15 abril, 2026

Obama negocia con uribistas instalación de 5 bases militares en Colombia

El gobierno de Estados Unidos y Colombia negocian un acuerdo para ampliar la presencia militar estadounidense en el país latinoamericano, incluyendo operaciones de las fuerzas aéreas gringas en el valle central del país. El gobierno imperialista de Obama espera que una quinta ronda de negociaciones previstas para este mes en Bogotá concluya con un contrato de arrendamiento de 10 años, reforzando la presencia militar gringa en Latinoamérica.

El gobierno de Estados Unidos y Colombia negocian un acuerdo para ampliar la presencia militar estadounidense en el país latinoamericano, incluyendo operaciones de las fuerzas aéreas gringas en el valle central del país. El gobierno imperialista de Obama espera que una quinta ronda de negociaciones previstas para este mes en Bogotá concluya con un contrato de arrendamiento de 10 años, reforzando la presencia militar gringa en Latinoamérica.

De esta manera, los imperialistas estarían compensando la pérdida de la base militar de Manta en Ecuador, luego de que el gobierno de Rafael Correa haya dispuesto la salida de los yanquis.

En una audiencia pública surgida ante las críticas por el secreto que rodea las discusiones, los ministros del Interior, Fabio Valencia Cossio, el canciller Jaime Bermúdez y el ministro encargado de Defensa, general Freddy Padilla, defendieron la negociación como parte de la lucha contra el narcotráfico y el «terrorismo», como denomina el gobierno pro paramilitar de Uribe a la guerrilla colombiana.

Bajo los acuerdos suscritos entre los EEUU y sus lacayos uribistas, los militares yanquis gozan de inmunidad ante si perpetran cualquier crimen en territorio colombiano.

La mayor parte de los detalles de las negociaciones son secretos y funcionarios estadounidenses no ofrecieron comentarios y sólo confirmaron la próxima tanda de negociaciones.

El centro del acuerdo es la base aérea de Palanquero, en Puerto Salgar, en el río Magdalena, a unos 100 kilómetros al noroeste de Bogotá, dijo Padilla. También se podrán utilizar al menos otras cuatro instalaciones en diferentes localidades del país, señaló.

Palanquero quedo marginada de operaciones militares estadounidenses hasta abril del 2008, después de una sanción por violaciones masivas a los derechos humanos: un helicóptero colombiano militar que usaba la base mató a 17 civiles en el bombardeo, en 1998, de un pueblo del norte del país.

Un proyecto de ley aprobado por la cámara baja estadounidense y pendiente de aprobación en el Senado destinaría 46 millones de dólares para obras en Palanquero, que ya cuenta con una pista de aterrizaje de 3.500 metros, dos enormes hangares y es la base del principal de los aviones de combate de Colombia. El dinero sería ofrecido 15 días después de firmar un acuerdo, de acuerdo con un funcionario legislativo estadounidense que habló a condición de anonimato porque carece de autorización para comentar públicamente tales asuntos.

Las misiones que se centrarían en Palanquero antes se desplegaban desde Manta, Ecuador, en el Pacífico, donde unos 220 estadounidenses comparten el espacio en ese aeropuerto internacional y mantenían ocho aviones. A las naves de monitoreo E-3 AWAC y P-3 Orión que volaban desde Manta –que cierra sus operaciones esta semana– se les atribuye 60% de las interdicciones de drogas en esa zona del Pacífico.

La embajada de Estados Unidos y Robert Appin, vocero del Comando Sur de Estados Unidos, en Miami, declinaron comentar las negociaciones con Colombia.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa se negó a renovar un contrato de arrendamiento de 10 años que expira en noviembre.

Aproximadamente 600 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses y mercenarios privados trabajan en Colombia, según las cifras más recientes disponibles. Asesoran a las divisiones del ejército colombiano, tienen sus propias oficinas en el comando castrense y entrenan a cientos de tropas locales desde el año 2000.

Bajo leyes estadounidenses, el número de empleados del departamento de Defensa en Colombia no puede exceder los 800, mientras la cifra de contratistas militares sólo puede alcanzar los 600.

Rafael Pardo, ex ministro de Defensa y candidato a la presidencia para las elecciones de mayo del 2010, está entre quienes se quejan por la poca transparencia alrededor del probable acuerdo.

«Si es para lanzar operaciones de vigilancia de sobrevuelos sobre otros países me parece que es una hostilidad inútil de Colombia contra sus vecinos», opinó Pardo.

El gobierno de Chávez ha despertado expectativas en el gobierno de Obama, a quien incluso ha llamado a sumarse a «la construcción del socialismo»; por esto no se conoce cuál será la posición del gobierno venezolano frente a la penetración imperialista propiciada por Obama con la instalación de bases militares en Colombia.

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