18 marzo, 2026

Cábala y revolución

Entre guarismos y cuentas de lotería se ha iniciado una fiebre de interpretación cabalística en torno a las recientes elecciones. Una especie de álgebra de la auto-consolación.

Entre guarismos y cuentas de lotería se ha iniciado una fiebre de interpretación cabalística en torno a las recientes elecciones. Una especie de álgebra de la auto-consolación.

La suma y la resta de una realidad que no es susceptible de expresarse única y elementalmente mediante cifras que se prestan a infinidad de interpretaciones esotéricas, ilusorias y carentes de vínculos auténticos con la realidad. Entrampados en la sacadera de números y tortas porcentuales nos dedicamos últimamente a una de las pasiones que nos caracteriza como un pueblo amante del juego y las apuestas. La pasión por la lotería, los caballos, las rifas y la banca apostadora. Todo lo cual se traduce en especulación. Ante la derrota electoral sufrida por la revolución en la región central del país se esgrimen porcentajes y elucubraciones pletóricas de optimismo y autoengaño. Y es que entre lo cuantitativo y lo cualitativo existe una brecha digna de ser trazada una vez más dada la inclinación constante que evidencian sectores dirigentes de la revolución por las grandes cifras, las mega-estadísticas.

Pareciera que la razón estratégica de tal visión radica en la posible veracidad del refrán que reza mientras más masa más mazamorra. Pero resulta que no siempre es así y que el tiempo pasa y continúa pasando y olvidamos que una revolución entraña un cambio de tiempo. Y en este punto la derrota en la región central del país implica una involución, una entrega al enemigo de un territorio que no supo defenderse a partir de una buena gestión por parte de los respectivos gobiernos locales. Mientras el tiempo pasaba las apuestas devenían en pautas publicitarias que permitían transferir a sectores recalcitrantes del golpismo sumas de dinero gastadas en la promoción de un alcalde x o de otro alcalde z caracterizado por la inmensidad de su ego y su desorden político y mental. Estos personajes entre quienes figura como primer protagonista bufo Juan Barreto pasarán a la historia como especímenes indefinidos y desclasados. No han sido objeto de una evaluación que permita analizar las causas que posibilitaron la pérdida de la gobernación del Estado Miranda y de varias alcaldías en la Gran Caracas. Este sería el inicio de un análisis que aspire a la categoría de verdad y no una simple conclusión perentoria surgida de una contienda electoral disociada en más de un aspecto y distante de objetivos urgentes como son la organización social y la defensa de la soberanía y el sentido de pertenencia. Muchos de esos electores fueron olvidados allá en la última paila del infierno tal como sucedió en Petare. No nos caigamos a cova.

Entonces cabe preguntarse si hemos incidido en la profundización de la conciencia de clase del pueblo venezolano y calibrado la enfermedad pública que se traduce en deterioro moral y físico, corrupción y delincuencia. ¿Hemos fortalecido cabalmente a ese pueblo? ¿Nos hemos fortalecido nosotros mismos moral, espiritual, cultural y políticamente? ¿No será que todavía nos resignamos a un juego político televisivo y radiado en el cual está excluido el sujeto plural y soberano que garantiza el rumbo y la victoria de la revolución? ¿Hasta qué punto un sector emblemático del chavismo se ha desprendido de la base social de la cual surgieron sus líderes y dirigentes? Y en cuanto a la corrupción. A pesar de las denuncias llevadas a cabo a través de importantes medios, caso de la Alcaldía Mayor y los reportajes publicados en el diario Últimas Noticias. No hubo acción a un tiempo esclarecedora y ejemplar. La dialéctica es un método no una fórmula filosófica, sociológica o matemática. Y este método aplicado a la sociedad tal como lo hizo Carlos Marx constituye fundamentalmente una herramienta para el análisis y la comprensión y finalmente la transformació n de la realidad por otra realidad cualitativamente superior a la anterior. En un sentido utópico representa el cambio de una sociedad capitalista a una sociedad socialista con otros valores y otras maneras de establecer vinculaciones económicas, culturales y políticas.

Particularmente no creo en la historia de los dos Petares. He trabajado en esa zona depauperada de la ciudad en mi condición de promotor cultural y he visto allí una modalidad de los cuadros de Brueghel y el Bosco hechos carne y hueso y materia sufriente. Miseria que abarca cerros y cerros donde muchos niños no van a la escuela porque tienen que buscar agua para sus casas en baldes de plástico. Entonces por lógica elemental la Asamblea Nacional no debería ocuparse en redactar una modificación a la Ley del Sufragio sino en promover en la medida de sus facultades y atribuciones – y esto es válido para otras instituciones que en este momento pretendemos refundar-, la construcción de acueductos y escuelas donde además de celebrarse comicios se formen ciudadanos que posteriormente ejercerán su derecho al voto con dignidad y autoridad sobre sí mismos y sobre todo con una conciencia propia y no mediatizada de la comunidad, la región y la patria. Evaluar cuantitativa y cualitativamente la magnitud de nuestros intereses tanto individuales como colectivos y no seguir porque el tiempo se acorta de campaña en campaña y de abismo en abismo.

Las cifras como instrumento deben utilizarse en primer lugar para la interpretació n estadística de las urgencias y en segundo lugar para transformarlas de modo igualmente urgente. Luego de las distintas y numerosas interpretaciones algebraicas habrá que detenerse seriamente en los índices socio-económicos. En la crisis financiera global, la baja de los precios del petróleo, y, ojo de garza, los pasos a seguir ante la nueva ofensiva del fascismo pro yanqui ahora con poder político e institucional ampliado en la región central del país. Habrá que dedicarse con la prisa que reclama la urgencia a la evaluación cualitativa tanto de la militancia revolucionaria como de la base de la cual emana el poder soberano. Una evaluación ética, ideológica, no en el sentido puramente formal de la teoría. Afirmar, por ejemplo, a guisa de aplicación de la teoría marxista de la lucha de clases que no hubo mayoría de votantes a favor de la revolución en Petare porque allí prevaleció el voto de zonas como Terrazas del Ávila o El Marqués. O que no había suficientes escuelas y sedes apropiadas y cercanas para ejercer el derecho al sufragio en aquellos parajes donde el diablo se devuelve. Se compara cuantitativamente una zona con la otra pero esto no significa que se esté aplicando el método de interpretació n dialéctica de la realidad.

En honor a la verdad tanto el Marqués como Terrazas del Ávila resultan ser cuantitativamente inferiores comparadas con esa infinita y extensa colmena de barrios que es Petare. Aunque también en honor a la verdad toda Caracas es un barrio complejo y complicado. Sostiene el periodista Eleazar Díaz Rangel en su columna del domingo 30 de noviembre titulada Camino peligroso: Escuché a Jesse Chacón explicar que había perdido en Sucre por la votación de la clase media, y otros dirigentes del PSUV lo comparten. La clase media se estima en 16%; suman 20% con los sectores A y B. En el supuesto negado de que toda la clase media, más las clases A-B, hubiesen votado en contra, no habría sido suficiente para derrotarlo a él, a Aristóbulo y a Diosdado. Es evidente que importantes sectores populares (D y E) votaron por los candidatos de la oposición.

Deben analizarlo más profundamente. Está planteada la urgente definición de la revolución bolivariana sobre la base de una evaluación exhaustiva, coherente y lúcida respecto a su trayectoria y su proyección a futuro. Esto implica volver a los bastidores donde la realidad se incuba como un huevo sorprendente y olvidarse un poco del panqué, las cámaras y el circo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *