No estamos con Maduro pero rechazamos los bombardeos imperialistas en el Caribe y las amenazas de agresión a Venezuela
Por Partido Socialismo y Libertad
Desde hace 2 meses, el ultraderechista Donald Trump ha desplegado un gran operativo militar en las costas del Caribe, el cual se ampliará en los próximos días con el arribo a la región del portaaviones nuclear USS Gerald Ford, el más grande y moderno de la flota imperialista.
Este dispositivo no visto en el Caribe desde la invasión norteamericana a Panamá en 1989, ha sido el responsable de varios ataques a embarcaciones supuestamente de narcotraficantes, que hasta ahora se ha saldado con más de 60 personas asesinadas en aguas internacionales del Caribe y el Pacifico, frente a las costas de Venezuela, Colombia y México. Se trata de una contraofensiva imperialista que representa una nueva amenaza de Estados Unidos contra los pueblos del Caribe y América Latina.
Estados Unidos, como principal potencia imperialista, está sumido desde hace décadas en una profunda crisis de dominación hegemónica, de carácter multidimensional, expresándose tanto en el orden económico como en el político y militar.
Precisamente este operativo bélico es parte de una política global de Trump que persigue revertir esa crisis de dominación de la principal potencia imperialista, en el marco general de la crisis económica global del capitalismo, la más grande de la historia.
La política de Trump busca profundizar el saqueo de las semicolonias, imponiendo acuerdos unilaterales a los distintos países, incluso a las potencias imperialistas menores europeas, mientras avanza en medidas antidemocráticas y represivas en el interior de Estados Unidos. Es en ese marco general que lleva adelanta su “guerra comercial”, con la imposición arbitraria de elevados aranceles a las demás economías del mundo; su política migratoria racista; ataques a los derechos de las mujeres y disidencias, e incluso amenazas de apropiarse del Canal de Panamá, de anexarse Groenlandia, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea, o incluso convertir a Canadá en su “estado 51”, todas bravuconadas que hasta ahora no ha podido concretar.
Es en el contexto previamente descrito que se produce el recrudecimiento de su ofensiva en el hemisferio, la cual incluye la militarización del Caribe y el Pacífico occidental; los bombardeos de embarcaciones civiles con el argumento falso de la lucha contra el narcotráfico; las sanciones a Petro y otros funcionarios colombianos; la declaración del régimen venezolano como un “cartel del narcotráfico” y las amenazas de bombardeos contra Venezuela y Colombia.
No obstante, el imperialismo estadounidense confronta serias contradicciones internas para llevar adelante esta política agresiva. Sectores importantes de la base MAGA de Trump la cuestionan, y llaman a concentrarse en el ajuste y la política antimigratoria interna, en lugar de involucrarse en nuevas guerras en el exterior. Por su parte, senadores republicanos y demócratas han denunciado los bombardeos y las posibles operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela. Asimismo, medios estadounidenses hablan de la inminencia de un ataque a Venezuela pero Trump lo desmiente, evidenciando las contradicciones en el seno del imperialismo. Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, se vió obligado a declarar que los bombardeos en el Caribe son ilegales, reflejando la magnitud de la crisis del capitalismo imperialista.
El Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional, considera que el dispositivo militar estadounidense en el Caribe se constituye en una real amenaza para Venezuela y para el pueblo trabajador de nuestro país.
No apoyamos al gobierno de Maduro, al que consideramos un régimen autoritario capitalista que bajo un falso discurso socialista reprime y ajusta al pueblo trabajador, pero estamos categóricamente en contra de las amenazas del imperialismo norteamericano a Venezuela, repudiamos los bombardeos ejecutados en el Caribe, así como cualquier ataque o intento de invasión militar al país. En ese marco, seguiremos luchando por el respeto a los derechos democráticos de la clase trabajadora y los sectores populares, en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores.
En ese orden de ideas, rechazamos las opiniones vergonzosas y escandalosas de María Corina Machado, Yon Goicochea, Leopoldo López y sectores de la oposición burguesa venezolana, quienes han respaldado públicamente el operativo bélico de Trump en el Caribe, promoviendo una eventual intervención militar en el país. Machado también ha apoyado a Netanyahu y el genocidio que lleva a cabo en Gaza el régimen sionista.
Hay que reconocer que el pueblo venezolano está dividido con respecto a la amenaza de Estados Unidos en nuestras costas. Equivocadamente un sector importante de trabajadores y trabajadoras, sectores populares y jóvenes, vería con buenos ojos algún tipo de intervención extranjera que propicie la salida del gobierno de Maduro, y otro sector asume una posición de indiferencia. Esto se explica por el repudio generalizado a un gobierno que aplica un brutal ajuste capitalista, descargando la crisis sobre los hombros del pueblo trabajador.
El rechazo a más de dos décadas de crisis, destrucción de los servicios públicos, salarios de hambre y persecución contra cualquier disidencia política, así como la brutal represión del pasado año después del fraude electoral, son las razones que explican que en nuestro país no haya, por ahora, un movimiento masivo de rechazo a las amenazas del imperialismo, independiente del sector que apoya al gobierno de Maduro.
Para lograr unificar al pueblo venezolano en el repudio al imperialismo, y enfrentar con éxito cualquier forma de agresión es necesario que el gobierno termine con la represión, suspenda el ajuste que aplica, aumente los salarios, recuperando el nivel de vida de los trabajadores y sectores populares, y aplique medidas concretas que afecten los intereses económicos del imperialismo norteamericano en el país, tales como expulsión de las transnacionales Chevron y Sunergon Oil en el sector petrolero, así como otras empresas norteamericanas. Proceda a la liberación de todos los presos políticos y sindicales que están en contra de cualquier intervención imperialista. Como sería el caso del excandidato presidencial Enrique Márquez. Y asimismo, restituya los derechos políticos del pueblo venezolano y facilite la legalización de los partidos de izquierda como el PCV, PPT/APR, Marea Socialista, el PSL, LTS, Revolución Comunista, así como todos los partidos democráticos que rechacen las amenazas imperialistas.
No es el imperialismo ni el ultraderechista Trump los que van a solucionar los problemas del país y del pueblo trabajador venezolano. Solo la lucha de la clase trabajadora y los sectores populares puede producir los cambios de fondo que necesitamos.
Caracas, 7 de noviembre de 2025.