16 abril, 2026

Por la unidad de las filas obreras

Concentración de las fuerzas y centralización de las luchas como estrategia para vencer

En momentos en que asistimos a una importante recomposición y lucha del movimiento obrero, en momentos en que los trabajadores comienzan a imponer nuevos métodos de lucha como la ocupación de fábrica, y sobre todo, en momentos en que en sus demandas los obreros fijos toman como suya la de los sectores precarizados, es más que claro que la unidad de los trabajadores a nivel de las empresas se viene desarrollando, sobrepasándose a la división en las fábricas entre sindicalizados o no sindicalizados, entre trabajadores de nómina fija y contratados y tercerizados, que impone la burocracia sindical de todos los colores y el capital.

Concentración de las fuerzas y centralización de las luchas como estrategia para vencer

En momentos en que asistimos a una importante recomposición y lucha del movimiento obrero, en momentos en que los trabajadores comienzan a imponer nuevos métodos de lucha como la ocupación de fábrica, y sobre todo, en momentos en que en sus demandas los obreros fijos toman como suya la de los sectores precarizados, es más que claro que la unidad de los trabajadores a nivel de las empresas se viene desarrollando, sobrepasándose a la división en las fábricas entre sindicalizados o no sindicalizados, entre trabajadores de nómina fija y contratados y tercerizados, que impone la burocracia sindical de todos los colores y el capital.

Si bien esto lo hemos venido observando en distintas fábricas, fue categórica la unidad entre todos los sectores en lucha de las empresas como Sidor o la Mitsubishi, pero que ya venían preanunciado los trabajadores de Sanitarios Maracay – lucha que constituyó una verdadera amenaza al sagrado concepto de la propiedad privada en los hechos y no en la demagogia del gobierno. Dar el paso de la unidad en la fábrica hacia la centralización de las luchas es importante para garantizar la unidad de la clase obrera en lucha como una necesidad urgente.

La recuperación de la actividad económica en los últimos años, sentó las bases económicas del resurgimiento del movimiento obrero y sus luchas tal como lo hemos explicado en múltiples artículos. Pero esta recuperación se encuentra en caída sintiéndose sobre los trabajadores y el pueblo. Los patronos y el gobierno intentan descargar la crisis sobre los trabajadores, los primeros con sus reajustes y despidos, y el segundo con su plan anticrisis. Pero justo cuando los trabajadores y trabajadoras vienen cada vez más luchando, nos encontramos en la mayor dispersión del movimiento obrero, tanto en el sentido de que cada sector lucha por su lado como también a nivel sindical. Sin embargo, es necesario ser claros, la actual división existente en el movimiento obrero no es responsabilidad de los trabajadores y trabajadoras que desde las fábricas, empresas y oficinas vienen luchando para que su salario no se deprima más con una inflación en alza, mejores condiciones de trabajo, convenios colectivos justos, la eliminación del trabajo precario con la lucha a nómina fija de los tercerizados y contratados, y un largo etcétera de demandas. Es responsabilidad de las direcciones sindicales que se alzan como portavoces de la clase obrera pero totalmente alejados de las bases y completamente burocratizados.

Pero si ya no hay unidad sindical, más compleja es la situación ya que la clase obrera en su mayoría no está en los sindicatos, y justo hoy más que nunca cuando la mayoría de los sindicatos –léase burocracia sindical- le dan la espalda a franjas importantes de trabajadores no sindicalizados. A pesar de que los trabajadores vienen resistiendo y luchando, la dispersión del movimiento obrero constituye una de sus principales debilidades para responder más organizadamente a los ataques del gobierno y los empresarios, contra el derecho a la protesta, la judicialización y criminalización, la negativa a la discusión de los contratos colectivos o el amedrentamiento político, laboral, judicial y militar contra los que luchen por fuera de los dictámenes del gobierno, la represión decidida, asesinatos incluidos, la impunidad ante el sicariato patronal, los despidos en el sector público, el aumento del IVA y el recorte a los presupuestos del salud, educación, vivienda y alimentación, vienen en aumento.

Es por esto que hoy más que nunca se hace importante lograr la unidad de las filas obreras, organizándonos y movilizándonos con nuestros propios métodos de lucha para poder triunfar contra los planes patronales, tanto de la empresa privada como del gobierno. Por eso consideramos que es necesario dar pasos decisivos en la lucha por la reorganización y unidad del movimiento obrero, y poner de una vez por todas la centralidad de la clase obrera y su fuerza para que pese en la escena política nacional en el camino de la lucha por la independencia de clase. Entonces, la cuestión que se nos plantea, es qué política tenemos frente a esta gran dispersión del movimiento obrero, y con quienes es que podemos aspirar a un “frente” para vencer esta dispersión y hacerle frente a los ataques que estamos sufriendo. Pero se plantea la pregunta, ¿qué tipo de unidad? Desde nuestro punto de vista, sólo puede haber un solo tipo de unidad que tenga real validez: la unidad de los trabajadores contra los patronos y el gobierno, que concentre sus fuerzas y centralice sus luchas, bajo un programa que plantee los intereses fundamentales de los trabajadores, un programa de enfrentamiento de clase. Se abre entonces una importante discusión sobre la unidad de nuestras filas.

Una discusión por caminos perdidos

La discusión desarrollada entre los compañeros del Topo Obrero y la USI, no se coloca desde el punto de vista de la necesidad planteada. En su intercambio, los compañeros dicen coincidir en múltiples cuestiones nacionales más allá de algunos matices en un u otro aspecto según señalan. Pero los compañeros de la USI les critican a los del TO por sus llamados a la unidad a las corrientes sindicales gubernamentales, sosteniendo que “sí queremos aclararles nuestro total desacuerdo acerca de quiénes son los destinatarios de esta propuesta” remarcando que “nosotros además de rechazar el llamados a los dirigentes de esas corrientes progubernamentales, invitamos abiertamente a los trabajadores a combatirlos y a derrotarlos, porque al fin y al cabo, ellos son los que defienden rodilla en tierra las medidas capitalistas del gobierno, y llegan al extremo de decir que dichas medidas son progresivas y socialistas”. Por su parte el Topo Obrero les remata que: “Hace unas semanas, Uds. camaradas de CCURA y USI aparecieron públicamente en una rueda de prensa al lado de unos dirigentes sindicales y gremiales que, permítannos señalar que no sabemos cuáles son las diferencias cualitativas con los dirigentes del Frente Socialista de los Trabajadores, montado a dedo por Chávez, según palabras de Uds. Todo lo que Uds. señalan sobre esos compatriotas rojos rojitos, vamos a añadir que consciente o inconscientemente con sus métodos burocráticos están llevando agua al campo de la contrarrevolución (…) Podemos acordar en eso, pero resulta camaradas Armando, Orlando y Emilio por mencionar a tres apreciados y respetados camaradas de la USI y de la UNT, que precisamente los dirigentes que son favorecidos con las posturas y políticas antiobreras de los rojos rojitos, son los mismos con los cuales Uds. han salido declarando públicamente la conformación de un `Movimiento de Solidaridad Laboral´ (…) Si se está de acuerdo en realizar un Frente con sectores reformistas y burocráticos de derecha que además algunos o muchos son abiertamente contrarrevolucionarios, y golpistas, también se tiene que estar de acuerdo con hacer un frente con aquellos reformistas y burocráticos que dicen estar con el proceso que lideriza el presidente Chávez…”.

¿Unidad para qué y con quienes?

La unidad que necesitamos hoy es para la lucha y la movilización que sea capaz de derrotar los despidos, la criminalización, la represión, los aumentos de los alimentos y bienes de consumo popular, que sea capaz de lograr los aumentos dignos de los salarios y conquistas económicas y sociales, ¡Esa es la unidad que hace falta! Unidad para vencer. El problema de fondo es que los compañeros se plantean la unidad del movimiento obrero alrededor de la lógica de la unidad de las corrientes político-sindicales que en él actúan, más allá de las frases que hablan referente a la unidad de los luchadores, es decir, desde sus fábricas. Todos han venido poniendo el énfasis en los acuerdos superestructurales para la organización sindical de la clase obrera, y acuerdos con direcciones que se sabe a ciencia cierta que patean para otro lado.

En este sentido, creemos que la unidad de la clase obrera no se logra con burócratas sindicales de uno u otro sector, sino al contrario, debe partir en principio desde la fábrica, en cada sindicato de base, que se dé una pelea a muerte contra la burocracia sindical. En la situación concreta la unidad con quienes están impulsando las políticas del gobierno en el seno del movimiento y atando a los trabajadores al Estado, aunque se deseara es prácticamente imposible en la medida que están pateando para el otro lado, como tampoco de aquellas burocracias que intentan reciclarse y de comprobada política de agentes patronales en las filas obreras. De concretarse tal “unidad”, es para subordinar a los trabajadores a las políticas patronales, en desmedro de los intereses de la clase, como ocurrió históricamente con las burocracias adecas y ocurre recientemente con las burocracias progubernamentales con su política con los maestros o los trabajadores universitarios, donde se juntaron todos los dirigentes sindicales de las corrientes chavistas afines al gobierno para firmar los convenios a la medida que quería el ministro de Educación, o como en Guayana, donde se juntan las burocracias sindicales chavistas que controlan los sindicatos queriendo hacer pasar por “control obrero” una política de explotación y control de los obreros por parte del Estado.

¿Es posible alguna “unidad” de los burócratas de la CTV o las burocracias gobierneras como salida a nuestras demandas? Solo la unidad de los sectores en lucha puede garantizar el camino de vencer la dispersión de las fuerzas obreras, divididas criminalmente por los patrones y la propia burocracia, atendiendo cada una a sus respectivos mentores políticos burgueses. Unidad por la base implica coordinar, tejer lazos, entre todos los trabajadores y trabajadoras de cada lugar de trabajo, de cada empresa o fábrica, con la participación del mayor número de trabajadores, independientemente de sus opciones políticas como trabajador, para luchar juntos por las demandas de la clase. Centralizar sus luchas y concentrar sus fuerzas es la clave hacia un frente único obrero, no las improbables, utópicas y reaccionarias búsquedas de unidad entre burócratas sindicales escuálidos o gobierneros! ¿Cómo? En principio, con asambleas abiertas y conjuntas, donde puedan participar todos los trabajadores sindicalizados o no, fijos y contratados, con organismos que agrupen a la totalidad de los trabajadores del lugar, no solo los sindicalizados o los de determinado sindicato, como pueden ser los Comités de Conflicto o Comités de Lucha, con movilizaciones conjuntas, huelgas, paros, marchas, etc., que aglutinen a los trabajadores, con planes de lucha unificados, etc. Así se puede comenzar a soldar una fuerte y verdadera unidad obrera, no maniatada a los intereses de una u otra burocracia propatronal, sino atendiendo a los intereses de la clase obrera en su conjunto.

Unidad para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores y el pueblo pobre.

En situaciones de crisis, estamos obligados a pensar en términos de la clase en su conjunto. Para esto, consideramos que en la lucha por la unidad debemos partir de las demandas inmediatas como el apoyo incondicional a todos los conflictos por salario, despidos, cierres de fábrica, etc., impulsando el frente único obrero, no sólo por abajo o de los sectores combativos sino con exigencias a las direcciones reales de los sindicatos y las centrales obreras con programas transicionales (reparto de las horas de trabajo, escala móvil de salarios, apertura de los libros de contabilidad, control obrero, etc.); ligado a esto debe plantear la necesidad de la autodefensa obrera, que se hará cada vez más necesaria a medida que la crisis avance pero que ya estamos obligados a discutirlo con el asesinatos de obreros por el sicariato y la represión estatal, y culminar en la delimitación política de todas las corrientes patronales, criticando a las alas de la burocracia que apoyan al gobierno, a la oposición patronal o los diversos engendros políticos que van surgiendo, planteando la necesidad de hacer efectiva la lucha para que la crisis la paguen los capitalistas.

Una lucha consecuente contra la políticas “anticrisis”, implica imponer la prohibición de los despidos, el reparto de las horas de trabajo entre todos los trabajadores y que nadie gane menos de lo que cuesta la canasta básica familiar, eliminación del IVA y escala móvil de salarios para que este aumente mensualmente con el ritmo de aumento de la inflación. Es decir, trabajo para todos y todas con un salario no menor a 1.800 Bs. F., sin impuestos al consumo común e indexación salarial al aumentar la inflación. Eso es “inviable” para los capitalistas y para el gobierno, pues pone en riesgo su “rentabilidad”, es decir, las ganancias patronales. Más aún, para que la crisis no la paguemos ni los trabajadores ni el pueblo pobre, hay que luchar contra el recorte presupuestario, contra el recorte a la educación, la salud, la vivienda y la alimentación. Ese programa “mínimo” frente a la crisis, es improbable de llevar adelante con ninguna de las burocracias existentes a las cuales tanto la USI como el TO llaman a la “unidad”. Más aún, las empresas se declararán en quiebra o despedirán masivamente, lo que exigirá imponer la apertura de los libros de contabilidad de los capitalistas y la toma y puesta bajo control obrero de las mismas, para garantizar el trabajo y los salarios. ¿Qué burocracia de “Solidaridad Laboral” o del “Frente Socialista de Trabajadores” puede encabezar una lucha nacional de estas dimensiones?

Los sindicatos y federaciones actualmente sólo representan a una minoría de la clase trabajadora. Los trabajadores somos una sola clase, ocupados y desocupados, estatales y privados, sindicalizados o no, contratados o fijos. La unidad sindical está rota por la fragmentación de la clase trabajadora, y esto no se arregla con acuerdos impuestos desde arriba, o acuerdos de cúpulas burocráticos. Cualquier propuesta de “unidad obrera” que se limite únicamente a los sindicatos es de un límite enorme, completamente incapaz de lograr el objetivo que se propone, además, muestra de una cruda adaptación burocrática a la realidad postneoliberal donde la gran mayoría de los trabajadores están fuera de los sindicatos, en condiciones de precariedad e indefensión organizativa. Es dar la espalda a los sectores más explotados de la clase. Por ejemplo, SIDOR: ¿qué unidad entre las corrientes que hacen vida en SUTISS puede lograr la “unidad obrera” sin el sindicato solo agrupa poco más de 4 mil trabajadores mientras 8 mil tercerizados están fuera de mismo, es decir, la mayoría? Otro ejemplo, la UCV: hay cuatro sindicatos que agrupan a la mayoría de los trabajadores, pero hay más de 600 obreros tercerizados, que no agrupa el sindicato de obreros en general ni el de los obreros del comedor universitario, ¿qué “unidad” de las directivas de los cuatro sindicatos puede lograr una verdadera unidad obrera si la masa de súper explotados queda fuera?

En SIDOR, una lucha clave, elemental, de la clase obrera, es echar abajo la superexplotación que implica la tercerización, el pase a nómina de los 8 mil tercerizados y el goce de todas las conquistas de los demás trabajadores sidoristas. ¡Igual trabajo, igual convenio!, debe ser la bandera de lucha. El triunfo en Sidor fue posible porque en la acción los trabajadores adoptaron la política de enfrentamiento de clase unificando a todos los sectores en lucha, que la fuerza de las movilizaciones y la intransigencia de las bases se impuso a las tentativas de acuerdo de la burocracia tanto con la transnacional Techint y el propio gobierno. Otra cuestión clave es la lucha contras las precarias condiciones de trabajo y el aumento de los ritmos de productividad en algunas áreas, producto de lo cual, ha aumentado el índice de accidentes laborales, hay que pelear entonces contra el aumentos de los ritmos de trabajo impuestos por la gerencia “socialista” y por una verdadero plan de inversión que garantice condiciones y medio ambiente de trabajo seguros y dignos. Con el camino de la “unidad” que proponen los compañeros de ETO y de la USI no se llega a ningún lado: ¿es posible lograr esas demandas de la mano de la directiva de SUTISS, que hace parte del Frente “Socialista” de Trabajadores que defiende a capa y espada al gobierno y la gerencia, y justifica la tercerización en aras de la “rentabilidad” de la empresa?, ¿o acaso será posible de la manos de los dirigentes escuálidos de “Solidaridad Laboral” en Guayana que son co-responsables de la privatización y defienden también la “rentabilidad” de las empresas? ¡Sólo la más amplia unidad desde la base, entre tercerizados y fijos, con asambleas y movilizaciones comunes, puede lograr la unidad de lucha para estas conquistas! De hecho, solo la unidad en la movilización logró hacerle torcer el brazo al gobierno y echar a Techint así como alcanzar el contrato colectivo. Es necesario conquistar la unidad para hacerle pagar la crisis a los capitalistas y que no se descargue sobre los trabajadores como propone el gobierno.

Por la autoorganización y la independencia del movimiento obrero

En este sentido, nosotros consideramos que en el actual momento cuatro cuestiones están a la orden del día para avanzar en la unidad de las filas obreras: a) la lucha por la plena democracia obrera, b) la lucha por barrer a la burocracia sindical de los organismos de clase de los trabajadores, c) la coordinación y centralización de las luchas en curso desde las bases con un plan de movilización para alcanzar nuestras demandas en la perspectiva de conquistar organismos superiores de la clase obrera, y d) la lucha por la total independencia de los sindicatos y la central con respecto a los patronos, el Estado, el gobierno y aquellos partidos políticos que pregonan la conciliación con las clases enemigas de los trabajadores, es decir, una pelea implacable por la real independencia política de los trabajadores. Con esta política como se puede avanzar en una verdadera potente unidad de las filas obreras.

Luchar por la democracia obrera significa que en las asambleas, como organismos soberanos, se pueda destituir y revocar a los dirigentes, es decir que la que manda es la base, contra el verticalismo de los sindicatos que imponen la mayoría de las corrientes políticas; significa la implementación de comités de fábrica donde sean los propios trabajadores que decidan desde sus puestos de lucha. Las asambleas, las discusiones públicas, la elección de delegados y voceros revocables, la elección de comités de conflicto, las movilizaciones, y las huelgas, esas son las herramientas para arrastrar al conjunto de la clase trabajadora a la lucha. Los sindicatos y fracciones clasistas, deben luchar por imponer estos métodos en los lugares de trabajo, como mecanismos para resolver las cuestiones importantes. La independencia con respecto del Estado y del gobierno no debe quedar en una simple frase vacía. Los trabajadores debemos confiar única y exclusivamente en nuestras propias fuerzas si queremos ir hasta el final en la lucha por nuestras demandas fundamentales y por nuestra unidad. Esta es la primera condición para defender consecuentemente nuestros intereses. Sobre esta base es que está planteado luchar hoy la unidad del movimiento obrero y batallar por una nueva dirección democrática y combativa del movimiento obrero. La gran clave hoy en el actual proceso político que atraviesa el país es que la clase obrera intervenga en forma independiente con sus propios métodos de lucha levantando su propio programa en alianza con todos los sectores explotados como los campesinos, los inmensos sectores pobres de las ciudades y el resto de los oprimidos y explotados. La unidad y la coordinación con los demás sectores es una necesidad para triunfar. Esta política debe estar ligada a la estrategia de impulsar la autoorganización de los trabajadores, y el desarrollo de los organismos de democracia directa.

Mientras somos los campeones en la lucha por la unidad de las filas obreras, debemos tener una política ofensiva y consecuente para terminar de barrer a la burocracia sindical. Es necesario luchar por la independencia del movimiento obrero en general y por la formación de fracciones revolucionarias en los sindicatos en particular que, a la vez que defendemos la unidad del movimiento sindical, seamos capaces de luchar por una política de clase y una composición revolucionaria de los mismos. Hay que dirigirse a los millares de trabajadores de aquellos sindicatos que controla la burocracia abiertamente gobiernera, como también hacia millares de trabajadores cuyos sindicatos aún son controlados por la burocracia cetevista para terminar de liquidar a esa podrida burocracia.

La unidad que exige la realidad solo la pueden garantizar la organización y coordinación de los trabajadores en lucha, desde cada lugar de trabajo hasta regional y nacionalmente. Planteamos la unidad de las filas obreras en la lucha, la necesidad de coordinar y unificar las luchas en curso para golpear con un solo puño y hacer sentir la voz de los trabajadores en la arena nacional de manera independiente. Esta unidad se puede comenzar a lograr con organizaciones que representen a todo el colectivo de trabajadores a nivel de una empresa que ya significaría un cambio enorme en relación a que la mayoría de los establecimientos sin organización gremial, no sólo de pequeñas empresas sino de las grandes o medianas. Allí, entonces es que vemos la necesidad de impulsar Comités o Comisiones de fábrica, con delegados por la base. Y esto tiene un contenido estratégico y no sólo táctico, porque puede estar planteado que las organizaciones de base del movimiento obrero y los sindicatos que hayamos conquistado en un primer período, se coordinen entre sí y superen las fronteras gremiales, corporativas de las época de “paz”, donde el obrero de una ensambladora lucha por su convenio y el autopartista automotriz por el suyo. Es decir que mientras los capitalistas manejan la producción en su conjunto, la organización sindical bajo las direcciones burocráticas separa el auto de las ruedas.

En Sidor, por ejemplo, los que formamos parte de la Tendencia Clasista Revolucionaria impulsada por la LTS y obreros independientes, venimos luchando desde esta perspectiva. Estamos luchando por organizar a los trabajadores desde la base, sacando las lecciones de las recientes luchas que nos permita avanzar en un verdadero movimiento clasista, independiente de patronos y del gobierno, que practique y promueva la democracia obrera como mecanismo de organización de los trabajadores. Por eso, hemos decidido concentrarnos en la organización de los comités de delegados, desde la base, porque es desde allí que tenemos que sacar las fuerzas para armar ese movimiento y luchar por una nueva dirección del movimiento obrero. Parte de la necesidad de plantearnos una forma novedosa en la organización de los trabajadores, con un verdadero contenido de democracia directa. Será al calor de la lucha y de la actividad con el máximo de claridad que estos comités irán transformándose en verdaderos órganos de lucha, de la democracia directa. De esta manera este tipo de organización son los embriones de verdaderos órganos revolucionarios que serán el instrumento necesario para cohesionar y fortalecer la lucha contra el despotismo del capital. De desarrollarse esta dinámica, sería, entonces, el pasaje del comité de fábrica a los consejos obreros y populares, o el nombre o las formas que adquieran, de la clase trabajadora, de disputar el poder en el ámbito de la producción a un nivel superior, de la clase trabajadora como clase dirigente de las otras clases explotadas y a empezar a establecer un principio de doble poder ante el Estado capitalista, organizaciones de todas las capas de los trabajadores y los pobres. Nuestra estrategia como organización revolucionaria es que organizaciones de este tipo, que expresen el frente único de todos los explotados, se extiendan al calor del ascenso obrero y se centralicen, una estrategia que les permitirá a los trabajadores y el pueblo ligar crecientemente la resolución de sus demandas democráticas a la lucha por el poder.

Una propuesta concreta

En este sentido el actual momento, tenemos una propuesta concreta a los compañeros de las diversas organizaciones políticas y sindicales, en especial a referentes sindicales como Chirinos como así también a todos los sectores combativos, a sumar nuestras fuerzas e influencia en el movimiento obrero para constituir un polo nacional antiburocrático, antigubernamental y anticapitalista a las corrientes clasistas y de la independencia de clase, que se convierta en un punto de atracción de los nuevos sectores que se predisponen a luchar.

En este sentido somos los impulsores del mayor frente único obrero posible en el actual momento. Un polo de estas características, estaríamos en condiciones de convocar un gran Encuentro Obrero que permita concretar una verdadera y poderosa coordinación nacional de las luchas y organismos obreros, cuya composición fundamental sea de delegados y delegadas escogidos en asamblea, de manera tal que responda a la disposición de lucha que hoy muestran los sectores más activos de nuestra clase. Como explicamos en este texto, debemos reconocer, sobre todo, que hoy los sindicatos organizan a un sector importante pero minoritario del conjunto de la clase trabajadora, la mayoría se encuentra fuera de los sindicatos y en peores condiciones de explotación. Por eso un paso importante para fortalecer y ampliar la unidad de las filas obreras es luchar por un Encuentro Nacional de Delegados de base donde confluyan tanto los trabajadores sindicalizados como los que no lo están. Que vengan delegados y delegadas de los más amplios sectores de trabajadores, electos en asambleas y con mandato de las bases, para dotarse de una verdadera coordinación nacional de lucha obrera y un plan de movilización permanente para hacer frente a los ataques patronales, del gobierno, y los planes desarticuladores de la propia burocracia sindical. En un encuentro así, los socialistas revolucionarios bregaremos porque se asuma una política obrera independiente, que al contrario de los acuerdos y la convivencia con las burocracias sindicales serviles a los empresarios o al gobierno, se plantee la lucha hasta el final contra los explotadores.

Como vemos, esta política que impulsamos desde la LTS, es completamente diferente a las que se impulsa de organizaciones que se reivindican de izquierda que sigue a la saga de los acuerdos con las burocracias más conciliadoras con el proyecto nacionalista burgués del chavismo, o ahora, hasta con acuerdos con sectores de la burocracia sindical opositora que se quiere reciclar. Pero también se diferencia profundamente de la que impulsan diversos dirigentes sindicales, atados a un sindicalismo de desespero por ganar referentes sindicales a cualquier costo con acuerdos muchas veces con sectores reconocidamente burocráticos, como es el caso de Solidaridad Laboral. Por eso afirmamos que los trabajadores necesitamos forjar nuestra propia salida. Es necesario un programa que unifique las filas de la clase obrera, la convierta en dirigente de las demandas democráticas más radicales y las eleve mediante la autoorganización y el armamento a la lucha por un gobierno propio de los trabajadores. La lucha por el frente único obrero y por demandas que tiendan a soldar la alianza obrera y popular, muestran el complejo pero apasionante proceso de constitución de un partido revolucionario. Separados de este norte, todos estos aspectos que señalamos, incluso pasos que serían muy progresivos como la constitución de un polo nacional de independencia de clase tienen valor sólo táctico, ya que de lo que se trata es de forjar una dirección revolucionaria de la clase obrera para vencer.

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