La lucha de los awajun en Amazonía peruana, nuestra lucha
La masacre de Bagua, con decenas de muertos, centenares de heridos y muchos desaparecidos, conmovió mucho más allá de las fronteras peruanas. La “defensa” del gobierno de Alan García es decir que en Bagua el fatídico día viernes 5 de mayo hubo más policías que indígenas muertos. Muy probablemente esta es otra mentira de Alan García, pero, aun cuando fuese cierto, seguiría siendo el responsable de una masacre, incluyendo la muerte de los propios policías.
La masacre de Bagua, con decenas de muertos, centenares de heridos y muchos desaparecidos, conmovió mucho más allá de las fronteras peruanas. La “defensa” del gobierno de Alan García es decir que en Bagua el fatídico día viernes 5 de mayo hubo más policías que indígenas muertos. Muy probablemente esta es otra mentira de Alan García, pero, aun cuando fuese cierto, seguiría siendo el responsable de una masacre, incluyendo la muerte de los propios policías.
Fue el gobierno el que envió a la policía a desalojar a los indígenas a balazos, fue el gobierno el que ignoró, durante 56 días que duró la movilización pacífica indígena, sus reclamos. Los policías fueron, en cualquier caso, carne de cañón de una política antipopular que pretende entregar las riquezas de la Amazonía a la explotación de las multinacionales en base al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Las grandes transnacionales del gas y del petróleo como la anglo-francesa Perenco, la española Repsol, la canadiense Petrolifera Petroleum Limited, Pluspetrol, Petrobras y otras son las que están detrás alentando la masacre, para poder ir a llevarse tranquilamente sin indígenas “molestos”, su botín.
En julio del año pasado, cuando ya el conflicto de la selva se gestaba, hubo una reunión en Colombia entre los presidentes Lula de Brasil, Uribe de Colombia y Alan García para acordar un sistema militar, policial y de inteligencia común para el control de la Amazonía “ante problemas de narcotráfico y terrorismo” (diario Clarín, 21/8/2008). El interés de Lula está evidentemente vinculado, no solo a la enorme Amazonía brasileña, sino a Petrobrás, la empresa supuestamente brasileña con fuertes intereses en Perú, Bolivia y Ecuador, que tiene mayoría accionaria de grandes multinacionales imperialistas.
Tampoco es casualidad que Brasil haya otorgado asilo a responsables de la masacre de Pando, precisamente también en la zona Amazónica, con fuertes intereses brasileños.
Gran protesta popular nacional
El pasado jueves 11 de junio hubo grandes movilizaciones en todo Perú en solidaridad con los indígenas y reclamando la renuncia y el castigo a Alan García. En Lima decenas de miles de personas fueron reprimidas por la policía.
Hubo intensas protestas en las localidades selváticas de Yurimaguas, en el departamento de Loreto, extremo nororiental y Pucallpa, en el oriental Ucayali. Los indígenas bloquearon carreteras y los puertos fluviales.
En Bagua, provincia de la región norteña de Amazonas que fue epicentro de los hechos violentos del viernes con 24 policías y un número indeterminado de indígenas fallecidos, nadie pudo salir de sus casas por el toque de queda. La policía y efectivos del ejército tomaron el control de la zona.
Manifestantes de las localidades sureñas de Puno, Arequipa y Tacna también se movilizaron en adhesión a la lucha de los indígenas contra el gobierno, y hubo paros de 24 horas.
Un día antes de la manifestación el bloque oficialista y algunos aliados aprobaron la suspensión de los polémicos decretos legislativos 1.090 y 1.064, dos de los más importantes. Un evidente paso atrás, después de haber dicho que no volverían a discutir el tema. Sin embargo, todo el movimiento indígena, campesino y popular exige la completa derogación de los 9 decretos que afectan a la Amazonía. Y, por otro lado, no se considera al gobierno como interlocutor válido. Esto está constatado por encuestas que indican que la popularidad de Alan García está en el 21%. Por otro lado renunció una ministra como protesta por los hechos y una corriente interna del APRA denuncia que el gobierno de Alan García es la derecha de la derecha y no tiene nada que ver con el programa histórico del APRA.
El Frente Nacional por la Vida y la Soberanía conformado por AIDESEP, CONACAMI, CGTP, SUTEP, CCP, CNA, CAOI, Movimiento Cumbre de los Pueblos, CPS y otras organizaciones sociales y políticas resolvieron convocar a nuevas acciones de lucha y a un paro nacional el próximo 8 de julio.
Solidaridad internacional
En todos los países latinoamericanos hubo movilizaciones de solidaridad con el pueblo peruano ante los consulados y embajadas peruanas. En Bolivia hubo una jornada de lucha el viernes 12 con la entrega al cónsul del Perú en la mañana de una carta repudiando los hechos y reclamando satisfacción a los reclamos indígenas y a la tarde un acto en la Plaza 14 de Septiembre con más de 200 personas, adonde se exhibieron fotografías de los hechos con la participación de Colectivo Sur, Juventud Socialista Rebeldía y Dignidad, Llajta Insurgente, Juventud del ISSP-MAS de Cercado, Juventudes Federación del Trópico (Cochabamba), SOMOSSUR, Rimarikuna, la Juventud de la Federación Campesina, y otras organizaciones.
En La Paz fue la CSUTCB y otras organizaciones las que fueron a la embajada peruana a repudiar la masacre.
Ante las afirmaciones de Alan García diciendo que sus medias son para el “progreso” de Perú, la consigna de una Amazonía sin multinacionales se abre paso en sectores crecientes de los pueblos latinoamericanos ante la constatación de que la explotación multinacional jamás produce progreso real, sino devastación ecológica y social, y no deja beneficios para los países adonde operan.
Esta discusión, y sobre todo esta lucha, también nos toca a los bolivianos. Pese a las promesas de nacionalización, y a los avances parciales que pudieron significar el aumento de la propiedad estatal en algunas petroleras, el país sigue sometido al saqueo multinacional de petroleras, mineras, agroindustrias. Ahora es el litio de Uyuni uno de sus próximos objetivos. La lucha de los hermanos indígenas awajun de la Amazonía peruano, es una lucha de todos los trabajadores, indígenas y sectores populares latinoamericanos, es también nuestra lucha.