Golpistas levantan toque de queda en Honduras
Al menos 1.286 personas fueron detenidas en Honduras durante el toque de queda que los gorilas impusieron por dos semanas tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, informó hoy la Policía. Unas 37 de ellas eran extranjeras, la mayoría centroamericanas, que fueron deportadas.
Al menos 1.286 personas fueron detenidas en Honduras durante el toque de queda que los gorilas impusieron por dos semanas tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, informó hoy la Policía. Unas 37 de ellas eran extranjeras, la mayoría centroamericanas, que fueron deportadas.
El nuevo Gobierno de Honduras suspendió el toque de queda el domingo.
En los primeros días, el toque de queda fue de las 21.00 a las 6.00 horas locales (de 3.00 a 12.00 GMT), y el pasado día 5 se aplicó a partir de las 18.30 hora local (00.30 GMT), inmediatamente después de que militares asesinaran a dos manifestantes e hirieran al menos una decena de personas en el aeropuerto de Tegucigalpa. Ese día se esperaba la llegada del presidente Zelaya a Honduras, pero este finalmente no pudo aterrizar.
Durante el toque de queda se restringieron, mediante un decreto del Parlamento, las garantías constitucionales de libertad personal, detención e incomunicación por más de 24 horas, libertad de asociación y de reunión, y circular libremente, salir, entrar y permanecer en el territorio nacional.
La suspensión del toque de queda «es para dar a entender al mundo que hay un ambiente de libertad en el país», reaccionó en una entrevista Juan Barahona, coordinar nacional del Bloque Popular y miembro del movimiento contra el golpe a Zelaya. Pero «la represión de los golpistas continúa».
«No es más que una medida empujada por los dueños de los negocios nocturnos que estaban perdiendo dinero. Aquí la libertad y la democracia se restablecerán cuando retorne Zelaya», agregó.
Guillermo Quintanilla, un taxista de 50 años, reaccionó feliz al enterarse de la medida. «Gracias a Dios. Mucha gente que trabaja de noche no lo podía hacer».
El anuncio coincidió con denuncias de comunicadores venezolanos del canal de televisión Telesur de que fueron detenidos por la policía la noche del sábado y liberados en horas de la madrugada, en un incidente que el embajador Armando Laguna calificó como un «acoso».
En Ciudad del Vaticano, el papa Benedicto XVI expresó el domingo su «viva preocupación» por Honduras e invitó a superar a través del diálogo la situación creada por el golpe militar. La alta jerarquía de la Iglesa Católica en Honduras ha apoyado febrilmente el golpe de Estado y el gobierno gorila.