Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia: ejemplo de construcción de Poder Popular
En las primeras semanas de este año se conformó una organización popular modelo, el Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia, organización de base integrada por más de 450 artistas y promotores culturales que hacen vida en la capital carabobeña.
En las primeras semanas de este año se conformó una organización popular modelo, el Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia, organización de base integrada por más de 450 artistas y promotores culturales que hacen vida en la capital carabobeña.
Esta iniciativa de organización que trasciende al gremialismo, se llevó a cabo gracias al impulso dado en la actividad cultural regional en los últimos años por el Frente Revolucionario de Artistas Patria o Muerte (FRAPOM), integrado por representantes y colectivos de diversas expresiones artísticas como la música, el teatro, la danza, la poesía, entre otras, los cuales desde una postura clasista han revitalizado la discusión por un arte militante, combativo y comprometido, sin desmejorar la calidad estética de la producción artística.
Dicha experiencia militante sumada con la voluntad política de diversas individualidades socialmente comprometidas en el campo de la cultura, contaron a su vez con la ventaja de tener al frente de la Fundación de la Cultura de la Alcaldía de Valencia al camarada Guillermo Vizcaya y al frente de la coordinación del Teatro Municipal con el camarada Marcos Meléndez, quienes brindaron la infraestructura institucional para facilitar el impulso que dio nacimiento al Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia.
Un aspecto que vale pena resaltar, es el hecho que un número significativo de artistas y creadores no tengan temor en definirse como trabajadores, porque es muy común en el seno de las sociedades capitalistas, separar a los intelectuales, científicos o artistas del resto de sectores sociales que conforman el campo del trabajo asalariado, por el contrario muchas veces se les considera como una élite culta sin ninguna relación social con la clase obrera. De hecho cierta izquierda al definir su trabajo con estos sectores los ha definido precisamente como intelectuales y artistas, pocas veces como trabajadores.
Luego de una discusión profunda sobre el carácter del artista en la sociedad capitalista, se llegó a la conclusión que siendo los mismos asalariados para poder vivir, o creadores y realizadores directos de una producción, el arte y la promoción cultural es un trabajo, y es sabido que en el capitalismo todo trabajo es un trabajo enajenado, este el principio que da pie a la conformación del Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia.
Dicha instancia se inscribe en la construcción de los Consejos de los Trabajadores y las Trabajadoras, como espacios políticos que trascienden la mera lucha reivindicativa inherente al sindicalismo y al gremialismo clásico. Este consejo es una organización que se enmarca en el proceso de construcción del Poder Popular que se ha venido desarrollando en Venezuela durante los últimos. Es una institución germinal de ese nuevo Estado Socialista que esta pujando por nacer no sin pocos obstáculos estructurales con los cuales choca cualquier revolución.
Algunas tareas y acciones que merecen destacarse es que el Consejo de Trabajadores y Trabajadoras del Arte de Valencia planificó el accionar y el presupuesto de las políticas culturares que desarrollará durante el 2009 la Alcaldía de Valencia dirigida por Edgardo Parra. Este consejo también encabeza la lucha por el rescate del Ateneo de Valencia, espacio cerrado al pueblo y parcela de cierta intelectualidad oligárquica mediocre, que cree que los espacios culturales son propiedad de unos pocos privilegiados.
Lenin decía que prácticamente la única arma con que cuenta el proletariado en su lucha anticapitalista es su organización, pues aplaudimos que los (as) artistas y promotores culturales valencianos se hayan armado bien para el combate antiimperialista por la construcción del Poder Popular, por el Socialismo.
Esperamos que esta experiencia con constancia y disciplina prenda en el resto de los municipios no sólo de Carabobo sino también de Venezuela, que se logre construir desde las bases un potente frente nacional de artistas y promotores culturales, capaz de aglutinar a la mayor cantidad de colectivos e individualidades militantes.