzo, han sido sectores del pueblo que enfrentan la salvaje represión del dictador Kadafi, con armas precarias y casi sin armamento pesado. Basta ver las imágenes de los combatientes en la toma de Trípoli, con sus deterioradas camionetas rudimentariamente artilladas, con distinto armamento, sin uniformes y sin cascos, para comprobar que esas no son “las tropas terrestres de la OTAN”. Como se señala en nuestra nota central, la OTAN intervino, avalada por el CNT, para tratar de controlar la movilización y buscar una salida negociada con Kadafi. Justamente, la persistencia del combate de las milicias populares hizo que ese plan fracasara. Se llegó al colmo que la OTAN bombardeara varias veces, “por error”, columnas de rebeldes.
El PTS argumenta que no es un triunfo de las masas porque el imperialismo interviene para “que surja un gobierno más proimperialista que el de Kadafi y relegitimarse poniéndose del bando rebelde”. Pero ese es el rol del imperialismo -como también lo señala Izquierda Socialista- lo que no niega que exista un triunfo popular en Libia. Con esa argumentación no entendemos como el PTS definió que “la caída revolucionaria de Mubarak” en Egipto, fue “sin duda una victoria para los trabajadores…”*. ¿Por qué, si la movilización de masas en la Plaza Tahrir fue apoyada por Obama y Hillary Clinton? Razonando como el PTS, los centenares de miles que se movilizaron en Egipto serían una “fuerza terrestre” de Obama. Y, además, esa insurrección popular y juvenil fue dejada correr por los generales del Ejército de la dictadura que terminaron siendo el nuevo gobierno. El PTS debería rectificarse y definir a la caída de Mubarak como otro triunfo de “la política de las potencias imperialistas”.
El PTS se enreda en sus falsas argumentaciones y trastabilla a cada paso. En lo central siguen cometiendo el error de no ver que la ausencia de una dirección revolucionaria hace que esas grandes acciones revolucionarias y victoriosas de las masas queden limitadas al terreno democrático (derribar dictaduras), sean manipuladas por las direcciones burguesas y el imperialismo, y no sigan avanzando hacia revoluciones obreras y socialistas triunfantes.
Pero lo más grave en el PTS es su política. Con caracterizaciones similares a las de dicho partido, el gobierno de Chávez y otros sectores han dado su apoyo a Kadafi. Aunque equivocados, a nuestro entender, tienen coherencia. Pero, ¿cuál ha sido la política del PTS durante la guerra civil?: “Abajo Kadafi, y denuncia del rol de la dirección del CNT, en la perspectiva de pelear por un gobierno obrero y popular” (LVO, N° 420). Y ahora, esperar “el despertar revolucionario de la clase obrera”. O sea, el propagandismo abstracto, que los llevó al abstencionismo en medio de una sangrienta guerra civil. Si, según el PTS, lo fundamental de la lucha de los rebeldes es que va a surgir “un gobierno aún más proimperialista que el de Kadafi”, ¿no era más coherente que apoyaran críticamente a Kadafi? También hubieran sido más coherentes proponiendo ¡No a la guerra fraticida, por la paz entre los pueblos para disparar unidos contra la OTAN! Suena ridículo, pero en medio de una guerra civil se tiene que adoptar una postura política y militar concreta: con un bando, con el otro, o con ninguno. IS, la UIT-CI y otras corrientes fuimos claros: llamamos a luchar junto al bando del pueblo rebelde, con una postura independiente de no apoyo a la CNT y de rechazo a la intervención de la OTAN. El PTS diluyó su “abajo Kadafi” en la consigna abstracta y universal de “pelear por un gobierno obrero y popular”, sin llamar nunca al apoyo concreto a la lucha armada del pueblo libio contra el dictador.
*Ver Estrategia Internacional Nº27, pág. 13.