18 marzo, 2026

Chavismo, fanatismo y conformismo

Políticos y opinadores de oficio dedican líneas a granel en los medios de comunicación para analizar el fenómeno de la influencia de Chávez en sus seguidores.

Políticos y opinadores de oficio dedican líneas a granel en los medios de comunicación para analizar el fenómeno de la influencia de Chávez en sus seguidores.

Yo considero que estos señores no atinan a comprender su objeto de estudio, porque confunden la objetividad científica del hecho social al partir de consideraciones subjetivas y al tratar de sesgar su interpretación con los “valores” que unifican y componen al chavismo. Este análisis excogitado culmina en una cadena de matriz de opinión que sólo tiene como intención última, despotricar las políticas del gobierno; esta visión errada de estudio e interpretación contribuye a reafirmar en los seguidores del presidente la convicción de que todo aquel que escribe o habla en contra del gobierno, lo hace o bien por ser un apátrida o un tarifado de la CIA.
El movimiento circular de acción-reacción, sólo tiene dos beneficiarios: de un lado la dirigencia de la oposición derechista, excluida de los beneficios que garantiza el ejercicio del poder político por su mala praxis gubernamental, y que se ha autoproclamado como representante de quienes adversan al Sr. Presidente; por el otro lado se beneficia el propio Presidente, quien se convierte en depositario de la fe de los excluidos del antiguo sistema. Por mi parte, considero para acercarnos a la compresión del Chavismo que se hace necesario partir de su propio lenguaje o expresiones de cohesión. Veamos.
En sus concentraciones se evidencia el apasionamiento de la masa eufórica, que sigue con exaltación las palabras que con vehemencia pronuncia el líder, es como lo resume su ministro Giordani: “más que amor frenesí”. Los militantes tienen la convicción que el proyecto presentado por el Jefe del partido y de gobierno es el único y adecuado para la solución de los problemas estructurales de la nación (pese a que esto ni es revolución ni mucho menos socialismo). En este sentido el proyecto no tiene discusión, lo que hay es que reafirmarlo y difundirlo por parte de los militantes. Si hay errores y es descabellado, el líder lo asume y no ha pasado nada, que siga la procesión; no aceptan críticas de las políticas erradas del gobierno. La “revolución” es con el líder, en este sentido son dogmáticos.
La dirigencia del chavismo no expresa de modo abierto odio para quienes manifiestan oposición al proyecto y eso les da ventaja porque la oposición de derecha sí suele exteriorizar este odio, cayendo en un error. Y a la vez, el gobierno crea mecanismos que limitan la capacidad de expresión pública o matriz de opinión de los opositores y críticos; pero aun con eso, les hemos abierto brechas desde la izquierda, ya que las políticas oficiales que el pueblo está padeciendo y entendiendo cada día más (aumento del IVA, devaluación, inflación, persecución antisindical, etc.), demuestran que es necesario enfrentar desde las organizaciones populares y obreras a toda esta ofensiva. Amén de la parcialidad que el Sr. Presidente ha manifestado públicamente por sus altos funcionarios, aun habiendo entre ellos corruptos (Boliburgueses y oligarcas; al tiempo que se execra al resto de los venezolanos hasta con ofensas, esta orientación en la práctica del gobierno y su líder es evidentemente sectaria.
El Sr. Presidente exige obediencia ciega de su único liderazgo y promueve la intolerancia de todas aquellas corrientes políticas que sean ajenas a su voluntad, porque para él solo tiene cabida un pensamiento único, todo esto demuestra una vocación autoritaria.
Como podemos ver, estos elementos que hemos desarrollado nos permiten señalar que una característica objetiva del líder del proceso es un lenguaje discursivo tendiente a promover en sus seguidores el fanatismo. Esto se debe a una política comunicacional y una estrategia de gobierno, ya que el fanatismo de los seguidores se convierte en un instrumento útil para su propio dominio. Mussolini resumía la fórmula del fanatismo en la consigna ¡Creer, obedecer, combatir! ; el Presidente Chávez arenga a sus seguidores con la consigna de la “lealtad absoluta”.
El lenguaje del poder que busca avasallar al resto de la sociedad encuentra en el conformista la aceptación pasiva resignada, servil de ideas y valores ajenos. El conformista renuncia a sus propias ideas porque es el modo más cómodo, fácil, de huir, encarar el debate y la responsabilidad histórica que debería asumir como integrante de un colectivo social. Dos conceptos que en apariencia parecen distantes, fanatismo y conformismo, se pueden relacionar porque ambos comparten en común que la negación del espíritu crítico; el cual a través de la movilización y la lucha puede enseñar a ambos la importancia de una vida dirigida por la virtud, la dignidad, la tolerancia y además puede despertar en la conciencia resignada la duda y reflexión para convertirlo en agente activo para el cambio. Y aun siendo ambos conceptos un problema psico-social en la práctica, la solución para estos males solo se logrará cuando despierte la conciencia política en el individuo a través de la lucha social, reconociendo cuál es su clase social.

* Secretario Ejecutivo de Prensa y Propaganda de la FUTPV. Dirigente de CCURA-Petróleo y la Unidad Socialista de Izquierda.

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