Orlando Chirino: «Ya está bueno de tanta burla, es hora de que el gobierno nacionalice las cementeras y las pase a control obrero»
Orlando Chirino, coordinador nacional de la la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), y dirigente de la corriente CCURA, manifestó su solidaridad con los trabajadores de la compañía cementera Lafargue, quienes realizan una huelga de brazos caídos ante los abusos patronales.
Orlando Chirino, coordinador nacional de la la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), y dirigente de la corriente CCURA, manifestó su solidaridad con los trabajadores de la compañía cementera Lafargue, quienes realizan una huelga de brazos caídos ante los abusos patronales.
«Antes que nada quiero manifestar mi absoluta solidaridad hacia los trabajadores de esta cementera. Las razones que los han llevado a declarar la huelga de brazos caídos son perfectamente legítimas y nos deben llamar la atención sobre los procesos chucutos de nacionalización que adelanta el gobierno nacional, que no son nacionalizaciones revolucionarias con participación de los trabajadores, sino que son nacionalizaciones reformistas con participación de las transnacionales, a través de las empresas mixtas», afirmó el dirigente sindical.
Chirino recordó que «en abril, hace ya unos cuantos meses, el gobierno anunció con bombos y platillos que iba a nacionalizar la industria del cemento, que se encuentra en manos de tres transnacionales, una de ellas con sede en México y las otras dos en Suiza y Francia. Pero gracias a la lucha obrera, ha salido a la luz pública que la transnacional francesa Lafargue sigue explotando a los trabajadores, y como los mismos obreros dicen, ellos han estado invisibilizados por el gobierno en todo el proceso de nacionalización, cuando más bien deberían ser los protagonistas. En todo caso, ese protagonismo no lo regala ningún gobierno, sino que se conquista en la lucha de clases, como ahora está quedando demostrado.»
Según Chirino, «los trabajadores, que producen la ganancia de una transnacional como Lafargue, tienen que trabajar sin medidas de seguridad industrial adecuadas, y se les obliga a trabajar horas extras gratis. Por si fuera poco, la empresa quiere irse de la mayoría accionaria con la cabuya en la pata, sin honrar sus deudas, ni atender a los enfermos laborales, que debido a la explotación criminal capitalista han contraído enfermedades respiratorias, mortales en muchos casos, cuando esas muertes se habrían evitado si los propios trabajadores controlaran la empresa y aseguraran su propia salud con medidas de higiene laboral, y sin escatimar el costo de proteger la vida humana».
Para concluir, Orlando Chirino planteó que «la terrible situación planteada por los compañeros de Lafargue demuestra que mientras que el gobierno negocia con los capitalistas y paga las empresas que pasan a ser mixtas al precio que ellos piden, los trabajadores no tienen la voz cantante en un proceso de recuperación de industrias estratégicas que debería apuntar hacia la construcción del verdadero socialismo. Se sigue tratando con guante de seda a las transnacionales y pidiéndole a los trabajadores que esperen. Como el gobierno privilegia sus negociaciones con la burguesía, y no sólo la nacional, sino la transnacional en este caso, pues vemos que la nacionalización no se termina de concretar, así sea en la versión chucuta del gobierno. Me solidarizo con los trabajadores cementeros y me pronuncio enérgicamente por una industria del cemento 100% propiedad estatal y manejada por sus trabajadores.»