21 abril, 2026

Hay que ligar la lucha por libertades democráticas a los reclamos de los trabajadores

11 de febrero de 2025. El escandaloso fraude ejecutado por el gobierno el pasado 28 de julio y la subsecuente arremetida represiva, en cierta medida ha postergado el reclamo por el salario y demás reivindicaciones laborales. Esto es comprensible ante la necesidad de enfrentar las constantes violaciones a las libertades democráticas, por parte de un gobierno que ha profundizado su deriva autoritaria como único recurso para mantenerse en el poder contra viento y marea, mientras sigue aplicando en acuerdo con el empresariado un severo ajuste capitalista.

Sin embargo es necesario que los sindicatos y el conjunto de la clase trabajadora asuman la lucha por el salario y demás reivindicaciones. Esto está estrechamente ligado a la pelea por defender las libertades democráticas y lograr la liberación de los presos políticos.

Perdido en el tiempo ha quedado el último aumento salarial decretado en Venezuela. Eso se produjo el 15 de marzo de 2022, llevando el salario mínimo a Bs.130. Desde esa fecha al día de hoy han transcurrido más de mil días, y estamos próximos a completar tres años con el mismo miserable salario.

No es este un récord que tengamos que festejar; por el contrario, es mucho el malestar acumulado, por las penurias y los sacrificios que hemos pasado los trabajadores, producto de la nefasta combinación de un gobierno capitalista y plenamente antiobrero; el silencio cómplice de la mayoría de las centrales sindicales, que timoratas no llaman a luchar por nuestras reivindicaciones y solo están a la espera de llegar a algún acuerdo con el gobierno. Por su parte, la CBST se encuentra entregada a la aplicación del Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica ideado por el ejecutivo y compartido con Fedecámaras.

Se trata de un salario en constante devaluación por los diarios aumentos del dólar, la suspensión de la discusión de las contrataciones colectivas; la aplicación del Memorándum 2792 y las tablas de la Onapre.

De la aplicación de estas medidas los únicos beneficiarios son el gobierno, la emergente burguesía chavista, Fedecámaras y las transnacionales gringas, rusas, chinas, y europeas, entre otras, quienes con la aplicación de estos instrumentos, en la práctica nos han robado los pasivos laborales y nuestros ahorros con las continuas devaluaciones; así como también han favorecido la eliminación en los hechos de la negociación colectiva de trabajo y la bonificación salarial en empresas públicas y privadas. No hay mejor demostración del profundo carácter capitalista del actual gobierno y la falsedad de su retórica socialista.

Desde la pandemia y a nivel mundial, todos los gobiernos impusieron medidas de flexibilización laboral y golpearon las jornadas de trabajo y los salarios. El de Nicolás Maduro, está entre los que más.

Con la aplicación del ajuste brutal desde 2014, pero especialmente con el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica que se instrumenta desde 2018, los trabajadores nos hemos visto en la necesidad de hacer campañas públicas, apelando a la solidaridad de los demás trabajadores, para poder afrontar la atención médica de nuestros familiares. Esto en un contexto donde los HCM no existen y el desabastecimiento de los insumos en las emergencias alcanza al 36% de los hospitales nacionales, y el 74% en las salas de quirófanos, siendo Carabobo, Amazonas y Cojedes los estados más afectados; y claro está, los trabajadores, sus familias y las comunidades adyacentes. El 84% de los hospitales públicos carecen de tomógrafos y resonadores magnéticos. Los trabajadores de la salud, específicamente en áreas críticas, como emergencias, terapia intensiva y quirófanos, enfrentan sobrecarga de trabajo, sin que esto les traiga algún beneficio extra. Todo esto como consecuencia de la reducción del gasto social, lo cual es parte del plan de ajuste.

En los tres niveles del sector educación, los salarios de hambre se manifiestan en los listines de pago, así como en el desánimo del personal y las continuas deserciones. También se muestra en los escasos niveles nutricionales de los pocos comedores en uso. Son constantes los desmayos entre nuestros jóvenes y esto se debe al mal abastecimiento en sus hogares. El salario no está cumpliendo su razón de ser: reponer la fuerza de trabajo. ¿Y cómo hacerlo con $2,70, que es lo que equivale el salario mínimo?. ¿Qué esperar de una bolsa Clap, cuando la calidad de sus productos está cuestionada por la mayoría de las personas que las reciben?

Es común hacer chistes y comentarios cuando se acerca la quincena. “Llegó y ya se va, porque no alcanza para nada”. Pero esta situación, que nos golpea el bolsillo y desabastece nuestras casas, debe ser enfrentada de manera unitaria, masiva y en las calles de todo el país. La presión se debe hacer sentir, en cada centro de trabajo, en cada departamento, en cada hospital, en cada centro educativo, en cada empresa, donde nos piden asistir y cumplir la labor, cuando en la realidad el miserable salario no alcanza ni para el pasaje.

Como clase unida debemos denunciar a los sindicatos patronales de la CBST, y aquellos que no tienen disposición a defender nuestros derechos y exigir por todas las vías que sean: Que el salario de los trabajadores se respete, y que su monto debe ser igual al valor de la canasta básica. Y esta exigencia se defiende en las calles, movilizándonos como clase trabajadora. No esperemos al 1ro de mayo para exigir lo que es nuestro derecho. Esta es una exigencia diaria, porque cada día debemos poner los tres golpes sobre la mesa para alimentar a nuestras familias.

Desde el PSL y C-cura decimos que junto a la lucha por las libertades democráticas y la libertad de los presos políticos, debemos luchar por imponer un Plan Obrero y Popular de emergencia para darle respuesta a todos los graves problemas del pueblo venezolano. Este plan debe ser financiado a través de un Fondo Social y Económico de emergencia, que se conforme con un impuesto progresivo a las grandes empresas nacionales y transnacionales, eliminando los contratos de empresas mixtas para que el petróleo sea 100% venezolano, sin empresas mixtas ni transnacionales, confiscación de los bienes de los corruptos, para tener salarios y pensiones iguales a la canasta básica, salud, educación, vivienda y empleos productivos. En la perspectiva de luchar por un Gobierno de Trabajadores y el verdadero socialismo.

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