Goriletti hace pantomima de renuncia para intentar legitimar elecciones en Honduras
El dictador hondureño Roberto Micheletti anunció el jueves que pretende ausentarse temporalmente de la presidencia antes de las elecciones espurias que organiza su gobierno, en un intento por legitimarlas ante la opinión pública internacional.
El dictador hondureño Roberto Micheletti anunció el jueves que pretende ausentarse temporalmente de la presidencia antes de las elecciones espurias que organiza su gobierno, en un intento por legitimarlas ante la opinión pública internacional.
Micheletti mencionó que su ausencia podría ser entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre, pero aun no ha tomado una decisión al respecto. La afirmación resulta ridícula si se considera que las elecciones están programadas para el 29 de noviembre.
«Mi propósito con esta medida es que la atención de todos los hondureños esté concentrada en el proceso electoral y no en la crisis política», dijo un cantinflérico Micheletti.
Luego, más cínico, añadió: «He considerado prudente abrir un espacio de reflexión para que los hondureños y hondureñas ponderen la importancia del sufragio y la responsabilidad que conlleva elegir a nuestro próximo gobierno…». Goriletti, como es conocido por el pueblo hondureño, ha gobernado en virtud de un golpe y ha colocado en entredicho la validez de unas elecciones tuteladas por la dictadura.
Para ahondar en la payasada, el ministro de la presidencia del gobierno de facto, Rafael Pineda, explicó luego a periodistas que Micheletti «sólo se ausenta de la función pública, no necesariamente de las responsabilidades de administrar los intereses del Estado».
El anuncio de Micheletti llegó un día después de que el subsecretario de Estado Adjunto estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Craig Kelly, concluyó una visita a Tegucigalpa y dijo que los comicios son fundamentales para resolver la crisis política. El gobierno de Obama ha girado hacia un apoyo abierto al golpismo al reconocer la validez de las elecciones organizadas por la dictadura.
Horas antes de que Micheletti hiciera el anuncio, Zelaya había llamado a impugnar las elecciones, argumentando que constituyen una maniobra «antidemocrática repudiada por grandes sectores del pueblo» por encubrir los autores materiales e intelectuales del golpe de Estado.
El acuerdo de Guaymuras firmado por Zelaya y los golpistas, con la mediación de Oscar Arias y el imperialismo, estableció que el Congreso decida si Zelaya será restituido o no en el cargo. El legislativo convocó a la sesión plenaria para el 2 de diciembre, dos días después de las elecciones, con lo cual se selló el fracaso de la política claudicante de Zelaya.