26 abril, 2026

Repudiamos políticas discriminatorias de Donald Trump contra los migrantes

Por José Rafael Ruiz (militante del PSL)

El pasado 1 de febrero, el gobierno imperialista de Trump canceló el Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) para Venezuela. El TPS es un programa creado por el Congreso de Estados Unidos en 1990 para personas que migran a dicho país debido a conflictos armados, razones humanitarias o desastres naturales, sufridos en sus países de origen.

Esta decisión afecta a un poco más de 600.000 venezolanos, que emigraron a dicho país ante la profunda crisis económica, política y social que vive el pueblo venezolano, consecuencia del brutal ajuste capitalista aplicado por el gobierno de Maduro, situación agravada por las sanciones imperialistas.

La decisión de suspender el TPS no es capricho de una funcionaria, responde a la andanada de decretos que el ultraderechista Donald Trump ha venido aplicando respecto al tema migratorio, que ha afectado a migrantes brasileños, colombianos, centroamericanos y venezolanos.

Vimos las imágenes a través de los medios y redes sociales, de cientos de personas enviadas a sus países de origen, con manos y pies esposados. Se hicieron públicos los relatos de muchos de estos migrantes, donde explicaban los malos tratos recibidos por los funcionarios de Estados Unidos en los aviones, en los cuales permanecieron durante horas sin recibir alimentos ni agua. En el caso de los venezolanos Trump los tildó de “delincuentes” y “enfermos mentales”, acusándolos sin pruebas de ser miembros del Tren de Aragua.

Como parte de esta política, el 31 de enero llegó al país Richard Grenell, enviado especial de Trump, con el objetivo de negociar un acuerdo con el gobierno venezolano. Consecuencia de ello fue la liberación de 6 estadounidenses que se encontraban detenidos en el país, acusados de terrorismo. A cambio de esto, días después comenzó el arribo al país de decenas de venezolanos y venezolanas, deportados por las autoridades imperialistas de Estados Unidos.

El 10 de febrero llegó un primer grupo de 190 migrantes, posteriormente el 20 de febrero arribó un segundo grupo de 177 personas. Este grupo llegó procedente de Honduras, y previamente habían estado detenidos en la base militar norteamericana de Guantánamo, Cuba. Cuatro días después llegaron otras 242 personas entre las cuales habían, por primera vez, mujeres, familias completas y varios adolescentes.

Al contrario de lo dicho por el ultraderechista Donald Trump, la mayoría de estos migrantes no tienen antecedentes penales. Solo algunos muy pocos, han cometido algún delito menor. Y por supuesto, no se ha determinado que sean miembros del Tren de Aragua, como había asegurado irresponsablemente Trump.

Por su parte Maduro, presentó el encuentro con el enviado de Trump con bombos y platillos. Se hizo viral la foto donde aparecen Maduro y Grenell estrechándose la mano, mientras en segundo plano se ve a Jorge Rodríguez, eufórico, con una sonrisa de oreja a oreja.

El gobierno convirtió la llegada de los migrantes en un show propagandístico. Señalando que su retorno era parte del Plan Vuelta a la Patria, cuando en realidad se trata de un operativo de deportación de cientos de venezolanas y venezolanos, expulsados por Trump en el marco de su política discriminatoria y racista contra los inmigrantes.

Incluso el gobierno llegó a decir que estaban “rescatando” a los venezolanos que se encontraban en Guantánamo. En rigor, el gobierno de Maduro tuvo que bajar la cabeza ante la exigencia de Grenell de que aceptara a los venezolanos deportados.

Tal como afirmó Richard Grenell, su presencia en el país fue con la finalidad de acordar la aceptación del retorno de los venezolanos por parte del gobierno de Maduro e informar sobre cuál debería ser la logística de repatriación. Además fue enfático en señalar que no había venido a responder a ningún listado de demandas de Maduro y su gobierno.

Está claro que somos los trabajadores y el pueblo movilizados en las calles, los que debemos exigirle al gobierno de Maduro que proteja los derechos democráticos de los venezolanos y venezolanas en el exterior, así como también seguir luchando contra el paquete de ajuste que aplica el gobierno, causa central de la crisis social y los salarios de hambre, que originaron le emigración de más de 7 millones de personas en nuestro país.

Desde el Partido Socialismo y Libertad rechazamos las medidas racistas y discriminatorias de Donald Trump contra los migrantes venezolanos y de otras partes del mundo. Somos los trabajadores y los pueblos con nuestra lucha quienes podemos derrotar estas políticas.

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