¿De qué formación socialista hablamos?
Leyendo los artículos que publica Laclase.info en su página web, a veces nos encontramos con…
Leyendo los artículos que publica Laclase.info en su página web, a veces nos encontramos con cosas increíbles. Sobre todo si nos atenemos a la declaración de principios que tiene la página, en donde caracteriza al régimen chavista como un régimen antiobrero, con un discurso falsamente socialista.
Un artículo que nos llamó poderosamente la atención es el del autor Homar Garcés, titulado La formación socialista: una cruzada necesaria e impostergable. Ver: https://laclase.info/teoria/la-formacion-socialista-una-cruzada-necesaria-e-impostergable.
Es increíble leer la cantidad de tonterías sin sentido que escribe el compañero Garcés. Para él la formación socialista tiene los siguientes objetivos imprescindibles: “la formación teórico-política de los sectores populares y el inicio de la transformación de las estructuras del Estado, comenzando por reconocerle al pueblo su soberanía.”
Más adelante dice lo siguiente sobre la formación socialista: “Es algo que urge darle forma y contenido porque las cosas tienen que cambiar para bien del colectivo venezolano y no de una minoría, aunque ésta se tilde de revolucionaria y bolivariana, siendo poseedora exclusiva de la imagen y del respaldo del Presidente Hugo Chávez.”
El compañero Garcés argumenta la necesidad de insistir en la formación socialista porque existe una carencia ideológica generalizada en el seno del chavismo. Para que veamos mejor cuales son estas carencias ideológicas, veamos que dice Garcés.
“Esta carencia ideológica se expresa, en primer lugar, en la multitud de agrupaciones político-partidistas que buscan captar el mayor número de militantes y adherentes. Todos revolucionarios, todos chavistas, pero, en esencia, ninguno dedicado a tiempo completo a fomentar la formación teórica y política de las bases populares, simplemente excedidos por un afán de ganar espacios a través de cada elección celebrada y caracterizados por un desmedido pragmatismo que los acerca al mismo nivel de los partidos políticos tradicionales, cuando lo que se requiere es un verdadero partido de la revolución socialista que coadyuve a mejorar los niveles de organización, movilización y conciencia revolucionaria de los sectores populares .
Esta fatal circunstancia ha terminado por legitimar la vieja práctica del clientelismo y del sectarismo político, vistos por algunos gobernantes y dirigentes chavistas como algo inevitable y normal, pero que debe abolirse si se habla de revolución y socialismo, subordinando -en todo momento- las conveniencias inter-partidistas e intereses particulares al poder ejercido directamente por el pueblo, cambiándose, en consecuencia, las relaciones de poder vigentes. De esta forma, el proceso revolucionario tendría un perfil mejor definido respecto a los objetivos fundamentales que debiera caracterizarlo, además de contar con una cohorte generacional que le asegure su continuación, profundización y extensión a través del tiempo.”
La solución de todas estas cosas para Garcés es, entonces eliminar el pragmatismo, el clientelismo y el sectarismo político dentro del chavismo –no hay solución por fuera-, formando una conciencia revolucionaria y socialista para cambiar las estructuras del estado –transformación “endógena” de un estado burgués-, en la lucha dentro del chavismo contra una minoría que se tilda revolucionaria y bolivariana, y que se quiere apropiar exclusivamente de la imagen y el respaldo del Presidente Chávez. ¡Ojo aquí!: el compañero Garcés plantea que para cambiar las estructuras del estado se necesita la imagen y el respaldo del gran líder, que ahora está secuestrado por una minoría
Le preguntamos entonces al compañero Garcés,
– ¿Forma parte del sectarismo y el pragmatismo la prisión del compañero Rubén González de Ferrominera? Preso por dirigir un huelga por el contrato colectivo de los obreros de Ferrominera.
– ¿Forma parte del sectarismo y pragmatismo el que los empleados públicos no tengan contrato colectivo desde hace años?
– ¿Forma parte del sectarismo y pragmatismo que el presidente Chávez haya echado para atrás el contrato colectivo de los trabajadores del Metro de Caracas?
– ¿Forma parte del sectarismo y pragmatismo que al compañero José Bodas, secretario general en buena lid de la FUTPV que no lo dejaran entrar a las negociaciones del contrato colectivo chimbo de PDVSA?
– ¿Forma parte del pragmatismo y el sectarismo que hayan botado de PDVSA a Orlando Chirino, y que luego de ganar su reenganche legal a PDVSA, no haya sido reincorporado?
– ¿Forma parte del sectarismo y pragmatismo el que el Presidente Chávez haya amenazado en el año 2009 a los trabajadores de Guayana con tirarles encima a la DIM, la DISIP y que si seguían con las actividades “contrarrevolucionarias” no le iba a temblar la mano para botarlos como botó a los 20.000 trabajadores de PDVSA?
Y así podríamos seguir con miles aplicaciones del pragmatismo y sectarismo que tan profusamente le aplica el régimen bonapartista burgués, antiobrero y antipopular, de Chávez a los trabajadores venezolanos.
Si este es el pragmatismo y sectarismo que Usted combate, compañero Garcés, estamos de acuerdo. Pero para poder continuar con su lucha consecuente tendrá que abandonar inexorablemente las filas del chavismo “revolucionario” para construir, como Usted bien dice, ”un verdadero partido de la revolución socialista que coadyuve a mejorar los niveles de organización, movilización y conciencia revolucionaria de los sectores populares”.
Pero si no estamos de acuerdo, sepa Usted que la formación socialista que usted tanto predica es una caricatura de formación. Es una formación con fraseología revolucionaria que para lo único que sirve es para apoyar y ser cómplices de las políticas represivas, antiobreras, del régimen chavista burgués.
Por último, llama la atención que la redacción de Laclase.info publique en sus páginas este tipo de artículos que lo único que hace es confundir aún más las mentes de los trabajadores que están rompiendo con el chavismo.
Y no es que seamos partidarios de la censura. Cada quien puede escribir y plantear lo que le de la real gana. Pero en este caso es mejor que este artículo lo publique Aporrea que la página web de Laclase.info.
El Antídoto