La lucha es por una sociedad más justa, socialista, y hacia el comunismo
Cualquier debate que base la confrontación de ideas en términos
políticos, sociológicos o históricos, debe contemplar también las
condiciones internas y externas en que se desarrollan los procesos de
cambios, si no se convierte en mera repetición de los argumentos de
quienes atacan al proceso desde la misma orilla, como voceros de la
burguesía.
Cualquier debate que base la confrontación de ideas en términos
políticos, sociológicos o históricos, debe contemplar también las
condiciones internas y externas en que se desarrollan los procesos de
cambios, si no se convierte en mera repetición de los argumentos de
quienes atacan al proceso desde la misma orilla, como voceros de la
burguesía.
La lucha por el socialismo pasa obligatoriamente por mejorar las
condiciones de vida de la mayoría de la población, esa que durante
años ha estado desasistida y olvidada. La construcción del socialismo
no es una excepción, por lo tanto debe tomar en consideración el
contexto en que se va desarrollando esta lucha, larga lucha, para
conseguir un tipo de sociedad que libere y no esclavice.
El socialismo debe desarrollarse en las condiciones que le va dejando
el capitalismo (condiciones que cada vez son peores pero que siguen
siendo capitalistas), por lo que no es nueva la idea que proclama al
socialismo como un período de transición hacia una sociedad más justa.
Este período transicional tiene que ir rompiendo con los paradigmas
del capital, pero no puede borrar de un plumazo el capitalismo, porque
es este el sistema que domina y predomina en todas las relaciones,
sean esta a nivel local, nacional o internacional.
El mercado mundial no es hecho económico nuevo, hace su aparición en
el siglo XV, pero sus tentáculos se van expandiendo, controlando todo
tipo de relación entre los países (productos, moneda, relaciones
reintercambio, sistemas de explotación de personas y pueblos). Para
romper con el modelo desgastado que impuso el capital a lo largo de
más de 500 años, hay que proponer e ir construyendo nuevos paradigmas,
esto no se logra de la noche a la mañana, si se quiere ser
responsable, políticamente hablando, no se pretenderá hacer cambios,
“derribando todo para comenzar de nuevo” cuando ni siquiera algo nuevo
existe. Ojala se pudiera, pero la realidad impone sus condiciones y
los hechos son tercos.
No en balde, Lenin (para aquellos que todavía creemos en su figura
como conductor de cambios en la historia mundial) proponía la política
de “dos pasos adelante y uno atrás” (la NED), porque si se quiere ser
consecuente con la revolución, los cambios no se producen de la noche
a la mañana, hay que irle ganando espacios; si se quiere podemos
discutir de la velocidad necesaria requerida para lograr avances
significativos históricamente hablando.
No estoy apoyando el reformismo, estoy hablando de REVOLUCIÓN, de
cambios de estructuras capitalistas explotadoras por otras que no lo
sean, ¿dónde existen estas? Hay que crearlas, probar y errar,
implementar y evaluar, inventar (en el buen sentido del término y de
las condiciones) y rectificar. Esto me lleva al verdadero espíritu de
las 3 R, se trata de un continuo político, social, económico y
cultural que no para, con sus contradicciones, marchas y
contramarchas, es decir, ni más ni menos que REVOLUCIÓN.
La tesis del anarquismo de la destrucción del Estado de una sola vez y
para siempre, no es aplicable en ninguna situación revolucionaria del
mundo. Lo que podemos discutir (si de eso es lo que se trata) es la
celeridad a implementar para lograr los cambios necesarios que
consoliden lo poco o mucho que se ha logrado. Volvemos nuevamente a
que es esta una REVOLUCIÓN.
Que hay que negociar con los capitalistas o burgueses para lograr
ciertos cambios, eso es indudable, de lo que se trata es evitar que se
claudique en los principios que mueven a los verdaderos cambios; la
construcción del socialismo como fase necesaria para lograr mejoras
sociales y económicas debe volverse inevitable, irrenunciable sin
vuelta atrás. Trotski sostenía que la revolución era permanente, de
duración indefinida y de una lucha interna y constante, en la que van
transformándose todas las relaciones sociales, pero además debía
lograrse en todo el mundo (el internacionalismo) para enfrentar a la
reacción internacional y poder empezar a construir el comunismo como
fase superior de realización humana de todos los pueblos.
Que existen defectos, vicios y lacras del pasado no es novedad, pero
que en su conjunto las medidas adoptadas por el Gobierno Bolivariano y
Revolucionario benefician al pueblo es indudable. El IVA es un asunto
que habrá que revisar seriamente, trocarlo en un impuesto a los más
ricos, a los gastos o bienes suntuosos, impuestos a las empresas
nacionales y extranjeras que prefieren importar que construir en el
país, pero sostener que este gobierno pacta con la burguesía es
desconocer la realidad política que vive el país.
Esto es un asunto político, no económico.
Existen contradicciones serias, eso es dialécticamente lo correcto,
que habrán que solucionar más temprano que tarde. Revisar y rectificar
algunos asuntos concernientes a la estructura del gobierno, del
partido (PSUV), de la burocracia es inevitable y urgente. Revisar las
alianzas estratégicas y afianzar la cultura política (ideológica) para
lograr mayor conciencia es fundamental.
Evitar por todos los medios que la derecha interna, que coexiste en el
gobierno, imponga sus puntos de vistas es importante, pero afirmar que
la principal lucha es contra “el gobierno y la derecha pro fascista”
raya en el más puro sentido contrarrevolucionario y hace juego a esa
misma derecha que se dice atacar y que se critica tan vehementemente.
De lo que se trata (en mi opinión) es de ir profundizando los
necesarios cambios, no de dar tregua al enemigo (político) o de
seguirle el juego. Consolidación de los proyectos mediante leyes
revolucionarias que vayan creando un Estado de Derecho Revolucionario,
no burgués, socialista. Dar poder al pueblo, de eso se trata.
Dar poder al pueblo significa: potenciar los Consejos Comunales, los
Consejos Obreros, los Consejos estudiantiles, los Consejos Campesinos,
Dirección social de las fábricas, Elección de los representantes del
pueblo por ese mismo pueblo organizado, depuración de los enemigos del
proceso de cambios en las propias filas gobierno y del partido,
Contraloría Social, continuar con la política Internacional por los
más necesitados, blindar a la Revolución Bolivariana con leyes
revolucionarias que impidan el retorno de políticas superadas de la
cuarta república, profundización de la Democracia en todos los ámbitos
(social, político, educativo, económico), aplicar las 3 R a los medios
oficiales de comunicación e incentivar la creación de emisoras
comunitarias.
Esto es Socialismo.
Esto es Patria.
Esto es Revolución.