15 abril, 2026

¿Por qué decimos que el gobierno venezolano pactó con Trump?

Por Partido Socialismo y Libertad

A 2 meses de la criminal y cruenta agresión del imperialismo estadounidense contra nuestro país, es cada vez más evidente que el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez decidió pactar con el ultraderechista Donald Trump.

El Partido Socialismo y Libertad, a una semana del ataque militar estadounidense, advirtió sobre el peligro que significaba que se estuviera fraguando un acuerdo con Estados Unidos para entregar el petróleo y demás recursos naturales. 

Este pacto leonino y entreguista entre el gobierno venezolano y Trump se consumó el pasado jueves 29 de enero, cuando en la Asamblea Nacional se sancionó la reforma parcial a la ley de Hidrocarburos, mediante la cual se entrega el petróleo venezolano a las transnacionales y a las empresas privadas nacionales. Los elementos de nuestro rechazo a esta ley están expresados en una declaración que publicamos en nuestra página web: (https://laclase.info/content/rechazamos-la-reforma-a-la-ley-de-hidrocarburos-acordada-con-trump-que-entrega-el-petroleo-a-las-transnacionales/).

Desde entonces el pacto avanza raudo: el jueves 15 de enero la presidenta encargada se reunió con el director de la tenebrosa CIA, John Ratcliffe, el mismo que dirigió el operativo de inteligencia que concluyó en el secuestro de Maduro y su esposa. El 11 de febrero se reunió con el secretario de Energía, Chris Wright, a quien recibió en Miraflores con alfombra roja y un grupo de joropo, con este funcionario imperialista, recorrió instalaciones petroleras en Anzoátegui, y el 18 de febrero tuvo un encuentro con Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur del ejército de Estados Unidos. ¡Y recientemente, la presidenta encargada llamó «amigo y socio» al ultraderechista Trump!

El gobierno presenta todas estas muestras de sumisión como una imposición de los Estados Unidos. El argumento es que estarían actuando con “una pistola en la cabeza”. Más recientemente, los medios de comunicación oficiales y sus redes sociales, tratan de mostrar la especial relación que tiene el gobierno con Trump como un gran logro. Según esta ridícula versión, Venezuela habría al fin “obligado” a Estados Unidos a aceptar la negociación en lugar de la guerra y la confrontación.

La primera argumentación no resiste la prueba de la historia. Siempre hay otra salida. Otros pueblos agredidos por el imperialismo han resistido, ejemplo de ello es la heroica resistencia del pueblo vietnamita, que enfrentó tanto a Francia como a Estados Unidos. En América Latina la lucha de Bolívar y los patriotas contra España; el pueblo dominicano que enfrentó la invasión norteamericana de 1965, y en la actualidad la resistencia de Irán contra el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos. Estos son solo algunos ejemplos. Se puede optar por resistir dignamente, o simplemente rendirse.

En dos meses, 27 años de falso discurso socialista y antiimperialista rodaron estrepitosamente. El criminal ataque imperialista del 3 de enero y la decisión de mantenerse en el poder contra viento y marea, llevó al gobierno encabezado por Delcy Rodríguez a pactar con el imperialismo estadounidense.

El chavismo siempre estuvo dispuesto a pactar con el imperialismo

Esta escandalosa capitulación no nos sorprende. Desde hace más de dos décadas hemos dicho que el llamado «Socialismo del Siglo XXI» fue una gran estafa. El chavismo siempre estuvo dispuesto a acordar con las transnacionales, con el empresariado venezolano y con el imperialismo. Basta recordar el acuerdo de Chávez con Cisneros bendecido por Jimmy Carter; o el acuerdo más reciente de Maduro con Lorenzo Mendoza, quien pasó de ser catalogado como el “pelucón” a vender al gobierno los productos Polar que entregan en las bolsas de comida en muchas instituciones públicas.

Todo esto se explica por el hecho de que el chavismo no es verdaderamente de izquierda ni antiimperialista. Tanto el de Chávez como el de Maduro, fueron gobiernos capitalistas, de conciliación de clases con doble discurso “socialista”, por una parte enarbolaban los símbolos de la izquierda, mientras que en la práctica aplicaban ajustes capitalistas.

Es así como las transnacionales petroleras en realidad nunca se fueron del país, por el contrario, con Chávez se retrocedió en la nacionalización petrolera que se llevó a cabo entre 1975 y 1976. El 1° de enero del 2006 anunció, con un nombre rimbombante, la llamada Plena Soberanía Petrolera, con la cual se abría Pdvsa a las transnacionales a través de las “empresas mixtas”. Asociándose en este marco con Chevron, Repsol, Shell, BP, Total, China National Petroleum, ENI, Statoil y Petrobras. Solo dos empresas no aceptaron reconvertirse y se retiraron, las estadounidenses Exxon Mobil y Conocco Phillips. No fueron nacionalizadas por Chávez. Luego se incorporaron la japonesa Mitsubishi, las rusas Lukoil, Gazprom y Rosneft, y de otros países.

Por su parte, Maduro en reiteradas oportunidades llamó a los inversionistas norteamericanos a invertir en el país, y hasta poco antes de su secuestro insistía en esto. El 31 de diciembre, en una entrevista con el periodista español Ignacio Ramonet, declaró: Que si quieren petróleo, Venezuela está lista para inversión estadounidense, como con Chevron, cuando quieran, donde quieran y como quieran” (Ver: https://youtu.be/TMk-l6SNb4g?si=41ECyvWkWcXx_9On ).

Sectores de la oposición patronal avalan el pacto con Trump

El gobierno es acompañado en su capitulación ante Trump por un sector de los partidos de la oposición burguesa, específicamente la Alianza Democrática que integran la AD de Bernabé Gutiérrez, Cambiemos, Avanzada Progresista, entre otros, y el grupo Libertad que encabezan Henrique Capriles, Stalin González, Luis Emilio Rondón y Pablo Pérez.

A estos sectores hay que sumar ahora también a Enrique Márquez, quien estuvo detenido casi un año, y cuya libertad exigimos en reiteradas ocasiones. Márquez fue invitado por Donald Trump a su discurso del “Estado de la Unión” en el congreso de Estados Unidos. A su regreso al país dio unas declaraciones donde reivindicó la reforma a la ley de Hidrocarburos y la apertura a los capitales transnacionales; no repudió la agresión norteamericana del 3 de enero, incluso dijo que seguir hablando del tema era “extemporáneo”, y se mostró plenamente de acuerdo con el plan de 3 fases de Trump para Venezuela, esbozado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Una posición absolutamente proimperialista, de alguien que se había presentado como moderado.

Desde el Partido Socialismo y Libertad decimos que hay que rechazar y enfrentar el pacto del gobierno con Trump, apoyado por sectores patronales. La oposición patronal que participa en la Asamblea Nacional y sectores empresariales, coinciden con el gobierno venezolano y Trump en mantener la estabilidad política y social para que los negocios sigan fluyendo, pretenden sacarle el máximo provecho a los recursos que están ingresando al país y las potenciales inversiones, mostrándose dispuestos a apoyar el plan de 3 fases del gobierno norteamericano. Esto no traerá nada bueno para el pueblo trabajador, solo más miseria y expoliación de nuestros recursos.

Por un Plan Obrero y Popular de emergencia

Están llegando recursos por la venta de petróleo. Hasta ahora nada de eso hemos visto los trabajadores y el pueblo, por ello decimos que tenemos que movilizarnos por nuestros reclamos. No nos regalarán nada.

En este momento la burocracia sindical está negociando con los empresarios y el gobierno, no tenemos ninguna confianza en estos sectores, hay que estar atentos a estas reuniones. Debemos seguir defendiendo la retroactividad de las prestaciones sociales ante las intenciones de Fedecámaras, y luchar por un aumento de salarios y pensiones de emergencia, iguales a la canasta básica. ¡Basta de ajuste al pueblo trabajador! ¡Basta de bonificación salarial!; que se discutan las contrataciones colectivas; por el derecho a huelga y la libertad sindical; por la libertad plena de los presos políticos. Exigimos la libertad de las trabajadoras y trabajadores detenidos por luchar, por denunciar la corrupción o por razones políticas, como es el caso de los petroleros que permanecen detenidos, exigimos que sean restituidos en sus cargos, con pago de salarios caídos, lo cual debe extenderse a los trabajadores petroleros despedidos por razones políticas y denunciar la corrupción en Pdvsa.

Exigimos el levantamiento inmediato del decreto de conmoción externa! Que se abran los medios de comunicación que fueron cerrados. Que se legalicen los partidos políticos de izquierda y democráticos. Reclamamos petróleo 100% estatal, sin empresas mixtas ni transnacionales; impuestos progresivos para todas las empresas transnacionales y grandes empresas nacionales, y que todo este dinero se destine para aumentos de salarios, para salud, educación, producción de alimentos y medicamentos.

2 de marzo de 2026

 

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