Señor Juez Oscar León Uzcátegui, Señores dirigentes del PSUV: ¿Saben que murió Carmen Carrera?
El lector común quizás se pregunte quién fue Carmen Carrera, pero ese nombre jamás lo podrán olvidar el juez ante quien acudió solicitando justicia y las cabezas dirigentes de la organización política en la que militó sin otro motivo que no fuera el de contribuir a consolidar un proceso revolucionario.
El lector común quizás se pregunte quién fue Carmen Carrera, pero ese nombre jamás lo podrán olvidar el juez ante quien acudió solicitando justicia y las cabezas dirigentes de la organización política en la que militó sin otro motivo que no fuera el de contribuir a consolidar un proceso revolucionario.
En las últimas elecciones municipales Carmen fue electa concejal en el municipio Libertador, del estado Carabobo, con un amplio respaldo de los sectores populares donde por muchos años libró infinidad de luchas sociales. Militaba en las filas del MVR, el mismo partido del entonces alcalde Argenis Loreto, quien no soportó que esta mujer cuestionara algunas desviaciones en su gestión y valiéndose de bandas armadas comandadas por Cleto Castellanos, quien tenía igual oficio cuando AD era gobierno en Carabobo, en mayo de 2006 la sacó a punta de golpes y vejaciones de la cámara municipal, junto a los concejales Alexis Iglesia, del PPT, y Job Mujica. Una vil acción donde se irrespetó a Carmen en su condición de mujer, de concejal electa por el voto popular, y como ser humano con serios problemas renales.
El alcalde cuestionado llegó más allá en su abuso, reunió a un grupo de sus empleados y seguidores y allí decidió despojar de su cargo a Carmen y a los otros dos ediles, les nombró suplentes y conformó una nueva cámara municipal a su medida, que no le obstaculizara su gestión. Las bandas armadas de Cleto, siempre en actitud amenazante en el recinto municipal, se encargaron de que los tres concejales ni pisaran más la cámara municipal.
Sin apoyo de la dirigencia de su partido, viendo como en Libertador se imponía la ley del más fuerte, se violentaba el estado de derecho, el poder ejecutivo intervenía abiertamente en el legislativo, acudió al Tribunal Contencioso Administrativo de la Región Central solicitando justicia, pero inexplicablemente, vio transcurrir tres años y la justicia no llegó para ella.
En los últimos meses su salud se deterioró aceleradamente, Carmen no disponía de recursos económicos para enfrentar los estragos que la enfermedad causaba en su débil cuerpo, su familia hizo grandes esfuerzos y con la solidaridad de los amigos trataban de hacer menos penoso el sufrimiento de esta mujer que decidió que era más digno y revolucionario soportar, con todo tipo de limitaciones, una enfermedad y reiterar consecuentemente al juez León Uzcátegui la solicitud de justicia, antes que aceptar, como se lo propusieron algunos de sus ex compañeros de partido, una salida cómoda a su caso: olvidarse que era concejal, pasar la página, para conseguirle un cargo en alguna institución. Eso era humillante para ella, era aceptar la violación de principios fundamentales de la democracia, era dejar de ser revolucionaria.
Las circunstancias en que ocurrió la muerte de Carmen Carrera golpea duro la conciencia de un juez que por tres años engavetó su caso, cuando en otro similar a éste decidió en tiempo récord la reincorporación de unos concejales a sus cargos, lo que da a entender que se aplica la justicia a conveniencia. Y más duro golpea la conciencia de la dirigencia del PSUV por ser cómplice del atropello, del tratamiento inhumano a una revolucionaria. Carmen les dio una lección.
mq0105@hotmail.com