¿La única salida es el sí?
A pocas horas de que se lleve a cabo el referéndum consultivo que tiene como finalidad permitir a la Asamblea Nacional enmendar los Artículos: 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República, para que cualquier ciudadano o ciudadana en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación para el mismo cargo, sin limitación alguna; nosotros, quienes asumimos posiciones de liderazgo dentro de la clase obrera, vemos con profunda preocupación, que un grupo muy importante de trabajadores no se ha sumado decididamente a la búsqueda de esta conquista política, no han comprendido lo trascendente de este evento electoral.
A pocas horas de que se lleve a cabo el referéndum consultivo que tiene como finalidad permitir a la Asamblea Nacional enmendar los Artículos: 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República, para que cualquier ciudadano o ciudadana en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación para el mismo cargo, sin limitación alguna; nosotros, quienes asumimos posiciones de liderazgo dentro de la clase obrera, vemos con profunda preocupación, que un grupo muy importante de trabajadores no se ha sumado decididamente a la búsqueda de esta conquista política, no han comprendido lo trascendente de este evento electoral.
Analizando esta situación tenemos responsablemente que decir que estos trabajadores en parte tiene razón de sentirse así; en primer lugar porque parte importante de la clase trabajadora siente que dentro de la revolución no se ha valorado su papel como sujeto histórico.
¿Por qué decimos esto? Es innegable que en el proceso revolucionario los trabajadores han tenido importantes logros sociales, pero estos logros por importantes que sean no apuntan hacia la transformación definitiva de los mecanismos de explotación del sistema capitalista; esto es tan así que dentro de las nuevas estructuras del Estado se han reproducido viejos mecanismos de explotación, como lo son la tercerizacion, inestabilidad y flexibilización laboral. Yendo mas allá, estas estructura son verticales y de alta subordinación política y laboral; y como si esto fuera poco, trabajadores que históricamente han tenido estándares de calidad de vida como los de PDVSA, hoy ven disminuidos sus ingresos de forma impresionante.
El comandante acusa al movimiento sindical de reivindicacionista e individualista, además de que este está terriblemente fraccionado; esto a sabiendas en primer lugar, de que en un sistema capitalista el sindicato tiene como principal función disminuir y hacer tolerables las condiciones de explotación. En cuanto a la división, todo líder tiene la obligación de crear espacios para el debate y desde allí construir las coincidencias que permitan avanzar en el proyecto de país socialista.
Estas situaciones quizás hagan creer a un grupo importante de trabajadores que el proceso revolucionario se ha desviado en su intención de construir el socialismo. No podemos dejar de reconocer que la revolución no sólo debe enmendar todas las situaciones anteriores, sino que debe inmediatamente comenzar la discusión de una Nueva Ley Orgánica del Trabajo Socialista, que reemplace la actual ley patronal que tenemos, discutida en la cuarta republica. Pero de allí a pensar que el líder comandante no ha generado las mejores condiciones en la historia de Latinoamérica para construir el socialismo con la participación del pueblo, hay un abismo inmenso; creer que en el seno de la oposición las luchas populares se verán reivindicadas, no solo es un error sino una desmemoria, veamos solo unos minutos los documentales y videos del Golpe de Estado del 11, 12 y 13 de abril y los del paro petrolero en diciembre del mismo año, para no sólo ver como eran perseguidos, encarcelados y asesinados dirigentes populares, sino que todas las medidas tomadas por el gobierno de facto fueron dirigidas a hacer retroceder las grandes conquistas alcanzadas hasta el momento por el pueblo.
De perder esta oportunidad pasaran años y quizás siglos para tener condiciones tan favorables para los grandes sectores por siempre marginados, no debemos perder la perspectiva, debemos dar la lucha adentro contra la corrupción, la burocracia y otros vicios, para que nuestro proceso no se desvíe, oigan bien: ¡nuestro proceso!, pues es un proceso que el pueblo a generado desde el “Caracazo”, pasando por el 4 de Febrero y obteniendo su consolidación el 11, 12 y 13 de Abril de 2002 y diciembre de 2002; no dejemos que esas luchas, que esa sangre, que esas muertes, sean en vano. Este no es un problema de la elección de un hombre, es la confrontación de dos proyecto de país, en uno LA REVOLUCION, los trabajadores tenemos grandes posibilidades de imponer nuestra visión como clase, que es la construcción del socialismo; y el otro donde grandes sectores de la Oligarquía Nacional e Internacional financiados por el imperialismo buscan revertir los logros del pueblo. Por eso ¡Vamos este domingo 15 de febrero a acompañar nuevamente a nuestro comandante Hugo Chávez por que el SI en esta oportunidad, es la única salida para la clase trabajadora!
(*) Dirigente Sindical