Un proceso policlasista y un partido policlasista: PSUV
La dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en un esfuerzo por reorganizar el partido político con mayor cantidad de militantes y activistas del proceso bolivariano, ha decidido, sin consultar a las bases, la transformación de los disfuncionales batallones en las nuevas patrullas, algo que intenta incrementar la capacidad operativa y de movilización de la militancia del PSUV.
La dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en un esfuerzo por reorganizar el partido político con mayor cantidad de militantes y activistas del proceso bolivariano, ha decidido, sin consultar a las bases, la transformación de los disfuncionales batallones en las nuevas patrullas, algo que intenta incrementar la capacidad operativa y de movilización de la militancia del PSUV.
En este sentido, creemos que se continúa partiendo de un supuesto totalmente falso, porque el principal problema que afecta las actividades del PSUV no es la estructura o amplitud de la célula primaria de organización, batallones o ahora patrullas, sino el limbo programático del partido socialista. Por lo tanto, mientras los millones de militantes del PSUV no tengan un programa mínimo de acción que direccione su praxis política continuaran desmovilizados y, en el mejor de los casos, desarrollando actividades de forma inorgánica.
Es así como, en aras de aportar en la optimización del trabajo del PSUV, debemos sostener que, desafortunadamente, para los militantes del proceso bolivarianos, miembros o no del PSUV, la organización partidista impulsada por el Presidente Chávez, todavía, después de dos años, continua en un limbo programático que se evidencia en la inexistencia de unos estatutos que definan su perfil de clase, sus objetivos y las estrategias y tácticas necesarias para alcanzar los mismos. Una situación política íntimamente relacionada con las condiciones de clase del proceso bolivariano, es decir, la existencia de un amplio conglomerado de clases sociales que asumen a la denominada Revolución Bolivariana desde ideas e intereses distintos y claramente irreconciliables. De esta manera, observamos que los militantes y activistas del proceso bolivariano, integrantes o no del PSUV, entienden como objetivo fundamental la construcción del Socialismo, sin embargo, conceptualizan y defienden diversos socialismos que se adaptan a su condición de clase.
Así, la pequeña burguesía gobernante y sus aliados burgueses plantean un modelo de socialismo reaccionario vinculado con la socialdemocracia y la economía mixta, es decir, con el capitalismo en el cual la propiedad privada de los medios de producción se mantiene como algo sagrado y por ende se continua reproduciendo la explotación del hombre por el hombre; en cambio, sectores del campesinado, la clase obrera y la intelectualidad revolucionaria asumen e intentan promover un socialismo revolucionario en el cual se nacionalicen y, al mismo tiempo, mediante el control obrero se socialicen los medios de producción estratégicos: la banca, las industrias, la tierra, el comercio exterior y los medios de transporte masivos.
Entonces, dos proyectos en términos generales y de clases disímiles, se insertaron mediante sus representantes dentro del PSUV generando un frente de masas sin direccionalidad programática y, como dice el profesor Vladimir Acosta, dejando al PSUV como una maquinaria electoral del proceso bolivariano. Por ello, mientras el PSUV mantenga su condición de organización política policlasista —en el cual, están representantes de un sector de la burguesía, la pequeña-burguesía, los trabajadores, el campesinado y la intelectualidad progresista—, continuara desmovilizado, disperso y sirviendo desafortunadamente para los trabajadores y el pueblo a los intereses de la burguesía y el capital. Sigamos luchando…