Zelaya anunció que regresará el jueves a Honduras
«Voy para Tegucigalpa el próximo jueves. Que me espere el pueblo, que me espere el Ejército y los que quieren sacrificar este sistema» en Honduras, aseguró el depuesto presidente hondureño durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del SICA, en Managua, en la que también se encontraba presente el secretario general de la OEA, José Manuel Insulza, así como representantes de los países integrantes del Grupo de Río.
«Voy para Tegucigalpa el próximo jueves. Que me espere el pueblo, que me espere el Ejército y los que quieren sacrificar este sistema» en Honduras, aseguró el depuesto presidente hondureño durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del SICA, en Managua, en la que también se encontraba presente el secretario general de la OEA, José Manuel Insulza, así como representantes de los países integrantes del Grupo de Río.
«Fui expulsado el domingo a la fuerza y voy a regresar por voluntad propia con la protección de la Sangre de Cristo, de Dios y el pueblo», exclamó Zelaya, que arrancó el aplauso de los jefes de Estado y de Gobierno presentes en Managua.
Zelaya explicó que llegará a su país a cumplir su mandato de cuatro años para el que fue elegido democráticamente como presidente de Honduras.
«Estén ustedes de acuerdo estimados grupos fácticos, grupos oligárquicos, de medios de comunicación que hacen la guerra para que los pueblos no se transformen… Estén ustedes o no de acuerdo, el presidente de los hondureños regresa a su patria para cumplir su mandato presidencial», añadió.
Adelantó que a su regreso a Honduras invitará a «varios amigos» a integrar una «comisión de retorno para ir a dialogar», ya que Zelaya se definió como un hombre que ha predicado toda su vida la no violencia. De esta manera se prefigura una negociación con los golpistas, tutelada por organismos multilaterales como la OEA.
Zelaya dijo que volverá a Tegucigalpa procedente de Washington, a donde partirá el miércoles para participar en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, y otra de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en la capital estadounidense.
El depuesto gobernante hondureño, que recibió un contundente respaldo en Managua de los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), del SICA y del Grupo del Río, señaló que retornará a su país acompañado por el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
Insulza, quien también se encuentra en Managua, ofreció a Zelaya su compañía para regresar a Tegucigalpa. «Le voy a pedir que me acompañe. Usted me lo ha ofrecido y acepto su ofrecimiento», respondió Zelaya a Insulza. El depuesto gobernante hondureño invitó a los presidentes que lo quieran acompañar a su regreso a Tegucigalpa, donde -advirtió- «hay un golpe de Estado».
Ya la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner manifestó su disposición a acompañar al mandatario hondureño, con lo cual intenta «refrescar» su alicaída imagen, y reacomodarse después de la derrota electoral sufrida en las elecciones legislativas del pasado domingo en su país.
De acuerdo a las declaraciones del presidente hondureño y a las diligencias hechas por Insulza, quien habría llamado a varios presidentes latinoamericanos para integrarlos a la comitiva, es evidente que hay en marcha un proceso de negociaciones con los golpistas, en las que sin duda, está involucrado el imperialismo norteamericano, aunque manteniendo un relativo bajo perfil. Esto se desprende de las declaraciones ambiguas efectuadas por la secretaria de Estado Hillary Clinton y otros voceros, en las que se plantea la necesidad de que ambos bandos lleguen a acuerdos, así como la negativa a castigar a los golpistas con la suspensión de la cooperación económica con Honduras. Sancionar económicamente a Honduras en este momento supondría llevar a los golpistas demasiado debilitados a la mesa de negociación, y Obama no está interesado en esa posibilidad.
Dirigentes revolucionarios centroamericanos, como el Partido Socialista Centroamericano, y venezolanos, estos últimos agrupados en la Unidad Socialista de Izquierda, han advertido que el pueblo hondureño y sus organizaciones políticas y sociales, no deben albergar ninguna confianza en organismos multilaterales burgueses como la OEA -el ministerio de colonias de Estados Unidos, como lo llamó el Ché-, la ONU, el Grupo de Río, el SICA, ni el ALBA.
Un eventual regreso de Zelaya en una comitiva encabezada por el secretario general de la OEA, no puede ser posible sino en el marco de una negociación tras bastidores con el Congreso, las Fuerzas Armadas y la burguesía de Honduras, apadrinada por el gobierno de Obama, con el objetivo de apaciguar los ánimos populares y encausar el proceso político hacia las formalidades burguesas.
El mismo presidente Zelaya fue muy claro al decir que iría a Honduras a «dialogar», y en varias de sus declaraciones ha insistido en llamar al pueblo a la «calma».